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OPINIÓN: Cinco grandes errores de Barack Obama

El presidente enfrenta una inusual e intransigente oposición. Pero ello es la dificultad, no una excusa para el fracaso, dice Frum
mar 26 julio 2011 12:05 PM
EU - Barack Obama
EU - Barack Obama

Nota del editor: David Frum escribe una columna semanal para CNN.com.; fue asistente especial del presidente George W. Bush del 2001 al 2002 y es autor de seis libros como Comeback: Conservatism That Can Win Again y es el editor de FrumForum.

WASHINGTON (CNN)  Si la crisis del techo de la deuda fuera una película, el presidente Barack Obama se merecería un Óscar por su desempeño en el papel de “el último hombre razonable”.

Aunque claro, la crisis no es una película. La crisis es un choque mortal de ideas e intereses . Y ahí, el presidente ha perdido la brújula. Y la ha perdido de tal manera que incluso sus más leales partidarios liberales deben estarse preguntando si él es el hombre indicado para esta tarea.

La crítica tiene cinco pilares:

1.    Obama ha dejado de liderar la economía

El gurú de la administración Stephen Covey dijo: “Lo más importante es que lo más importante siga siendo lo más importante”. La recuperación de la economía es –o debería ser – lo más importante. En el 2009, Obama presentó una serie de atrevidas propuestas para acelerar la recuperación: grandes estímulos fiscales, el rescate automotriz y más.

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Las propuestas del presidente no fracasaron precisamente. Pero tampoco funcionaron de la manera en que se vendieron. La economía estadounidense cojea débilmente hacia adelante, dejando a millones sin trabajo.

Durante la Gran Depresión, el presidente Franklin Roosevelt exigió a su administración “experimentación atrevida y persistente”. En contraste, Obama implementó medidas desde el principio y esperó a que dieran resultados. Y esperó. Y esperó. Y esperó.

Finalmente, casi al confluir 2010, agregó una medida más a la mezcla: una reducción parcial a los impuestos sobre la nómica, incluido como parte del acuerdo que renovó las reducciones de impuestos de Bush.

Esta medida es bienvenida, incluso si es tardía. Pero fue pequeña (dos puntos porcentuales de los 12.6% que pagan los trabajadores y empleadores) y fue contrarrestada casi inmediatamente por el alza en los precios del petróleo tras la denominada Primavera Árabe . El alza quitó a los trabajadores cada uno de los 110,000 millones de dólares que se había ahorrado con la reducción de los impuestos sobre la nómina.

Y desde diciembre, Obama se ha entregado totalmente a la afirmación de que de alguna manera podemos arreglar la economía si logramos arreglar el problema de la deuda. La realidad es opuesta: arregla la economía y el problema de la deuda bajará a proporciones mucho más manejables.

2.    Obama no usa los poderes domésticos de la presidencia de manera efectiva

Programas de radio acusan a Obama de actuar como un dictador tercermundista que dirige un gobierno de rufianes. Es una malintencionada e ingeniosa línea de ataque contra un presidente que de hecho hace menor uso de su poder doméstico que ninguno desde Jimmy Carter.

Ejemplo: la recuperación de Estados Unidos que comenzó en el verano de 2009 se estancó en primavera y verano de 2010. Muchos economistas culparon del estancamiento a la decisión de la Reserva Federal de abril de 2010 de cortar los estímulos monetarios adicionales por miedo a disparar la inflación. Esos miedos inflacionarios probaron estar equivocados y a finales de 2010, la Reserva Federal reactivó sus estímulos monetarios.

¿Dónde estaba el presidente durante este crucial debate? Ausente sin permiso.

Sí, sí, la Reserva Federal es independiente. Pero otros presidentes han tenido éxito haciendo que sus puntos de vista sean conocidos y respetados en la política monetaria. Obama tuvo una oportunidad única de influenciar en el debate, porque en el veráno de 2010, dos de los siete asientos de la Junta Federal de Gobernadores quedaron vacantes. El presidente nominó a gobernadores con mentalidad de expansión para llenar esos lugares. Las nominaciones fueron puestas en espera por los senadores republicanos. ¿Y qué hizo el presidente? ¿Exigió que se tomaran acciones respecto a sus nominados? ¿Castigó a los senadores deteniendo proyectos federales en sus estados? ¿Llenó los asientos con nombramientos en período de receso?

Tomando prestada la respuesta de la imitación de Fred Aminsen de Obama en “Saturday Night Live”: Veo dos grandes logros: absolutamente y nada”.

