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Cuba exhuma los restos del disidente Orlando Zapata para trasladarlos a EU

Zapata murió en febrero del 2010 tras una huelga de hambre de 85 días; sus restos fueron cremados en presencia de su familia
mar 07 junio 2011 09:30 AM
madre del disidente orlando zapata
reina-orlando-madre madre del disidente orlando zapata

Cuba exhumó este martes los restos del preso político Orlando Zapata Tamayo, fallecido durante una huelga de hambre en febrero de 2010, según informó su madre, Reina Luisa Tamayo, quien viajará esta semana a Estados Unidos  con el cuerpo de su hijo. 

Tamayo, que esperó la exhumación de su hijo para emigrar con parte de su familia, dijo por teléfono desde Banes, a unos 800 kilómetros al este de La Habana, que al abrir el féretro rezaron un padre nuestro y gritaron ¡Zapata vive! y ¡Libertad para el pueblo cubano!

"Fue breve la exhumación. Abrieron la caja para que lo viera, mi hijo estaba enterito todavía", dijo.

Zapata, un albañil de 42 años, murió el 23 de febrero de 2010 después de 85 días en huelga de hambre para reclamar mejores condiciones de detención. Había dejado de ingerir alimentos a principios de diciembre.

"Es un dolor muy profundo, pero según he soportado hasta ahora, seguiré resistiendo", dijo la mujer.

Tamayo explicó que viajará en un autobús con su familia hacia La Habana, donde serán cremados los restos de Zapata, antes de que unos 12 familiares, entre hijos, nietos y nueras, viajen con ella a Estados Unidos el próximo jueves.

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Cuba considera a los disidentes como mercenarios al servicio de Estados Unidos. Tamayo, que pertenece al grupo de familiares de presos políticos conocido como Damas de Blanco, dijo que las autoridades cubanas permitieron que algunos disidentes cercanos a la familia participaran en la exhumación.

La muerte de Zapata el año pasado provocó una avalancha de críticas internacionales contra el Gobierno cubano por su desempeño en materia de derechos humanos, principalmente provenientes de su enemigo político Estados Unidos y de la Unión Europea.

El gobierno de Raúl Castro lamentó la muerte de Zapata pero rechazó las críticas, alegando que se trató de una "campaña mediática" promovida por Washington para socavar el sistema socialista instalado tras la revolución de 1959.

Grupos de derechos humanos en la isla condenaron la muerte de Zapata, pero el gobierno dijo entonces que era un preso "común".

La muerte de Zapata, en cambio, impulsó un histórico diálogo entre la Iglesia católica y el presidente Raúl Castro, que permitió la excarcelación de más de un centenar de presos políticos, la mayoría de los cuales emigró a España con sus familiares.

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