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Un testigo del terremoto en Tokio: No podía ni pararme

Matt Alt tiene ocho años viviendo en Tokio. Acostumbrado a los sismos en la ciudad, contó que el de este 11 de marzo fue uno que causó miedo
vie 11 marzo 2011 08:02 AM
Tren Ikebukuro
EFE_tren_Ikebukuro_Tokio_terremoto Tren Ikebukuro

Nota del Editor: Matt Alt dirige AltJapan Co. Ltd., una compañía de entretenimiento con base en Japón que se especializa en videojuegos, libros de cómics y otros objetos de la cultura pop. Es autor de 'Super #1 Robot' (Chronicle, 2005), 'Hello, Please! Very Helpful Super Kawaii Characters From Japan' (2007, Chronicle) y 'Yokai Attack! The Japanese Monster Survival Guide' (2008, Kodansha International).

(CNN) — El terremoto que cimbró esta tarde a Tokio fue diferente a todos los que he experimentado en mis ocho años de vivir en esta ciudad.

"Temblor" ni siquiera le hace justicia a la palabra. Fue como una sensación extendida de vértigo, compartió en CNNGo.com.

Ni siquiera podía ponerme de pie, se sintió como una volcadura por oleadas, un balanceo tan grande como un paseo de carnaval, sin siquiera saber cuándo terminaría "el viaje".

Finalmente se hizo el silencio. Y a continuación, las sirenas empezaron a sonar.

Tokio es una ciudad de tecnología, la tecnología que impide que el sismo cause más víctimas de las que podría tener.

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Un sistema complejo de separaciones y compuertas desvía las aguas del tsunami.

Los trenes locales y el bala fueron suspendidos automáticamente, y las alarmas de evacuación sonaron en los rascacielos del centro.

Desde el principio hasta el fin tuve un sentido de inquietud, una sensación de miedo, pero sorprendentemente poco de pánico.

En la calle en frente de mi casa, en el lado oeste de la ciudad, los vecinos que sólo hablaban rara vez se reunieron para discutir lo que los residentes de edad avanzada necesitaban revisar.

Los transeúntes se detenían para ver si había alguna información nueva.

Hubo algunos informes de incendios esporádicos, pero Tokio parece haber escapado a lo peor de los daños.

Las áreas más afectadas son las costas del Pacífico, que fueron inundadas por las inundaciones del tsunami, en los minutos después de la primera onda de choque.

El gobierno emitió de inmediato una orden de evacuación, pero no hubo tiempo suficiente para mover un número tan grande de personas tan rápidamente.

Secuencias de coches intentaron -y en algunos casos fallaron- dejar atrás la pista del agua de lo que podría haber sido muchas víctimas por venir.

Mientras escribo estas palabras, horas después del primer temblor, los servicios de trenes reiniciaron sus viajes en Tokio, pero muchas líneas siguen suspendidas.

La autopista elevada principal de la ciudad está en un punto muerto, y se ha reportado muchos accidentes a lo largo de esta vía.

Tanto en el centro como en los suburbios no tienen energía eléctrica. Las réplicas, más pequeñas pero todavía inquietantes, continúan cimbrando la zona de vez en cuando.

Mientras la oscuridad cae sobre la ciudad, sólo una cosa es segura. Será una noche larga.

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