Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Está libre la mujer que acusó violación en Libia: funcionario

Tras contar a periodistas que fue violada por al menos 15 seguidores de Gadhafi, Eman al-Obeidy fue puesta en libertad, indicó un vocero
lun 28 marzo 2011 07:15 AM
Eman al-Obeidy
Eman al-Obeidy Eman al-Obeidy

Una mujer de Libia que irrumpió el sábado en un hotel de Trípoli, para decirle a periodistas extranjeros que había sido violada por las tropas del gobierno , fue puesta en libertad, y su caso está siendo investigado, indicó este domingo Moussa Ibrahim, vocero del régimen.

El asunto es “un caso criminal en contra de cuatro individuos” que tienen un abogado, señaló. Entre los acusados por Eman al-Obeidy se encuentra el hijo de un funcionario de alto rango, agregó. El fiscal general está investigando el caso.

La mujer “no ha cometido, tú sabes, ninguna ofensa grave en particular”, dijo Ibrahim. “Ella entró a un lugar al que no se suponía que entrara”.

Él dijo que se le preguntó a Al-Obeidy y su familia si ellos querían ser entrevistados por “uno o dos reporteros, de preferencia mujeres, para verificar que ella está bien, saludable, libre y con su familia”.

Pero Ibrahim se negó a responder preguntas sobre el tema este domingo, argumentando que la sociedad de Libia “es muy conservadora”.

Nic Robertson, de CNN, que ha estado sobre el terreno en Trípoli desde el 27 de febrero, advirtió que era necesario tomar con escepticismo lo dicho por Ibrahim, porque “muchas veces lo que dice no coincide con la realidad”.

Publicidad

“El gobierno nos ha dicho que ella está con su familia, pero cuando les decimos ‘¿Podemos ir a verla?’ El funcionario nos dijo que eso dependía de su familiares, declaró Robertson. Agregó que los periodistas han estado en contacto con la familia, que ha dicho que dará permiso para ver a al-Obeidy.

Sin embargo, los periodistas internacionales, incluyendo al equipo de CNN, no se les permite moverse libremente en la capital de Libia y son escoltados afuera del hotel sólo cuando lo permiten funcionarios del gobierno.

El incidente del sábado fue el primero en el que un ciudadano libio opositor a Gadhafi intentó acercarse de forma independiente a los periodistas en Trípoli.

Nic Robertson  también trató de preguntarle a Ibrahim sobre las declaraciones que hizo respecto a que Al-Obeidy era una prostituta, pero rechazó responder la pregunta, diciendo: “No me estoy retractando de lo que dije”.

“Tenemos que proteger su privacidad, los derechos de su hija cuando sea mayor”, dijo Ibrahim. “Tenemos que ver esto como un asunto criminal, tan legal como sea posible, sin hablar de la historia de la gente, sus archivos, sus crímenes anteriores, o su estilo de vida”.

Wedad Omar, primo de Al-Obeidy, dijo a CNN que ella es soltera y que no tiene una hija.

Eman al-Obeidy entró a un hotel de Libia el sábado para contar a los periodistas y al mundo que había sido violada y golpeada por al menos 15 hombres seguidores de Moammar Gadhafi.

Su rostro estaba golpeado fuertemente; también sus piernas: apareció con sangre en la cara interna del muslo derecho.

"Mira lo que las brigadas de Gadhafi me hicieron" , dijo. "Mi honor fue violado por ellos".Describió a los periodistas cómo fue atada de las muñecas y los tobillos. Tenía quemaduras visibles.

"Todos somos libios", dijo la mujer. "¿Por qué no nos tratan igual?"

CNN no pudo verificar independientemente la historia de Al-Obeidy, pero sus heridas parecían consistentes con lo que dijo.

Los funcionarios del gobierno llegaron rápidamente para que dejara de hablar con la prensa, pero ella insistió en hablar con los periodistas que se alojan en el Hotel Rixos para que pudieran ver de primera mano la brutalidad de Gadhafi.

Lo que siguió fue una escena inquietante que mostró cómo opera el gobierno de Gadhafi.

