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Los noruegos 'despertaron' con la sensación de que el país ha cambiado

La sociedad noruega, reconocida por ser de mente abierta y pacífica, podría cambiar a raíz de los ataques terroristas
dom 24 julio 2011 12:36 PM
Noruega
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Los noruegos se han despertado con un sentido de que el país "ha perdido su inocencia", luego de los ataques de este viernes.

Con una población de 4.7 millones de habitantes concentrados en el sur, la gente de Noruega se enorgullece de su sociedad progresista y abierta, lo que ha hecho que los bombardeos y el tiroteo sean aún más incomprensibles para ellos.

Jon Magnus, corresponsal jefe de la oficina extranjera del periódico VG de Oslo, estaba trabajando cuando fue arrojado de su silla por la fuerza de la explosión de una bomba.

"He cubierto guerras y ataques terroristas en todo el mundo durante los últimos 30 años y ahora ha llegado a Noruega", dijo. "Hemos tenido mucha suerte en esta parte del mundo, de que ocurriera en cualquier otro lugar, pero no aquí, y ahora pasó".

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Añadió: "Esta mañana había tres niñas en el autobús y estaban llorando y había ancianos hablando de cómo sus vidas cambiaron ayer. Es un trauma nacional, de alguna manera. En Oslo la gente es callada, susurra. Es un país diferente".

Noruega —en el extremo norte de Europa y en parte en el Círculo Polar Ártico— ha rechazado unirse en dos ocasiones a la Unión Europea en los referendos.

Pero no está aislada. Como miembro fundador de la ONU, en los últimos años se ha vuelto más activa en la escena internacional, con tropas noruegas entre las fuerzas de la OTAN en Afganistán y participando en operaciones del mismo organismo en Libia.

Rica en petróleo y gas, su próspera economía combina el libre mercado de las empresas con industrias operadas por el gobierno y un estado de bienestar extenso.

Además, es conocida por su alto nivel de vida, casi siempre cerca o en la parte superior del Índice de Desarrollo Humano de la ONU que examina la salud, educación e ingresos.

Magnus dijo que en la sociedad abierta de Noruega es normal que los políticos de alto nivel, incluyendo al primer ministro, caminen por las calles de Oslo sin protección.

Pero él cree que ahora va a cambiar. "A partir de hoy, probablemente tendrán guardaespaldas, guardias de la policía, van a ir en coche y no volvieran a detenerse y hablar con la gente", dijo.

Siri Gulestad, jefa de psicología clínica en la Universidad de Oslo, dijo que Noruega había "perdido una especie de inocencia".

Agregó que otro aspecto de la sociedad abierta y tolerante de Noruega es ilustrado por el hecho de que la policía noruega no lleva armas.

Ella no cree que los noruegos responderán a los ataques pidiendo que la policía esté armada o que las medidas de seguridad sean más estrictas.

"No vamos a pedir más seguridad, que habría sido el caso si (los ataques) estuvieran vinculados al terrorismo internacional", comentó. "Es sorprendente, pero es un escenario políticamente muy diferente si hubiera estado conectado a Libia o Al Qaeda; entonces tendríamos un discurso en torno a si tenemos suficiente protección en los aeropuertos".

"La embajada de Estados Unidos es la única construcción en Oslo, con vallas de tres metros de altura con acero alrededor, no nos gusta eso".

Pero la escala y la naturaleza de la tragedia podría afectar la psique nacional de otra manera.

"Lo que asusta es que esperábamos que alguna especie de organización internacional hiciera esto, pero resultó ser un lunático de etnia blanca nacido y criado en Noruega, lo que significa que un montón de gente va a ver fantasmas a la mitad del día a partir de ahora", dijo Magnus. "Puede haber más desconfianza en la sociedad noruega después de esto".

"Las cosas pueden volver a la normalidad después de unos meses, pero nos ha cambiado. Creo que la gente tal vez tenga un poco más de miedo, tal vez mire por encima de su hombro, tal vez algunos traten de evitar túneles y pasos subterráneos, por lo menos por un tiempo. Esto definitivamente va a cambiar nuestro comportamiento ".

Pero el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, dijo el viernes que su país no dejaría intimidarse por los ataques, haciendo hincapié en que en vez de eso habría más "transparencia y más democracia" en Noruega.

Es un mensaje que Gulestad cree que resuena en todos los noruegos. 

"En cierto sentido, todos dicen que ahora no vamos a dejar que destruya nuestra sociedad abierta", dijo. "Nuestro primer ministro dice eso y realmente creo que es una manera sabia y buena de expresar cómo queremos proteger lo que valoramos".

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