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Cruces blancas para despedir a los 12 niños masacrados en Río de Janeiro

Con cruces blancas, velas y flores, el barrio de Realengo dijo adiós a los pequeños que murieron en un tiroteo perpetrado en una escuela
vie 08 abril 2011 02:03 PM

Río de Janeiro intenta recuperarse del dolor causado por la masacre de 12 niños en una escuela pública , a los que este viernes han recordado y homenajeado familiares y amigos con una docena de cruces, velas y ramos de flores depositados en la fachada del colegio.

Los vecinos de Realengo, un humilde barrio de la periferia de Río de Janeiro, se congregaron desde primera hora en los alrededores de la escuela Tasso da Silveira para rezar por los 12 estudiantes que el jueves fueron asesinados por un joven de 23 años.

Centenares de personas abarrotan desde este mediodía el cementerio del barrio para acompañar la sepultura de varias víctimas, en un acto solemne presidido por el luto, el desconsuelo y el sufrimiento de familias y vecinos.

El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, también acompaña a los familiares en su dolor y ha visitado las capillas donde son velados algunos de los menores asesinados a tiros por un ex alumno de la escuela, que se suicidó cuando fue rodeado por la policía.

Debido a la suspensión de las actividades, el colegio permanece cerrado y custodiado por un dispositivo policial que sólo permite la entrada del personal de limpieza para acondicionar las aulas y de dos peritos que trabajan en la reconstrucción del crimen.

La Policía confirmó que Wellington Menezes de Oliveira, autor de la matanza que ha estremecido a Brasil, quemó su computadora personal para no dejar pistas a los investigadores de cómo preparó la masacre.

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Hijo adoptivo de una familia de cinco hermanos, cuyos padres ya fallecieron, Menezes de Oliveira dejó su casa destrozada antes de dirigirse a la escuela para cometer los crímenes.

"Era un chico tímido y muy callado. Nunca quiso tener amistades", relató una vecina del asesino a periodistas, descripción que coincide con las de todos los que lo conocieron, quienes lo retratan como "retraído", "introvertido" y "distante".

La investigación de la tragedia se centra ahora en descubrir cómo el joven, que no tenía antecedentes penales, consiguió dos revólveres y empleó en el crimen un equipamiento profesional que le permitió cargar las armas con extrema rapidez para disparar a los alumnos.

Junto a las 12 cruces blancas y a la docena de ramos de flores, en homenaje a cada una de las víctimas, los vecinos de Realengo han depositado cartas en las que expresan su dolor y consternación por la peor matanza registrada en un colegio público del país.

Entre las muchas historias conmovedoras de la tragedia está la de la familia Rocha Tavares, una de cuyas hijas, Bianca, de 13 años, murió en el tiroteo, mientras que su hermana gemela aún permanece hospitalizada para recuperarse de las heridas sufridas.

Mensaje desde el Vaticano

El papa Benedicto XVI envió un mensaje de apoyo a las familias de las víctimas de la matanza y manifestó su "consternación por el dramático atentado contra niños indefensos".

El mensaje fue enviado a través del cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano y y divulgado por el arzobispo de Río de Janeiro, Orani Joao Tempesta.

Un día después de la tragedia, en otra escuela de la ciudad se vivieron momentos de pánico cuando dos delincuentes que huían de la policía irrumpieron en un centro educativo del barrio de Bangú, pero finalmente fueron detenidos.

El país sigue de luto tras esta tragedia, después de que la presidente Dilma Rousseff descalificara los hechos como brutales y declarara tres días de luto oficial.

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