Las fuerzas de seguridad trataron de someter a la mujer. Incluso un miembro del personal de cocina del hotel sacó un cuchillo. "¡Traidora!", le gritó con desprecio el hombre a la mujer. Otro empleado trató de poner un mantel oscuro sobre su cabeza.

Un funcionario del gobierno, que estaba allí para facilitar el acceso de los periodistas, sacó una pistola de su cinturón. Otros se enfrentaron con los reporteros. Algunos periodistas fueron golpeados y pateados. La cámara de CNN fue confiscada y deliberadamente estrellada contra el piso, quedó destrozada, sin posibilidad de reparación.

La mujer pateó y gritó. Insistió en que estaba siendo acarreada a la cárcel.

Los empleados de seguridad dijeron que Al-Obeidy estaba "enferma mental" y que la llevarían a un "hospital". La arrastraron sin contemplaciones hasta un automóvil blanco que estaba esperando por ella.

"Si no me ven mañana, eso será todo" , dijo Al-Obeidy a los periodistas.

Los funcionarios del gobierno dijeron más tarde que la mujer estaba sana y que se presentarían cargos criminales en contra de sus agresores.

El caso de Al-Obeidy ha provocado una reacción internacional, tanto en redes sociales como en otros medios. En el caso de Facebook, más de 2,000 personas dieron “me gusta” al grupo en inglés Free Eman Al-Obeidi (Liberen a Eman-Al-Obeidi), y a We are all people of faith (Todos somos personas de fe), en árabe.

En Twitter, aparecieron hashtags como #WhereisEmanAlObeidi (¿Dónde está Eman Al-Obeidy) y  #Emanalobeidi. Además, en la Wikipedia se creó un artículo sobre ella, donde se relata su aparición en un hotel de Libia, para relatar que había sido violada por seguidores de Gadhafi, indicó el diario The Guardian.

Ropen cámara de un periodista de CNN

El fotoperiodista de CNN, Khalil Abdallah, estaba desayunando el sábado en el restaurante de Libia donde se presentó Eman al-Obeidy para hablar con la prensa internacional.

Abdallah fue uno de los pocos que hablaba árabe al ocurrir el incidente, por lo que pudo entender las súplicas de Al-Obeidy.

“Ella estaba diciendo: ‘¡Todos somos libios! ¿Por qué no nos tratan igual?´”, relató Abdallah el domingo.

Los reporteros se reunieron a su alrededor, tratando de calmarla, recordó Abdallah.

“Todos estábamos en shock”, dijo. En ese momento tomó su cámara, con la inquietud de saber que se encontraban cercas funcionarios del gobierno de Libia asignados para vigilar los movimientos de los periodistas.

Cuando los periodistas trataron de hacerle un par de preguntas a Eman al-Obeidy, los cuidadores del gobierno los empujaron, tratando de alejar a la mujer. Algunos de ellos llevaban insignias rojas, otros iban de civiles. Ellos lanzaron golpes, mientras los periodistas trataban de defender a Al-Obeidy.

Era como una jugada de rugby, señaló Abdallah.

El reportero gráfico contó que en un momento todos estaban en contra de los periodistas. Los cuidadores colocaron una bolsa en la cara de la mujer, y se la llevaron. Luego dijeron que ella estaba borracha o que tenía problemas mentales.

Cuando la sacaron del hotel, ella gritó que la estaban llevando a la cárcel.

Una imagen muestra a uno de los cuidadores del gobierno señalando a la cámara de de Khalil Abdallah, justo antes de que se la robaran, y la rompieran.

“Él arrancó el micrófono, el visor, y sus uñas se enterraron en mi brazo”, relató.

“Yo estaba jalando mi cámara hacia a un lado, mientras él lo hacía hacia el lado contrario”.

En la lucha por la cámara, Abdallah observó que uno de los cuidadores estaba sosteniendo un arma de 9 milímetros.

Entonces decidió dejar la cámara y lentamente comenzó a retirarse del restaurante. Escuchó que los cuidadores gritaron: “¡Él es árabe, por qué nos está haciendo esto?”

“Cuando te han etiquetado así, no importa cuál sea tu nacionalidad”, dijo Abdallah.

Contó que lo que más le preocupaba en ese momento era saber la forma en que el gobierno iba a tratar a  Eman al-Obeidy.

Publicidad
Publicidad