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Crimen, instituciones y pobreza, los retos del nuevo gobierno de Guatemala

Quien gane las elecciones presidenciales deberá encarar la delincuencia, la debilidad institucional y la pobreza del país, según analistas
sáb 10 septiembre 2011 10:14 AM
Elecciones en Guatemala
Elecciones en Guatemala Elecciones en Guatemala

Quien resulte electo en los comicios presidenciales de Guatemala —cuya primera vuelta se celebrará este domingo— asumirá el poder el 14 de enero de 2012 con al menos tres retos: enfrentar la expansión de la delincuencia, fortalecer las instituciones del país y combatir la pobreza, de acuerdo con analistas.

La nación centroamericana, de 14.7 millones de habitantes, acudirá a las urnas en momentos en que las autoridades buscan contener las actividades de las organizaciones criminales, en particular al grupo mexicano de Los Zetas , al que atribuyen hechos de violencia como extorsiones y asesinatos masivos como el de más de 20 campesinos en el departamento de Petén , fronterizo con México, en mayo pasado.

"Dada la explosión que ha tenido la criminalidad organizada en los últimos años, la inseguridad es quizá lo que está más en la mente de la opinión pública de manera inmediata, y es a lo que el nuevo presidente tendrá que dedicar parte de su atención", dijo el académico Jorge Chabat, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) de México, en entrevista con CNNMéxico.

"(Los Zetas) se han expandido de una manera importante en los últimos años. Son prácticamente la organización criminal más importante en este momento y son responsables de buena parte de la violencia de este tipo… por sus métodos, va a ser muy fácil que eliminen a cualquier otro grupo rival", agregó.

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Conformados por exmilitares mexicanos de elite y dedicados a la extorsión, el secuestro y el narcotráfico, Los Zetas llevaron al actual presidente, Álvaro Colom, a decretar temporalmente estados de sitio en los departamentos de Alta Verapaz y Petén , en el norte del país. El mandatario también ha llamado a otras naciones del continente a adoptar una estrategia regional contra la delincuencia.

Los 10 candidatos a la presidencia coinciden en la necesidad de enfrentar al crimen. Por ejemplo, el exmilitar Otto Pérez Molina, del Partido Patriota, reconoce que los narcotraficantes han generado "bolsones de ingobernabilidad" en Guatemala, mientras la activista Rigoberta Menchú, del Frente Amplio de Izquierda, sostiene que es necesario " rescatar al Estado de las mafias ".

Pérez Molina, de 60 años, es el favorito en las encuestas con alrededor del 40% de intención de voto, pero para ganar en primera vuelta requiere más del 50% de la votación. Si ningún candidato consigue ese porcentaje, la segunda ronda se realizará el 6 de noviembre.

A Pérez Molina le siguen Manuel Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (Líder), con el 18% de popularidad, y el académico Eduardo Suger, de Compromiso, Renovación y Orden (Creo), con el 11.3%. Los otros siete abanderados —Menchú, Patricia Escobar, Adela Camacho, Mario Estrada, Harold Caballeros, Alejandro Giammattei y Juan Guillermo Gutiérrez— aparecen muy abajo en la contienda.

"(La ventaja de Pérez Molina) habla de que la gente tiene miedo. El hecho de que un exmilitar pueda presidir el país les podría traer la tranquilidad de que van a tener mano dura, pero este personaje tiene sombras en materia de derechos humanos que no ha logrado disolver", como su trato hacia poblaciones indígenas cuando pertenecía al Ejército, dijo a CNNMéxico el académico Fausto Pretelin, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Además de presidente y vicepresidente, los guatemaltecos elegirán a 158 diputados del Congreso de la República, 20 diputados del Parlamento Centroamericano y 333 corporaciones municipales, formadas por alcaldes, síndicos y concejales.

Pobreza y migración

Otro de los principales retos del nuevo gobierno de Guatemala será fortalecer las instituciones nacionales, de acuerdo con Pretelin. La debilidad institucional conduce a situaciones como que el Congreso pueda rechazar fácilmente los planes del gobierno, por lo que éste tiene problemas para aplicar programas de largo plazo, explicó.

La pobreza es otro desafío: estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indican que el 52% de los habitantes está en esa condición, un porcentaje que aumenta entre la población indígena.

"Hay problemas ancestrales de desigualdad, de pobreza y desarrollo que no se van a resolver de la noche a la mañana, y que seguramente se van a ver agudizados con la (posible) crisis mundial o una recesión", dijo Chabat.

El crecimiento de la miseria, además, se relaciona con la migración de centroamericanos que intentan llegar a Estados Unidos a través de México, y esa situación ha destapado los abusos que sufren los migrantes en su trayecto de parte de delincuentes o funcionarios.

En agosto de 2010, la Marina mexicana localizó una fosa con los cadáveres de 72 migrantes indocumentados, entre ellos algunos guatemaltecos; en tanto, en febrero pasado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), autónoma del gobierno mexicano, dijo que en 2010 fueron secuestrados 11,333 migrantes .

Mientras Chabat considera que los gobiernos de México y Guatemala tienen "poco margen de maniobra" para tomar medidas fuertes contra la delincuencia y proteger a los migrantes, Pretelin piensa que las autoridades de los dos países pueden ampliar los programas bilaterales o regionales para vigilar la frontera, no criminalizar a quienes deciden migrar y respetar los derechos humanos.

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