3.    Obama no puede comunicar empatía con los estadounidenses que están bajo presiones económicas

¿Recuerdan ese video de la partidaria de Obama que expresa su decepción con la ayuda del presidente a la clase media?

Véanlo de nuevo y pongan especial atención a lo que hace el presidente. Al principio hace un esfuerzo superficial para conectarse con la mujer que tiene en frente como otro padre de familia. Luego comienza a recitar una lista de cambios programáticos: en el programa de préstamos para estudiantes, en regulación de tarjetas de crédito, ninguno particularmente relevante para la mujer en cuestión. Finaliza con un mensaje de “mantén el rumbo”  que debe sonar vacío a los oídos de aquellos para los cuales el “rumbo” significa desempleo durante 38 semanas o más.

Dense cuenta de lo que el presidente no hace. No agradece a la mujer por haberlo defendido. No le hace preguntas. Está tan determinado en vender su discurso que no escucha ni honra  sus miedos. Y ciertamente, la mujer perdió su empleo unas semanas después de la reunión del ayuntamiento.

Durante dos años, el mensaje económico de Obama ha sido “la recuperación está a la vuelta de la esquina”. No ha hablado frente a grupos de desempleados; no ha hablado en oficinas de asistencia social.

La desconexión de Obama con aquellos en necesidad puede explicar el destacado colapso de su apoyo entre jóvenes blancos, alguna vez uno de sus grupos de apoyo más importantes. Pew reporta un alza de 10 puntos en la identificación republicana entre blancos menores de 30 años desde el 2008. Estos son algunos de los votantes más afectados por la recesión. Son los votantes a los que menos se ha dirigido este presidente.

4.    Obama se apoyó demasiado en bancos y banqueros

Al igual que su predecesor George W. Bush, Obama actuó atrevida y necesariamente para salvar al sistema financiero estadounidense en la primavera de 2009. Se hicieron muchas cosas malas. Muchas personas imprudentes salieron impunes, de hecho, más ricos que nunca. Pero se impidió el apocalipsis, felicidades a todos. Aunque después: ¿Dónde quedó el cálculo? La administración se mantuvo enfocada en tranquilizar a los banqueros mucho tiempo después de que se había completado la salvación de los bancos.

Sí, el Congreso aprobó una ley, Dodd-Frank, que abordó algunos de los peores abusos de la última década. Por ejemplo, Dodd-Frank expone a agencias calificadoras a demandas por fallas “deliberadas o imprudentes” en la conducción de investigaciones adecuadas de los bonos que califican.

Sin embargo, a menos que sigas de cerca a un banco, tendrías alguna idea de las medidas preventivas que está implementando contra la próxima burbuja. En su lugar, lo que llegó a las primeras planas fue la designación del presidente de un banquero de alto perfil, William Daley, como jefe de gabinete; y un rumor de que pretendía nombrar a otro como su segundo secretario de Tesorería, Jamie Dimon de JPMorgan Chase.

Se hizo poca justicia y casi ninguna se vio.

5. Obama no es un buen negociador

Es verdaderamente estremecedor que cada vez que el presidente se involucra en una negociación, termina con cero resultados y con todas las partes enojadas con él. El Medio Oriente puede ser el caso más extremo, pero también hay ejemplos domésticos.

Cuando negoció la renovación de las reducciones de impuestos de Bush en el 2010, ¿por qué no consiguió también un incremento en el techo de la deuda? Las reducciones de impuestos extendieron el déficit más allá de lo que hubiera sido. Los republicanos querían la extensión de las reducciones en los impuestos y hubieran pagado por ellas. Pero no.

En esta ronda de negociaciones de la deuda, el presidente ha establecido límites. Ha amenazado con vetar un pequeño incremento en el techo de la deuda, el cual lo forzaría a regresar al argumento previo a la elección del 2012. En contraste, él no ha amenazado con vetar las medidas sobre el techo de la deuda que  recortaría demasiado los programas sociales. Sus límites están establecidos para su ventaja política, no para proteger los derechos e intereses de sus seguidores. Sus límites no son los de ellos.

Ya sea por la cobertura médica, el déficit o la deuda, los encuentros directos entre Obama y sus opositores republicanos siempre han terminado mal para el presidente. Sí, el presidente se enfrenta a una inusual oposición extrema e intransigente. Pero esa es una descripción de la dificultad, no una excusa para el fracaso. Los presidentes ganan las negociaciones cuando pueden movilizar al público detrás de ellos. Esa fue el arma secreta de Ronald Reagan en 1981. Nunca ha sido la de Barack Obama. Y los resultados los conocemos todos.

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