Un ex agente de EU recibe cadena perpetua por espiar para Cuba
Un ex analista del Departamento de Estado de Estados Unidos fue sentenciado a cadena perpetua por espiar para Cuba durante casi 30 años.
Su esposa y compañera de labores de espionaje recibió una sentencia de seis años con nueve meses, aunque ya cumplió más de un año de ese periodo.
Kendall Myers, de 73 años, se declaró culpable en noviembre de conspirar para cometer espionaje e intervenir comunicaciones. Su esposa, Gwendolyn Steingraber Myers, de 72, admitió un cargo por conspirar para reunir y transmitir información sobre defensa nacional.
La sentencia contra Myers no incluye la posibilidad de libertad condicional.
En un comunicado, Myers dijo que él y su esposa nunca quisieron lastimar a ciudadanos de Estados Unidos.
“Queremos agregar en este momento que actuamos como lo hicimos durante 30 años debido a nuestros ideales y creencias”, señaló. “No buscamos recibir un pago por nuestro trabajo. No actuamos por ira contra Estados Unidos o por un sentimiento antiestadounidense. Nunca intentamos lastimar a ningún estadounidense. Nuestro objetivo era ayudar al pueblo de Cuba a defender su revolución. También esperábamos anticipar algún conflicto entre los dos países”.
“Compartimos los sueños e ideales de la Revolución Cubana”, agregó. “Estamos igual de comprometidos con ayudar a la gente oprimida del mundo, ya sea que estén en su país natal o en el extranjero”.
Como parte de su sentencia, la pareja también acordó pagar al gobierno más de 1.7 millones de dólares, un estimado del monto que ganó Kendall Myers como salario durante los años que trabajó para el gobierno estadounidense y espió para Cuba.
Ambos fueron arrestados en junio de 2009 después de reunirse en varias ocasiones con una agente encubierto de la Oficina Federal de Investigación (FBI) frente al cual admitieron sus actividades a favor de Cuba. Esos encuentros fueron grabados en audio y video.
Documentos de la corte describen a una pareja motivada por su admiración a Fidel Castro y la Revolución Cubana. Utilizaban nombres claves. Kendall Myers era el Agente 202. Gwendolyn Myers usaba los nombres de Agente 123 y Agente E-634.
Empleaban una radio de onda corta para comunicarse desde el Distrito de Columna hasta Cuba. La pareja también admitió su encuentro con agentes cubanos durante varios viajes al extranjero, incluyendo Trinidad y Tobago, Jamaica, México, Brasil, Ecuador y Argentina.
Kendall Myers trabajó en el Instituto para el Servicio Exterior del Departamento de Estado y después en la Oficina de Inteligencia e Investigación. En 1985 recibió una autorización de alta seguridad.
De acuerdo con documentos de la corte, Myers dijo al agente encubierto del FBI que usualmente sacaba información del Departamento de Estado memorizándola o tomando notas, y en alguna ocasión llevó documentos clasificados a casa. Gwendolyn Myers señaló que ella procesaba la información para enviarla a la inteligencia cubana.
Como petición de la defensa, el juez de distrito Reggie Walton accedió a recomendar que los sentenciados cumplan sus condenas en prisiones cercanas la una de la otra, para facilitar que sus familiares los visiten. La Oficina de Prisiones tomará la última decisión al respecto.