Shanghai inaugura la mayor exposición mundial de la historia
Han Guiqun tiene 91 años. A lo largo de su vida en Shanghai ha sido testigo de acontecimientos como la guerra civil, la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Cultural y la drástica reforma económica de su país.
Ahora presencia un nuevo hecho histórico con la inauguración de la exposición mundial de Shanghai este viernes.
"Me alegro tanto de que organicemos la Expo", dijo. "He visto muchos cambios en China y ahora es un lugar maravilloso".
En los preparativos se invirtieron 58,000 millones de dólares para una Expo que estará abierta del 1 de mayo al 31 de octubre, y que se espera que visiten unos 70 millones de personas. Según los medios estatales chinos, 179 países y 57 organizaciones internacionales han confirmado su participación en la muestra, la primera que se organiza en el país asiático desde que comenzaron estos eventos en Londres en 1851.
Al igual que los Juegos Olímpicos de 2008, la Expo de Shanghai se considera un paso más de China como potencia mundial.
"Con los Juegos de hace dos años y esta Expo, creo que China espera que el mundo la vea más favorablemente por su desarrollo económico y social, su hospitalidad con los turistas, y sobre todo, por sus esfuerzos para encontrar un sitio entre las potencias del primer mundo", opinó el historiador John Findling, co-editor de la "Enciclopedia de las Ferias y Exposiciones Mundiales".
"En muchos aspectos, la Expo 2010 de China me recuerda mucho a la feria mundial de Chicago de 1893, que fue el anuncio al mundo de que Estados Unidos había llegado y ciertamente marcó un hito", dijo Urso Chappell, fundador de expomuseum.com.
"Veo muchos paralelismos entre Shanghai 2010 y la Expo de 1970 de Osaka", agregó Chappell. "En aquel momento, Japón salía de la Segunda Guerra Mundial, todavía estaba en reconstrucción e intentaba reinventarse y mostrarse al mundo, y veo la Expo 2010 como heredera de eso".
En exposiciones anteriores, se construyeron monumentos que se convirtieron luego en símbolos, como la Torre Eiffel en la feria mundial de París de 1889, o la "Aguja Espacial" de la feria de Seattle de 1962. La noria apareció por primera vez en la muestra de Chicago en 1893, la inauguración de la Expo de Nueva York en 1939 fue la primera televisada en Estados Unidos y en Seattle 1962 se pudieron ver los primeros teléfonos de botones en lugar de discos.
La Expo de Shanghai también servirá como vehículo de promoción para los países. Arabia Saudita es el que más ha gastado, con un pabellón de 164 millones de dólares. El de Japón, diseñado como una isla gigante en forma de gusano de seda, utiliza innovaciones arquitectónicas y agua reciclada para controlar la temperatura del edificio. Dentro, la exhibición incluye coches eléctricos, robots que cantan y simulaciones de la vida tradicional y moderna en Japón.
Sin embargo, la historia de las expos está jalonada de luces y sombras. La mayoría de ellas perdió dinero, según Findling. Por ejemplo, la de Lisboa de 1998 perdió 1,320 millones de dólares, mientras que Hanover 2000 tuvo pérdidas de 1,200 millones, según la "Enciclopedia de las Ferias y Exposiciones Mundiales". Por el contrario, Osaka 1970 tuvo ganancias de 146 millones de dólares, mientras que la de Aichi, en Japón, en 2005, ganó 109 millones.
La de Shanghai no ha estado tampoco exenta de polémica. Más de 6,000 personas fueron detenidas en redadas policiales durante las últimas semanas y otras 17,000 fueron reubicadas para hacer sitio a la exposición, que tiene una superficie de cinco kilómetros cuadrados a orillas del Río Huangpu.
La residente local Zhu Jindi dice haber sido acosada en reiteradas ocasiones. "El gobierno me expropió la casa sin compensación", dice. "Se supone que la Expo es para mejorar las vidas de la gente, no para empeorarlas", agrega.
La ciudad también ha prohibido a la gente vestir pijamas en las calles de Shanghai. "Tenemos que vestir civilizadamente", dijo Zhang Lianfang, un líder comunitario. "Tenemos que dar una imagen ordenada".