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Lobsang Sangay sustituye al Dalai Lama como líder político tibetano

El nuevo primer ministro, quien juró su cargo en una ceremonia celebrada en Dharamsala, abogó por la libertad del Tíbet
lun 08 agosto 2011 08:06 AM
Lobsang Sangay Dalai Lama
Lobsang Sangay Dalai Lama Lobsang Sangay Dalai Lama

Lobsang Sangay, un jurista educado en Harvard, tomó este lunes de manos del Dalai Lama las riendas del poder político en el gobierno tibetano en el exilio, en un acto en el que prometió negociar con China una mayor autonomía para el Tíbet.

"Es nuestro deber asegurar el retorno del Dalai Lama a Tíbet. Reuniremos a nuestro pueblo y restauraremos la libertad en el Tíbet", proclamó Sangay en inglés durante su discurso, tras jurar el cargo.

"Guiado por la sabiduría de nuestros ancestros, me dispongo a continuar con la política de la 'vía media', que busca una autonomía genuina para Tíbet dentro de China", adelantó.

El nuevo primer ministro del gobierno de Tíbet en el exilio juró su cargo en una ceremonia celebrada en la localidad de Dharamsala, al norte de la India. Sangay se convirtió así en el sustituto del Dalai Lama como líder político tibetano .

El acto, al que asistieron cientos de personas tuvo lugar a las nueve horas, nueve minutos y nueve segundos de la mañana, un momento considerado especialmente favorable.

La ceremonia fue retransmitida en directo en la web del Dalai Lama.

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Sangay será el tercer kalon tripa (primer ministro) del Gobierno tibetano en el exilio, que tiene su sede en Dharamsala, en la que se refugió el Dalai Lama tras el fracaso de la revuelta tibetana contra China en 1959.

La asunción de Sangay como líder político tibetano se produce después de que el Dalai Lama anunciara el pasado marzo su decisión de desligarse de las cuestiones políticas para centrarse en su rol como líder espiritual del budismo.

Al igual que el Dalai Lama, Sangay no demanda un Tíbet independiente: se conforma con que las autoridades chinas acepten la libertad religiosa y el respeto a los derechos humanos en este histórico altiplano junto a los Himalayas.

En el exilio viven actualmente unos 140,000 tibetanos.

Sangay se impuso cómodamente en las elecciones que celebró en marzo la comunidad tibetana en el exilio, y los analistas coinciden en plantear que su más urgente misión es poner orden a la sucesión del líder espiritual tibetano y dar continuidad al movimiento.

El Gobierno tibetano en el exilio no está reconocido formalmente por ningún país del mundo y carece de autoridad sobre Tíbet, pero el hecho de que tenga su sede en la India es uno de los mayores diferendos entre ese país y China, donde está el territorio.

Sangay agradeció este lunes a la comunidad internacional la ayuda que presta a los tibetanos en el exilio, y matizó que su lucha no es contra "el pueblo chino" ni contra "China como Estado", sino contra las "políticas de línea dura" que ese país practica en el Tíbet.

"Tras sesenta años de desgobierno, el Tíbet no es el paraíso socialista que prometieron los funcionarios chinos. No hay socialismo en Tíbet, sino colonialismo", proclamó Sangay, que refrendó el compromiso de su Gobierno con la "lucha pacífica".

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