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La Libia pos-Gadhafi tendrá ante sí una serie de desafíos por resolver

Rivalidades tribales, un liderazgo rebelde sin coherencia, una economía en ruinas y la falta de una sociedad civil son algunos de los retos
lun 22 agosto 2011 12:41 PM
Libia - rebeldes
Libia - rebeldes Libia - rebeldes

Rivalidades tribales, un este y un oeste divididos, un liderazgo rebelde falto de coherencia, una economía en las ruinas y la ausencia de una “sociedad civil” , son sólo unos cuantos de los retos que la Libia pos-Gadhafi enfrentará.

El opositor Consejo Nacional de Transición (TNC, por sus siglas en inglés) es consciente de los riesgos por delante, y ha elaborado un anteproyecto para el periodo inmediato a la caída de Gadhafi y con miras a un proceso político que conlleve a elecciones democráticas.

Angustiada por la falta de planificación en Iraq después del derrocamiento de Saddam Hussein, la comunidad internacional -en la forma del Grupo de Contacto sobre Libia - ha instado al TNC a buscar la reconciliación.

En un comunicado la noche del domingo, el presidente Barack Obama pidio al TNC buscar "una transición a la democracia que sea justa e inclusiva para toda la gente de Libia".

Sin embargo, esa no es una fórmula sencilla en una sociedad dividida por profundas rivalidades y sin experiencia en el ámbito de la democracia.

En 42 años como líder libio , Moammar Gadhafi purgó a la sociedad libia de cualquier voz alternativa o discurso verdadero.

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Sus comités revolucionarios estaban en todas partes, silenciando a los disidentes y aplicando la ortodoxia excéntrica de las enseñanzas de los "Hermanos Líderes".

En una sociedad así de deformada, ha habido poco espacio para el surgimiento de una clase media calificada y profesional, y ninguno para los sindicatos, grupos de oposición u otros símbolos de la sociedad civil.

El único grupo organizado no vinculado con el régimen fue el de los Hermanos Musulmanes , impulsado en la clandestinidad por el mismo Gadhafi.

Las tribus

Como en Iraq, en 2003, o ahora en Siria, no existe ninguna figura reconocida de oposición o grupo que trascienda las divisiones tribales, regionales y sectarias.

Gadhafi sobrevivió tanto tiempo como lo hizo, de acuerdo con el profesor Mansour O. El-Kikhia, por haber roto las bases de poder de las tribus libias más grandes e influyentes.

Tierras e influencias fueron redistribuidas a tribus más "dignas de confianza", como los Warfalla, Qadhadfa y Megarha.

Sitios como Sirte, la ciudad natal de Gadhafi, recibieron más recursos que aquellos a los que se consideraban menos leales. Pero las lealtades tribales han sobrevivido y quizá se hayan convertido en algo de mayor importancia dada la ausencia de otras instituciones políticas.

El este de Libia -donde la rebelión inició y es aún el gran bastión de la misma- ha estado durante mucho tiempo en conflicto con el oeste, base de poder de Gadhafi.

El patrón en los últimos seis meses de conflicto deja entrever que persiste la división geográfica. Tribus en el oeste no ven de buena manera la súbita dominación de un movimiento que comenzó en el este. El liderazgo de los rebeldes en Bengasi ha intentado coordinarse con la rebelión en el oeste –la cual inició en las montañas de Nafusa y que de alguna manera ha sido más eficaz en el campo de batalla- pero no la ha dirigido o controlado.

Libia es un país muy grande –1.75 millones de kilómetros cuadrados- con muchas áreas "subgobernadas", sobre todo en el inmenso Sahara.

En estados vecinos, como Chad, Argelia y Níger, estos son los espacios reclamados por levantamientos y, en tiempos más recientes,  por grupos islamistas que profesan lealtad a Al-Qaeda.

Gadhafi  enfrentó problemas propios con el extremismo islámico. El Grupo Armado Islámico de Libia fue uno de los grupos más efectivos favorables a Al-Qaeda, antes de que sus líderes se volvieron contra la Yihad, a cambio de una liberación masiva de cárceles libias.

Poblados en el este de Libia se hicieron muy conocidos por proporcionar combatientes a la insurgencia en Iraq, aunque la dirigencia rebelde insiste en que Gadhafi ha exagerado la amenaza del extremismo islámico para sus propias metas.

Después está el resurgimiento de la identidad Berebere, en las montañas del oeste. Gadhafi persiguió a los bereberes, una minoría no árabe, incluso acusándolos de ser agentes de la CIA.

Pero en los meses transcurridos desde que sus milicias han perdido el control de las montañas de Nafusa, los bereberes han restablecido su propio idioma (el tamazight), su cultura y hasta su bandera. Ellos están decididos a no ser sometidos otra vez.

El Instituto Bereber para la Sociedad Civil emitió este fin de semana un comunicado en el que se establecen las exigencias de la comunidad: "El tamazight debe ser reconocido en la Constitución en todas sus dimensiones... Este es un requisito previo del movimiento Amazigh".

