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Una mamá en duelo encuentra una nueva familia tras el tsunami en Tailandia

Susanne Janson, de Suecia, perdió a sus dos hijas en el tsunami de 2004; aún en duelo, se permitió adoptar una nueva familia
lun 01 agosto 2011 08:31 AM
Héroes CNN - Susanne Janson - Tailandia
Héroes CNN - Susanne Janson - Tailandia Héroes CNN - Susanne Janson - Tailandia

Cuando el sureste asiático fue azotado por un gran terremoto y un tsunami en el 2004, Susanne Janson estaba pegada a su televisión en Estocolmo, Suecia.

Sus dos hijas –Eleonor de 14 años y Josefin de 12- estaban de vacaciones en Tailandia con su exesposo y su nueva familia, y no tenía ninguna noticia de su paradero porque las líneas telefónicas estaban fallando.

Con tal falta de información, no pasó mucho para que Janson y su compañero, Hans Forssell, tomaran un avión.

“Estaba muy segura de que cuando llegara a Tailandia recibiría un mensaje de texto diciéndome que regresara a casa porque nos habíamos cruzado en el avión”, recuerda Janson.

“Desafortunadamente, no recibí ese mensaje”.

Cuando Janson y Forssell llegaron a Khao Lak, la ciudad donde sus hijas se estaban quedando, se enteraron de que esa había sido una de las zonas más dañadas de Tailandia.

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“No quedaba nada… todo había desaparecido”, dijo Janson.

Eventualmente, ella tendría que enfrentar una trágica realidad: que sus hijas habían perecido junto a su padre y otros tres miembros de su familia.

“Cuando supe que no me las llevaría a casa con vida, me quería morir”, dijo Janson, de 47 años.

Con profundo dolor y sin ningún interés por regresar a su carrera de publicista, Janson estaba perdida. Sin embargo, recordaba frecuentemente el apoyo que le ofreció la gente tailandesa durante esa época de crisis mutua. Por lo que cuando leyó que una pareja sueca-tailandesa que conocía estaba construyendo un orfanato en Phuket para niños que perdieron sus familias en el tsunami, decidió que quería ayudarlos.

“Sentí una conexión con la gente tailandesa”, dijo Janson. “Ellos habían sufrido mucho más que yo. Aquí había gente que perdió hijos, hogares, todo… y eran fuertes. Creo que eso me llegó, su amabilidad conmigo fue tal que quería dar algo a cambio”.

En marzo de 2005, Janson y Forssell regresaron a Tailandia como voluntarios en el orfanatorio y en el 2006 se quedaron de manera permanente. Vendieron su departamento en Suecia y se convirtieron en administradores del Barnhem Muang Mai, una casa de asistencia que hasta la fecha ha ayudado a más de cien niños.

El primer año, la casa atendió a niños y familias afectadas directamente por el tsunami. Pero cuando los familiares se reencontraron tras la tragedia, los beneficiarios originales se fueron y la misión de Barnhem evolucionó.

Aunque Barnhem significa “orfanatorio” en sueco, Janson dice que Barnhem ya no es un orfanatorio en el sentido tradicional.

“Es una casa para niños y familias que están necesitadas”, afirmó. “No sólo ayudamos a niños. Si podemos ayudar a un niño… al ayudar a una madre o una abuela y mantenerlos juntos, eso es incluso mejor que sólo ayudar al niño”.

Todos los niños en Barnhem vienen de extrema pobreza y han sufrido abusos, crímenes o negligencia. La mayoría no tiene a nadie que los cuide, otros sí. Y cuando le es posible, Janson trabaja para mantener a las familias juntas.

Barnhem hospeda actualmente a 24 niños, una madre y una abuela, brindándoles atención diaria.

“Amor es lo primero que necesitan. Lo segundo es comida… y luego está la escuela y educación”.

Janson y Forsell han aprendido a hablar tailandés de manera aceptable y, con la ayuda del coadmistrador tailandés, apodado Wow, se esfuerzan por darles a los niños un hogar real con todo el amor, así como tareas y labores hogareñas.

“Queremos parecernos lo más posible a una familia”, dijo Janson. “Claro que no podemos hacerlo completamente, ya que somos una familia muy grande… pero cuando algo es bueno, todos estamos contentos. Si pasa algo malo, lloramos juntos. Eso es lo más importante cuando trabajas con niños. No tanta cabeza, pero mucho corazón”.

La educación es también una parte importante de Barnhem, la que es financiada por fundaciones y donativos privados. Janson se asegura de que un maestro visite a los jóvenes que necesitan apoyo adicional.

“No podemos decidir lo que deben hacer con sus vidas”, afirmó. “Pero ayudándolos con su educación, esperamos poder ayudarlos a tener opciones”.

En junio, Barnhem vivió un acontecimiento importante. Fame, un adolescente que vivió con ellos desde 2006, entró a la universidad. Después de aprobar sus exámenes de admisión, Janson encontró una familia sueca para financiar sus estudios. Está emocionada por lo que significa para su futuro y para el de los otros niños bajo su cuidado.

“Esperamos poder ayudar a otros niños a que entiendan que pueden cambiar sus vidas”.

Aunque Janson ha creado una vida y familia nueva en Tailandia, sus hijas —cuyos cuerpos se encontraron en Khao Lak— siempre están en su mente.

“Me siento más cerca de ellas aquí que en Suecia. No sé por qué. Pienso en ellas todos los días”.

“Mis hijas amaban su vida. Y yo quería enseñarles que sobreviviría a esto. Y si puedo ayudar a que mis nuevos hijos amen sus vidas, algo bueno habrá salido de todo esto”.

¿Quieres participar? Visita la página web de Barnhem Muang Mai  www.barnhem.org  y ve cómo puedes hacerlo.

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