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¿Quién carga con la culpa que los daños de WikiLeaks causaron a EU?

Detrás de las filtraciones de WikiLeaks hay una serie de culpables. Un ex director de la CIA los identifica para CNN
mar 07 diciembre 2010 12:24 PM
WikiLeaks portada
Especial-WikiLeaks-filtracion WikiLeaks portada

Nota del editor: El general Michael V. Hayden fue nombrado por el presidente George W. Bush como director de la CIA en el 2006 y se desempeñó hasta febrero del 2009. También fue director de la Agencia de Seguridad Nacional y tuvo importantes puestos en el Pentágono y actualmente es director con The Chertoff Group, una firma de consultoría de seguridad.

Mientras el polvo comienza a asentarse por la “el daño de las  revelaciones de Wiki ” (Wiki Dump Ill) algunas realidades parecen estar asentándose en el discurso popular y la conciencia pública.

Por ejemplo, parece que los diplomáticos estadounidenses, al igual que sus contrapartes militares, son un grupo dedicado y trabajador. Sus informes están bien escritos, son incisivos y ocasionalmente humorísticos.

Lo que nuestro gobierno dice para sí mismo en privado parece muy coherente con lo que le dice a los demás (y a nosotros) públicamente.

En todo caso, las conversaciones privadas de los diplomáticos y profesionales de la seguridad pintan un mundo incluso más peligroso del que nosotros normalmente nos permitimos describir públicamente. Y parece haber más consistencia con el punto de vista estadounidense de parte de nuestros amigos y aliados de lo que generalmente es admitido. Toda una revelación.

Ahora, ¿cuál será el costo de éstas y las anteriores revelaciones? Con una certeza cercana al 1.0, nos costarán nuestras fuentes. Algunos descritos en anteriores publicaciones serán asesinados. Otros, como los que describieron en el funcionamiento interno de la formación del gobierno alemán, simplemente se negarán a hablar con los estadounidenses.

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¿Qué piensa usted acerca de Wikileaks? Sonará como un iReport de CNN.

Nos costará la cooperación con socios potenciales. ¿Cuánto puede significar una promesa estadounidense de confidencialidad o discreción para alguien que podría considerar cooperar con nosotros?

Será un retroceso en el tipo de intercambio de información que nos hacía más seguros antes del 11 de septiembre.

SIPRNET, la red del Departamento de Defensa de donde fueron sustraídos esos documentos, tiene una amplia cantidad de información disponible para cientos de miles de suscriptores. Ahora concluiremos que es demasiada información y demasiada gente, y ahora nuevamente intercambiaremos seguridad física potencial por seguridad de información.

Más perversamente, esa revelación hará la documentación histórica más incompleta. Los cables diplomáticos del tipo que ahora fueron revelados ilegalmente son rutinariamente hechos públicos al paso del tiempo. Los pensamientos privados ahora están siendo públicos y dañinos. Los diplomáticos y otros informadores deberán contener sus golpes. Las cosas buenas –los comentarios mordaces o críticas provocadoras– se reservarán para llamadas telefónicas o reuniones cara a cara y serán negadas a los futuros historiadores.

¿Quién es responsable de esto? Los principales culpables están claros.

Por supuesto está el filtrador original de la información. Después está Julian Assange, a quien he descrito anteriormente como “una combinación peligrosa de arrogancia e incompetencia”. Enlistar sitios de infraestructura global que son críticos y vulnerables no es transparencia, es perfidia.

Pero más allá de los criminales obvios, hay otros que, maliciosamente o no, han ayudado a crear las condiciones para esto.

Yo incluiría a Amazon.com, que parecía estar muy cómodo alojando la información de Wiki en sus servidores , hasta que su cooperación fue revelada por el senador Joe Lieberman. La decisión anterior para facilitar el acceso público de los secretos estadounidenses y propiedad robada no me parece una situación particularmente ambigua o medianamente ética.

También incluiría al gobierno del presidente Barack Obama, por lo menos parcial e indirectamente. A pesar de que la respuesta concreta a las filtraciones ha sido criticada por ser un poco tibia y tardía, la Casa Blanca entiende claramente el daño hecho.

Pero fue la campaña de Obama la que hizo un fetiche de la apertura y la transparencia, y tanto el candidato como Harold Koh (el  entonces rector de la Escuela de Derecho de Yale y ahora principal abogado del Departamento de Estado), arremetió contra la aparentemente excesiva secrecía de la administración Bush.

Cuando el presidente Obama decidió hacer públicos los detalles de una acción encubierta de su predecesor –el programa de interrogatorios de la CIA– su vocero defendió la medida como parte del compromiso permanente del presidente con la transparencia. Las cosas pueden parecer diferentes ahora, pero las acciones y la retórica tienen consecuencias.

Incluiría especialmente a una agencia de noticias de EU que se manejó agresivamente para tener acceso anticipado a las revelaciones de Wiki: El New York Times. El Times podría haber dicho no a la asociación con Assange. Pero el Times, en lugar de eso, decidió unir lo que queda de su prestigio a la empresa pirata de Assange, pese a que tuvo que obtener las últimas revelaciones de WikiLeaks a través de un tercero.

El periódico destacó las revelaciones para que pudieran tener la mayor cobertura global posible y entonces intentó legitimar todo el asunto.

En una carta de autojustificación para sus lectores, el Times admitió que estos cables eran “destinados para los ojos de importantes políticos en Washington”, pero que la revelación “sirvió para un importante interés público”.

Por supuesto, el Times puede argumentar que los documentos iban a ser publicados en la red y en otros medios de comunicación (en Europa) que tenían acceso anticipado y escribirían comentarios sobre las revelaciones. Pero reflexionando, eso suena un poco como al equivalente periodístico de una pobre justificación adolescente hacia sus padres de que “todo mundo lo hace”. El Times conscientemente decidió participar, legitimar y facilitar el esfuerzo.

Como todas las cosas, esto se olvidará. La atención nacional pasará a otra cosa.

Los militares y profesionales civiles cuya correspondencia e informes se han hecho públicos continuarán trabajando. Pero su tarea se ha hecho más difícil.

Y cuando sucedan cosas malas porque su tarea ahora es más difícil, aquellos que reclamaban que estaban “sirviendo a un importante interés público”, al facilitar y justificar la publicación ¿Darán un paso al frente y asumirán su responsabilidad?

Lo dudo, pero ellos hablarán sobre los “fracasos”, de aquellos profesionales a los que acaban de dejar cojos.

Las opiniones expresadas en este comentario son únicamente de Michael V. Hayden. 

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