El petróleo

La riqueza petrolera de Libia ha sido tanto una maldición como una bendición. Ha permitido invertir en educación (con miles de estudiantes libios enviados a universidades en el extranjero ) y en infraestructura, mientras que los subsidios gubernamentales han sido el principal bien de millones.

Pero ha habido prácticamente ninguna diversificación de la economía; alrededor del 95% de los ingresos de Libia derivan de los hidrocarburos. El desempleo probablemente excede el 30% y la mitad de la población es menor de 15 años. Se piensa que la función pública  emplea a uno de cada cinco libios.

Gadhafi construyó una burocracia bizantina, pero no una reconocida por su eficiencia. El adagio entre los libios es "Inshallah, Bokra, moumken", que significa "Con la voluntad de Dios, mañana, tal vez."

Tampoco existe un espíritu demasiado emprendedor. Gran parte del trabajo pesado -la construcción de ferrocarriles e instalaciones petroleras- ha sido hecho por inmigrantes y trabajadores contratados, y cientos de miles de ellos huyeron cuando los combates empezaron.

Pero Libia tiene sus ventajas.

Alrededor del 80% de su población sabe leer y escribir; el país cuenta casi en su totalidad con electricidad.

Los economistas dicen que existen oportunidades a largo plazo -el petróleo libio es abundante y de bajo contenido en azufre- si nuevas industrias pueden construirse e implantar una  nueva ética laboral. Mucho depende también de si se les confiere autoridad a figuras de la oposición, como Ali Tarhouni, quien dio clases en la Universidad Estatal de Washington y fue titular del área económica y petrolífera.

La seguridad

Sin embargo, las prioridades inmediatas, según diplomáticos occidentales, se centran en los servicios básicos: luz, comida, agua y, sobre todo, seguridad, prioridades que fueron ignoradas en Iraq. El secretario de Asuntos Exteriores del gobierno británico, William Hague, ha instado al TNC a asegurarse de que los tecnócratas en el gobierno de Libia no sean purgados.

Funcionarios libios de la oposición prevén que varias miles de tropas árabes, posiblemente provenientes de los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, sean reclutadas en la capital para ayudar a estabilizar lo que podría ser una situación caótica.

Tras la caída de Saddam Hussein siguió una orgía de saqueos en Bagdad. En qué medida los restos de las milicias y policías de Gadhafi pueden ser integrados en las nuevas fuerzas de seguridad es una enorme interrogante.

Pero una plantilla elaborada por el representante del TNC en los Emiratos Árabes, Aref Ali Nayed, incluye planes detallados para mantener uniformes las unidades de la policía. El periodista Derek Flood, de la Fundación Jamestown, quien hace poco estuvo en las montañas del oeste, dijo a CNN que fue testigo del funcionamiento de programas de formación policial en el país.

Los rebeldes parecen estar conscientes que nuevas fuerzas de seguridad impuestas desde el este serían una fórmula de crear más problemas. Mucho dependerá de si los leales al régimen de Gadhafi inician una campaña de sabotaje tras su salida, de manera parecida a lo que los miembros del Baath hicieron tras la caída de Saddam Hussein.

La corrupción

También hay planes de crear un puente aéreo de suministros humanitarios y la rápida rehabilitación de la infraestructura petrolera, aunque expertos en el tema dicen que pasará algún tiempo antes de que puedan ser alcanzados los 1.6 millones de barriles de exportación por día que se hacían antes de la guerra.

Los planes son una cosa, pero sin una transición inclusiva y con transparencia estos serán rápidamente sobrepasados.

Para los menos escrupulosos, habrá fuertes tentaciones de desviar los ingresos petroleros a cuentas privadas.

El grupo anticorrupción de Transparencia Internacional coloca a Libia en el puesto 146 en el índice de percepción de corrupción, cercano al lugar más alto del mismo.

La falta de cohesión del TNC –un grupo creado apresuradamente con personajes del antiguo régimen, como intelectuales, nacionalistas, secularistas e islamistas, el cual ha mostrado falta de unidad en un grado incluso criminal— atestigua las oscuras circunstancias del asesinato del jefe militar Abdel Fatah Younis , el mes pasado.

Pero por ahora es el único jugador en el pueblo, y bajo su propio plan de transición se desenvolverá Libia los próximos ocho meses. Inclusive el presidente del TNC, Mustafa Abdel Jalil, ha descrito esta opción como “la mejor entre las peores”.

Cualquier colapso de autoridad en Libia traería nefastas consecuencias para sus vecinos, especialmente para Egipto y Tunez.

Libia ha sido un proveedor de empleo para millones de norafricanos. Pero el caos en Libia también llenaría a Europa de preocupación. Libia se podría convertir en otra ruta del tráfico de drogas en África.

La inmigración ilegal a través del mediterráneo ya le está pasando el costo a Italia. Y son los extremistas islámicos, como Al-Qaeda en el Magreb islámico, quienes para adelantarse tendrían el acceso listo a Europa.

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