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Gobernadora hispana de Nuevo México busca quitar licencias a inmigrantes

La republicana Susana Martínez pidió a los legisladores eliminar la ley que permite a inmigrantes indocumentados obtener el documento
lun 17 enero 2011 09:59 PM
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La gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez , pidió al Congreso estatal -que comenzará a sesionar el martes- eliminar la ley que permite a los inmigrantes indocumentados obtener licencias de conducir, un documento que no sólo los autoriza para manejar vehículos sino que sirve como identificación oficial.

Su vocero, Scott Darnell, dijo este lunes que Martínez tiene dos metas en materia de las licencias de conducir: “En primer lugar, quiere detener la práctica de emitir licencias de conducir a inmigrantes ilegales y, en segundo, apoya revocar las licencias a los inmigrantes ilegales que ya la han recibido”.

Martínez, quien al asumir el poder el 1 de enero se convirtió en la primera hispana en gobernar un estado de Estados Unidos , prometió durante su campaña que pondría fin a esta medida.

Nuevo México, Utah y Washington son los únicos tres estados donde los solicitantes de licencias de conducir no están obligados a probar que son residentes legales en Estados Unidos.

En 2003, Nuevo México aprobó y promulgó una ley que autoriza a los extranjeros a obtener la licencia, con el objetivo de promover la seguridad vial mediante la identificación debida de los conductores y la eliminación de los obstáculos que les impedían circular sin seguro.

La División de Vehículos de Motor de Nuevo México emite una licencia de conducir a un ciudadano extranjero que reside en esa entidad, si éste presenta al menos dos documentos de identidad, como matrícula consular, acta de nacimiento o certificado de matrimonio, si éste tuvo lugar en Estados Unidos.

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Desde que la ley entró en vigor, unos 82,700 inmigrantes indocumentados han tramitado su licencia de conducir en esa entidad.

Organizaciones que promueven un mayor control de la inmigración demandan poner fin a la emisión de licencias para indocumentados, al sostener que esta práctica les concede de manera implícita un estatus de residencia en el país, pues con ella pueden abrir cuentas bancarias o conseguir otros servicios.

El representante estatal republicano Bill Rhem planea presentar al Congreso estatal un proyecto de ley para dar a los indocumentados un plazo de cinco meses para que entreguen sus licencias, que serían sustituidas por “permisos de conducción”.

Dichos permisos no serían aceptados como identificación, como ocurre ahora con la licencia, sino sólo para manejar un automóvil.

Bajo la iniciativa de Rhem, todas las licencias de conducir que estén en manos de indocumentados se cancelarían a partir de enero de 2012.

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