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Un ganador del Pulitzer se confiesa públicamente como un inmigrante ilegal

José Antonio Vargas asegura que está harto de usar documentos falsos para poder trabajar en algunos de los principales diarios de EU
mié 22 junio 2011 02:52 PM
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José Antonio Vargas ha escrito muchos reportajes que lo han puesto bajo los reflectores, incluyendo una sobre el tiroteo en el Tecnológico de Virginia que lo hizo ganador de un Premio Pulitzer en 2008. Pero quizás su mejor historia hasta ahora sea la que lo podría colocar en la posición más difícil de su vida, una pieza publicada en el New York Times en la cual explica y documenta su vida como un inmigrante ilegal.

“Estoy harto de correr. Estoy exhausto. Ya no quiero esa vida”, escribe Vargas en el ensayo de estilo personal. “Así que he decidido dar la cara, reconocer lo que he hecho y contar la historia de lo mejor de mis recuerdos. Incluyo a ex jefes y empleadores y me disculpo por engañarlos, una mezcla de humillación y liberación viene con cada revelación”.

Vargas reconoce que la moneda ahora está en el aire y podría terminar siendo deportado.

“No conozco cuáles serán las consecuencias de contar mi historia”, escribe.

Vargas cuenta su vida a medida que hace un esfuerzo con el grupo de asistencia que él fundó llamado Define American (Define Estadounidense), el cual asegura que “es momento de tener una conversación real acerca de la inmigración en nuestro país ”.

Y posiblemente no exista una forma más real de empezar esa conversación que con Vargas detallando su propia historia y tropiezos en ese camino.

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Vargas, quien llegó de Filipinas cuando tenía 12 años, ha pasado la mayor parte de su vida volando debajo del radar, usando documentos y números de seguridad social falsos para tratar de abrirse paso. Una vez, incluso, proporcionó al Servicio Secreto un número de seguridad social obtenido ilegalmente para poder acceder a una cena en la Casa Blanca.

Aunque es un ganador del Pulitzer, su historia es similar a aquella de los inmigrantes ilegales de cada sector en Estados Unidos, una historia acerca de vivir con miedo y de ser descubierto en cualquier momento.

En su artículo, asegura que el temor era constante. Vargas intentó progresar en su carrera profesional trabajando duro en algunos de los principales diarios del país, incluyendo The Washington Post , donde ganó su Pulitzer. Cuenta lo difícil que es tratar de triunfar en lo que él hace tan bien, mientras trata de asegurarse que sólo gente clave sepa de su estatus migratorio.

“Estaba tratando de sobresalir en una redacción muy competitiva, pero estaba aterrorizado de que si destacaba mucho podría atraer una revisión no deseada”, escribe.

Las cosas se volvieron más difíciles para Vargas cuando el programa e-Verify se volvió una discusión común entre los legisladores estadounidenses. El programa, instaurado por el Departamento de Seguridad Interna, trabaja con los empleadores para verificar si los posibles empleados son legalmente elegibles para trabajar.

El periodista inmigrante reventó cuando el Congreso falló en autorizar el DREAM Act , que pudo haberlo ayudado a obtener la ciudadanía estadounidense al igual que a otros inmigrantes con estudios y servicio militar.

Finalmente, dijo, Vargas se hartó de vivir con la pregunta que lo invadió después de ganar su Pulitzer: “¿Qué pasará si la gente se entera?”.

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