Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

La vocación de un hombre lo lleva a ayudar a discapacitados en México

Un estadounidense cambió su vida para regalar sillas de ruedas y capacitar a la gente que las necesita en México
lun 01 agosto 2011 08:26 AM
richard st denis
richard st denis richard st denis

Nota del editor: CNN entregó el pasado 11 de diciembre los reconocimientos a las personas que realizan proyectos a favor de su comunidad. Te presentamos los 10 proyectos más sobresalientes de este año de CNNHéroes.

TOLUCA, México (CNN) — Durante décadas, Richard St. Denis ha defendido los derechos de los estadounidenses que, como él, viven con una discapacidad. Sin embargo, su vida cambió cuando fue invitado a dar una plática en México en 1997.

"Me pidieron que trajera una silla de ruedas para dársela a alguien", recuerda. "Mientras esperaba a que el programa comenzara, me sorprendió ver a gente usando ramas como si fueran muletas, siendo empujados en carretillas y gateando."

La única silla de ruedas que llevó fue para Leti Elizale Marcial, una adolescente de 17 años que sufría de poliomelitis. Ella nunca había caminado en su vida, y su madre la cargaba diario.

Publicidad

"Vi lo feliz que era, pero miré a mi alrededor y vi a las otras personas que no tenían nada", dijo St. Denis. "Su vida iba a ser exactamente la misma, y una silla de ruedas no era suficiente. Sentí que alguien tenía que venir y ayudar."

Así que una vez al año desde 1997 hasta 2004, St. Denis cargaría su camioneta con 10 a 15 sillas de ruedas donadas y manejaba por 30 horas - desde Colorado a México - para distribuirlas a las personas con discapacidades.

Ahora, él tiene una residencia permanente en el país y un proyecto sin fines de lucro conocido como World Access Project, que proporciona sillas de ruedas personalizadas, andadores y bastones a las personas en las comunidades rurales de México.

"Queremos distribuir las más de 75,000 sillas de ruedas que cada año son tiradas a la basura en Estados Unidos", afirma St. Denis, de 56 años. "Lo que llamamos nuestra basura se convierte en su riqueza, y hace una increíble diferencia en sus vidas".

Las sillas de ruedas utilizadas son recogidas de hospitales, hogares de ancianos, empresas de suministros médicos y donantes individuales de todo Estados Unidos. Con la ayuda de una organización sin fines de lucro con sede en Hope Haven, Georgia, las sillas de ruedas han sido renovadas por voluntarios de la tercera edad y presos en Iowa antes de ser enviadas a México.

El grupo de St. Denis también comenzó a comprar equipos de movilidad de una compañía en México que hace sillas de ruedas diseñadas para uso en terrenos difíciles.

St. Denis dijo que las sillas de ruedas le dan a los beneficiarios más independencia, el acceso a oportunidades de trabajo y poder llevar una vida social.

"Antes, yo no conocía a nadie, yo permanecía en mi casa", dice Marcial, quien ahora tiene 32. "Después de recibir mi silla, era como si hubiera nacido de nuevo. Salí y llegué a conocer a otras personas con discapacidad, cuando yo había pensado que era la única. También empecé a trabajar, y ahora tengo mi propia casa. Estoy casada y mi niña de 2 años de edad, considera a Richard como un abuelo. Realmente me siento agradecida por todo su apoyo".

La misión del World Access Project va más allá de un regalo una sola vez.

"No sólo les das una silla de ruedas y dices: 'Adiós'", de acuerdo con St. Denis. "Desarrollamos relaciones y le enseñamos a la gente cómo usarla - no sólo como algo para sentarse.

Voluntarias de Estados Unidos vienen un par de veces al año para adaptar las casas de los beneficiarios para personas minusválidas, además de dar clases y campamentos para enseñarle a la gente a practicar deportes con sus sillas".

St. Denis se ha convertido en un rostro familiar en México, donde se estima que 2 millones de personas tienen algún tipo de discapacidad, de acuerdo con un censo de vivienda del gobierno. Frecuentemente es bienvenido a los hogares y saludado con gusto a donde quiera que vaya; ha establecido relaciones con otras organizaciones que atienden a personas con discapacidad.

Él cree que la popularidad de su proyecto se debe, en gran parte, a una conexión personal con la gente a la que sirve.

"Entiendo lo que están pasando, y ellos saben que yo entiendo", dice St. Denis."Somos conquistadores de las limitaciones en nuestra vida".

En 1976, St. Denis se cayó mientras esquiaba en Lake Tahoe, California. El resultado fue columna vertebral dañada, una estancia en el hospital y el resto de su vida en una silla de ruedas.

"Pensé que era una tragedia horrible", afirma St. Denis, quien era mecánico de aviones de la Fuerza Aérea en el momento. "Me levantaba cada mañana deseando estar muerto ... estaba enojado con Dios por quitarme la capacidad de caminar.... Simplemente dejé de esperar nada de mi vida".

St. Denis rechazó la mayoría de las formas de asistencia. Pero con el tiempo - y la inspiración de un veterano en silla de ruedas de quien se hizo amigo - finalmente "se ajustó" y encontró un nuevo propósito.

St. Denis afirma que ahora se encuentra contento y cómodo en México, donde vive y trabaja durante 10 meses al año. Pero reconoce que ha recibido algunas críticas por parte de amigos y familiares en los Estados Unidos.

"La gente dice, 'México es muy peligroso, ¿por qué ir allí para ayudar cuando se puede ayudar a las personas en los Estados Unidos?", le preguntan.

"Siento que Dios me ha llamado para hacer esto. Ellos necesitan una presencia aquí, y lo que estoy haciendo es enseñarle a otras personas para que cuando llegue el día en que no pueda venir a México, su misma gente siga haciendo este trabajo. Ése sería el sueño más grande que jamás podría imaginar".

A través del World Access Project, St. Denis ha ayudado a más de 500 personas en México. Él también ha hecho amistades de por vida y se enteró de que las pérdidas personales pueden utilizarse para transformar las vidas de otros. 

"Un día, alguien dijo: 'Richard, quiero darle las gracias por renunciar a sus piernas para que pudiéramos tener una mejor calidad de vida'", dijo St. Denis. "Yo no renuncié intencionalmente a mis piernas, pero me siento como si hubiera dejado algo para poder ayudar a otras personas. Sé que su vida es cada vez mejor en México. Me siento grandioso de ser parte de eso." 

¿Quieres participar? Revisa la página web del World Access Project en www.worldaccessproject.org y ve cómo puedes ayudar.

Publicidad
Publicidad