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El expresidente Hosni Mubarak enfrenta el juicio enjaulado

El expresidente egipcio enfrenta un proceso por cargos de corrupción y asesinato, luego que fue derrocado en febrero
mié 03 agosto 2011 05:54 AM

Un enfermo Hosni Mubarak —quien fuera símbolo de un gobierno autocrático en Egipto— fue llevado a un tribunal de El Cairo, en una cama de hospital este miércoles para ser juzgado por cargos de corrupción y de conspiración para matar a los manifestantes.

Sin embargo, el juicio fue aplazado hasta el 15 de agosto, fecha en que el exdictador se presentará nuevamente a la Corte.

Vestido con el traje blanco de la prisión, el expresidente fue ubicado en una jaula negra hecha de barras de hierro y malla, un procedimiento estándar en los juicios criminales en Egipto. Mientras se llevaba a cabo el proceso, Mubarak se asomaba entre las barras. 

Este juicio marca un hito para las revueltas árabes. Se trata del primero que enfrenta un autócrata. El presidente tunecino, Zine El Abidine Ben Ali, voló a Arabia Saudita, poco después de su destitución y fue juzgado in absentia.

Mubarak, de 83 años,  enfrenta una posible pena de muerte si es hallado culpable de corrupción y de ordenar el asesinato de manifestantes contra el gobierno. Se declaró "no culpable" este miércoles. 

El exlíder llegó a El Cairo después de un corto viaje desde el hospital en Sham el-Sheikh, a bordo de una aeronave militar con equipo médico. Un helicóptero blanco lo trasladó a la academia de policía, a las afueras de la capital egipcia, sede de su juicio.

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Oponentes y seguidores se reunieron al amanecer para esperar el juicio del ex hombre fuerte, quien dirigió Egipto por tres décadas. La multitud que se reunió en las afueras de la academia enloqueció cuando el helicóptero pasó sobre el lugar. Algunas personas corrieron en su dirección e incluso aplaudieron.

"Treinta años de corrupción, al menos podemos ver que la justicia se lleva a ca bo", dijo una mujer que se encontraba ahí. "No sé cómo Mubarak puede dormir, cuando es responsable por la muerte de 80 millones de personas y no hizo su trabajo". 

Como símbolo de una nación dividida, cientos de oponentes y seguidores afuera de la sede ondearon banderas y fotos de Mubarak. Se mantuvieron fascinados frente a una gran pantalla donde se transmitía el juicio.

Un enfrentamiento estalló entre ambas partes tras un tiroteo; los dos bandos se lanzaban piedras y botellas. Varias personas fueron trasladadas en ambulancias.

"Mubarak es un símbolo de Egipto", dijo Ahmed Entessar, de 14 años, uno de los partidarios del expresidente que se encontraba entre la multitud afuera de la academia de policía. "Si hubo 30 años de corrupción, entonces todos los egipcios deben ser condenados por dejar que suceda".

Otros aplaudieron el juicio del exlíder, pero no esperan que algo se logre. 

"Yo creo que no será enviado a la cárcel, él encontrará una manera de salir del país en un mes", expresó Basma Nasr, de 20 años. "No espero ningún veredicto. Vine aquí para ver este momento histórico con otras personas. Esto nunca ha sucedido antes en Egipto".

Amnistía Internacional estima que alrededor de 840 personas murieron y más de 6,000 resultaron heridas en la revuelta de tres semanas que derrocó a Mubarak.

Un oficial de policía acusado de disparar indiscriminadamente a los manifestantes ya fue condenado a muerte in absentia.

El expresidente, su ministro del interior Habib El Adly, y seis de sus últimos asistentes enfrentan juicios por cargos similares.

Una revuelta popular forzó a Mubarak a dejar el poder el 11 de febrero, dejando al a nación bajo el control de un consejo militar.

El exlíder fue hospitalizado en abril, pero fuentes oficiales declararon que su estado de salud era adecuada para enfrentar el juicio.

El exministro del Gabinete, Benjamin Ben Eliezer, dijo a la radio israelí este miércoles que le había ofrecido refugio a Mubarak en la ciudad sureña de Isarel, Eilat. 

"Mubarak es un patriota y por eso rechazó la oferta", dijo Ben Eliezer. 

La semana pasada, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo a la cadena Al Arabiya que respetaba a Mubarak y esperaba que el próximo gobierno de Egipto mantuviera su compromiso con la paz del país.

"El mantuvo la paz entre Israel y Egipto por 30 años, y eso es un gran logro, y pienso que no debería ser olvidado", dijo Netanyahu.

Amir Ahmed, Frederik Pleitgen, Faith Karimi y Mohammed Jamjoom contribuyeron con este reporte.

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