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Khalifa Haftar: de confidente de Gadhafi a líder de la rebelión libia

Khalifa Haftar nunca perdonó a Gadhafi por dejarlo como prisionero de guerra. Se exilió por 20 años en EU, pero hoy está de regreso en Libia
mar 05 abril 2011 11:54 AM
Libia - foto especial
Libia - foto especial Libia - foto especial

Su historia es como leer una novela de suspenso político. El una vez confidente de Moammar Gadhafi después fue su enemigo, lideró una grupo de libios exiliados en un intento por derrocar al régimen de Libia antes de ser animado por Estados Unidos, en secreto, cuando las cosas salieron mal. Su nombre es Khalifa Haftar.

Él ha vivido en Virginia por 20 años, pero ahora está de regreso en Libia, intentando darle alguna forma a las fuerzas rebeldes.

CNN conversó con varias personas que conocen bien a Haftar y están de acuerdo en una cosa: su papel será crucial si la oposición planea armar una estrategia militar seria para enfrentar a Gadhafi.

Para Haftar es personal. Nunca perdonó a Gadhafi por dejarlo como un prisionero de guerra en la vecina Chad luego de una desastrosa campaña militar en la década de 1980.

El sentir general es que Haftar es el soldado de un soldado, respetado por oficiales junior, con un una buena guía en la doctrina de la batalla. Algunos creen que será el mejor aliado de los rebeldes en su organización defensiva alrededor de Ajdabiya, una ciudad importante para la defensa de Benghazi , pero también que también da acceso al sur.

El ex embajador de Libia en Washington, Ali Aujali, describe a Haftar como “un militar muy profesional”.

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Él y Gadhafi encontraron su primer causa en común en 1969, cuando Haftar, un cadete militar, apoyó el golpe de Estado que quitó al rey Idris. Él fue recompensado con una posición en el Consejo Comando Revolucionario. Su ascenso en las filas militares fue rápido.

Pero desafortunadamente para Haftar fue involucrado en la campaña desastrosa en contra de Chad en los 80, cuando Gadhafi quiso derrocar al presidente Hissene Habra por sus alianzas con Francia  y Estados Unidos en la Guerra Fría.

Haftar fue capturado por los chadianos en la batalla de Wadi Doum en 1987, junto a varios cientos de soldados libios. Gadhafi se rehusó a reconocer la existencia de prisioneros de guerra libios y dijo que no conocía a nadie llamado Haftar. Un libio exiliado quien conoce a Haftar desde hace 20 años, Aly Abuzaakouk, le dijo a CNN que “Gafhafi nunca ha reconocido formalmente a ninguno de los prisioneros de guerra en Chad”, haciendo saber que a él no le importaba si los ejecutaban.

Esto enfureció a Haftar, según Salem al-Hasi, otro opositor de Gadhafi. “Se acercó al gobierno de Chad y dijo que quería trabajar en contra de Gadhafi y liberar a los soldados capturados”, dijo al-Hasi.

Así que por los dos años siguientes, Haftar y varios cientos de ex soldados libios entrenados permanecieron en una base militar afuera de la capital de Chad, Yamena, como el Ejército Nacional Libio, el ala militar de oposición del Frente Nacional de Salvación Libio.

Sigue siendo un misterio quién los financió, pero varios de los libios exiliados y un ex oficial de la CIA dicen que Estados Unidos estuvo involucrado. El ex enviado libio Aujali no admitió si la CIA fue el orquestador, pero dijo “los estadounidenses lo conocían bien, muy bien”.

Y añadió: “Creo que trabajar para la CIA por el bienestar nacional no es algo de que avergonzarse”.

En ese momento, Estados Unidos quería ver el final de Gadhafi. En 1986, el presidente Reagan ordenó ataques aéreos en contra de los recintos en Trípoli luego de que la inteligencia estadounidense estableció una relación libia en un atentado contra una discoteca en Berlín frecuentada por personal del servicio de Estados Unidos. Reagan describió a Gadhafi como un “perro rabioso”.

Los disidentes nunca tuvieron la oportunidad de invadir Libia porque el presidente Habre fue derrocado en un golpe de Estado en diciembre de 1990 por el hombre que gobernó en Chad desde entonces, Idriss Deby. Ahí es en donde la historia de Haftar se vuelve más extraordinaria. Deby quería una buena relación con Gadhafi, y la salida rápida de Haftar y sus hombres. Una odisea extraña siguió a esto.

Derek Flood, de la Fundación Jamestown, quien ha seguido de cerca la carrera de Haftar, dijo que él y sus hombres llegaron en un avión estadounidense de Chad a Nigeria y de ahí a lo que era Zaire (ahora la República Democrática del Congo) mientras Washington buscaba un hogar para los rebeldes libios. Estas declaraciones son confirmadas por varias fuentes libias y un ex diplomático estadounidense.

Pero Flood dijo que hubo un plan para pagarle 5 millones de dólares al corrupto e infame régimen de Zaire para que permitiera a los libios quedarse ahí, pero que fue rechazado por el Congreso.

La siguiente parada era Kenia, pero después de que se enfriaran las relaciones entre el gobierno keniano y la administración de George H. W. Bush, cerca de 300 libios fueron llevados a Estados Unidos y se asentaron como refugiados políticos a expensas del gobierno. Haftar cambió el desierto del Sahara por una casa en Falls Church, Virgina, y sus hombres se dispersaron en 25 estados.

Durante los siguientes 20 años, Haftar vivió tranquilamente en los suburbios de Virginia, ocasionalmente negando los rumores de su posible regreso a Libia. Pero Abuzaakouk, quien dirige el Foro de Desarrollo Político y Humano Libio, dijo que luego de los levantamientos de febrero , Haftar recibió varias llamadas que le pedían volver. Y el 14 de marzo llegó a Benghazi a hacerse cargo de la caótica campaña militar de los rebeldes.

Salem al-Hasi, quien ha vivido en Estados Unidos desde que formó parte de un intento abortado de matar a Gadhafi en los 80, dijo que Haftar puede hacer una diferencia “siempre y cuando tenga el apoyo, los suministros y las armas”. Él dijo que Haftar tiene un “sentido de defender objetivos y la habilidad de convencer a soldados y oficiales” de sus metas.

Luego de pasar dos semanas en Libia, Flood dijo que el caótico ir y venir de la campaña militar de los rebeldes no les ha permitido entrenar en bases militares.

Algunos argumentan que Haftar y otros exiliados han estado afuera de Libia demasiado tiempo para entenderse con los jóvenes rebeldes. Pero Aujali, el ex embajador libio que rompió relaciones con Gadhafi, dijo que personas como Haftar podrán haber estado ausentes, pero “están bien informadas; tienen familiares”.

Al Hasi habló con Haftar por teléfono hace unos días. “Estaba con los ánimos por alto y él cree que en el futuro cercano las fuerzas estarán organizadas y que la oposición será mejor que en semanas recientes”, dijo.

Todavía hay algunas dudas sobre la jerarquía entre los comandantes rebeldes, que incluye a Haftar y a los generales Abdul Fatal Younis y Omar al-Hariri. Abuzaakouk, quien llevó a Haftar del aeropuerto a casa, dijo que Haftar y Younis son amigos y duda que se conviertan en rivales.

Él no tiene duda del compromiso de Haftar con la causa rebelde, Haftar tiene un ajuste de cuentas: “Haftar peleará hasta la muerte si es necesario; él será quien terminé con Gadhafi”.

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