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China, su aliado Myanmar, y su ajedrez estratégico en Asia

Myanmar celebra elecciones este domingo y todo apunta a que China quiere seguir manteniendo su influencia sobre su vecino
sáb 06 noviembre 2010 11:12 AM
myanmar shwe
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*Jaime’s China, es una columna semanal sobre la sociedad china y la política. Jaime Flor Cruz ha vivido y trabajado en China desde 1971. Estudió historia de China en la Universidad de Pekín (1977-1981) y trabajó como corresponsal en Beijing y jefe de la oficina para la revista Time (1982-2000).

BEIJING, China (CNN) China se enorgullece ella misma de su lealtad a lao pengyou (viejos amigos); incluso de aquellos que algunos países occidentales consideran “países renegados”.

Myanmar es uno de ellos. El vecino al sur de China es un estado aislado, aquejado por el malestar económico y gobernado por una junta militar. El país se encuentra bajo una creciente presión para abrirse y cambiar.

Myanmar se prepara para celebrar sus primeras elecciones en dos décadas y muchos se preguntan la legitimidad de las votaciones. El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon tocó este tema en la cumbre de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sureste Asiático) y la ONU realizada en Hanoi el mes pasado, diciendo: “ASEAN  y las Naciones Unidas están de acuerdo en la necesidad de una transición democrática creíble y una reconciliación nacional, incluyendo la realización de unas elecciones libres, justas e incluyentes”.

Mientras tanto, el presidente filipino, Benigno Aquino Jr., se unió al llamado internacional  para que Myanmar libere Aung San Suu Kyi, galardonada con el Nobel de la paz y un ícono de la libertad.

Pero China se ha abstenido de presionar públicamente a Myanmar. Ha sido su aliado más cercano desde el golpe militar de hace 20 años que catapultó al poder a los generales de ese país del sureste asiático.

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Los dos países comparten una frontera común. Ambos desean prevenir malestar étnico en su traspatio.

“Parte del lado de Myanmar está poblado por nacionalidades, encabezadas por personas de etnia china”, dijo el experto en asuntos asiáticos y diplomático retirado filipino, Rodolfo Severino. “Todo país quiere que sus vecinos inmediatos sean amigables con ellos. China no es la excepción”.

China es el segundo socio comercial de Myanmar. Está deseoso de extraer los minerales, madera y otros recursos naturales del país, que necesita por su economía en auge, dicen los analistas.

Durante una reciente visita a Beijing, Than Shwe, el líder militar de Myanmar, firmó varios acuerdos de intercambio comercial, educación y salud con el gobierno chino. China ha sido el principal proveedor de Myanmar de equipo militar y ha entrenado a muchos de su personal militar.

Con tal influencia, muchos líderes del mundo creen que China podría apoyar a su vecino para suavizar sus políticas. Sin embargo, como en el caso de Corea del Norte, China parece reacia.

Muchas veces, China le dio a Myanmar protección diplomática crucial. En 2007 se unió a Rusia para votar en contra de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba la violenta represión a un movimiento en pro de la democracia, que fue llamado “Revolución Azafrán”, por el color de las túnicas de monjes budistas que lideraban las protestas no violentas.

Estratégicamente, China necesita a Myanmar de su lado, dicen los analistas. Con su economía creciendo rápidamente, China necesita acceso a las ricas reservas de petróleo y gas natural que tiene el país.

Los dos vecinos han entablado pláticas para construir conjuntamente un oleoducto desde la provincia de Yunnan al suroeste de China, a través de Myanmar  a un puerto en el Mar Andaman. Cuando esté terminado, suministrará parte de la energía que China necesita mientras evita la larga y potencialmente insegura ruta marítima a través del Estrecho de Malaca.

“Más importante que el acceso a los recursos  es el acceso a rutas comerciales alternas, que es por lo que China valora los oleoductos desde el mar Andaman, a través de Myanmar, hacia el sur de China”, dijo Severino, un ex secretario general de ASEAN.

China ha enfrentado críticas, no solamente por hacer negocios con los dictadores que gobiernan Myanmar, sino por hacer tratos con gobiernos controvertidos como Sudán, Zimbabwe, Venezuela e Irán.

¿El respeto al derecho ajeno…?

Los críticos de China dicen que es puro oportunismo. Pero Beijing dice que no desea “interferir en asuntos internos de otros países”, al igual que no desea que otros países interfieran con los de China, de acuerdo a la portavoz de la cancillería china, Jiang Yu.

“Unas elecciones en calma en Myanmar está en el interés fundamental de la gente del país y contribuye a la paz regional y a la estabilidad. China respeta la elección independiente de la gente de Myanmar para el camino de desarrollo de su país”, dijo Jiang.

El analista político, Víctor Gao, explicó el enfoque de China: “Es hora de que el resto del mundo deje tranquilo a Myanmar y le de la oportunidad al país de dedicarse al desarrollo económico. Embargos y sanciones pocas veces funcionan, y no están trabajando en contra de Myanmar”.

China, argumenta Gao, cree que “un compromiso activo con Myanmar creará el entorno económico y político apropiado para desarrollar al país en la dirección correcta”.

El apoyo de China a Myanmar es pura real politik, dicen analistas. El profesor de la Universidad de Tsinghua, Yan Xuetong, me dijo en una entrevista anterior que “China tomará decisiones de acuerdo a sus propias necesidades, su propios estándares, y su propia moralidad más que por la comprensión de Estados Unidos”.

Pero puede no parecer totalmente extraño si el mundo ve a China como un protagonista importante en la diplomacia mundial, como un inteligente jugador de weiqi.

En este antiguo juego de mesa, también conocido como go, dos jugadores se turnan en la colocación de cuentas blancas o negras en un enorme tablero cuadriculado. Es un juego de “cercar y romper el cerco” una prolongada batalla de inteligencia y paciencia. El que supere el flanco del otro y asegure el mayor número de cuadriculas –o territorio– en el tablero, gana.

Para los chinos, dicen los analistas, Myanmar es un espacio crucial en su tablero de weiqi —una esfera de influencia—, que tiene que asegurar en el juego global de cercar y romper el cerco. Con su meta estratégica en mente, ellos muestran poca angustia de que pueden ser juzgados por la compañ

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