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Cristina Fernández está ante un cómodo triunfo electoral: sondeo

La mandataria argentina podría reelegirse el domingo para un segundo mandato si supera en las urnes a seis contendientes
sáb 22 octubre 2011 06:55 AM
Argentina - elecciones - Cristina Fernández
Argentina - elecciones - Cristina Fernández Argentina - elecciones - Cristina Fernández

Nota del editor: Las leyes argentinas prohíben la difusión de sondeos en el país una semana antes de las elecciones. Este artículo sólo puede ser divulgado fuera de Argentina.


BUENOS AIRES, (Reuters) - La presidenta Cristina Fernández obtendría cómodamente su reelección el domingo en Argentina, permitiéndole extender hasta el 2015 lo que denomina "el modelo", una combinación de acelerada expansión económica y protección a la industria que le valió una gran popularidad.

Los sondeos de intención de voto indican que la hermética mandataria peronista, que hizo pocas definiciones de políticas para su esperado segundo Gobierno, aplastará a sus oponentes y emergerá de la elección con un indiscutido liderazgo, que sólo podría conmover un debilitamiento de la economía.

Fernández no concede entrevistas y en el país no existe la práctica de que los candidatos debatan públicamente sus propuestas, pero el consenso de los analistas es que mantendrá sus políticas intervencionistas y que una mayor presencia estatal en la vida económica dependerá de la situación financiera global.

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"Es poco probable que la política cambie mucho tras las elecciones y la victoria electoral reforzará la visión del Gobierno de que la actual política heterodoxa es la apropiada", dijo Daniel Kerner, analista político en Eurasia Group.

La prevista victoria de Fernández, a la que un sondeo intención de voto otorgó el jueves un 54.6% de las preferencias, permitirá a la presidenta comenzar un segundo mandato en una fuerte posición política y alta popularidad, con la oposición fragmentada.

"En el caso de una turbulencia global significativa, el Gobierno reaccionaría tratando de estimular el crecimiento con políticas fiscales y monetarias aún más expansivas", dijo Kerner.

En su complicado primer mandato, Fernández mantuvo una agria disputa con el sector rural por un frustrado intento de elevar los impuestos a las cruciales exportaciones de soja de Argentina, la mayor fuente de divisas del país, y también nacionalizó los fondos privados de pensiones.

Además, trabó una batalla legal contra el mayor conglomerado de medios de comunicación del país, elevó fuertemente el gasto público e impulsó el consumo popular con generosos subsidios estatales al transporte y la energía y distribuyendo fondos entre familias pobres.

El impulso al consumo y una economía en fuerte expansión permitieron la gran recuperación de la popularidad de la mandataria tras el derrumbe político que le provocó su enfrentamiento con el poderoso sector agropecuario en el 2008.

El fallecimiento de su esposo y antecesor, Néstor Kirchner , desató además una ola de solidaridad popular hacia la presidenta, que viste de luto y suele emocionarse en sus discursos recordando a quien fuera también su socio político.

El diputado Gustavo Ferrari, un peronista opositor a Fernández, dijo que 13.5 millones de personas en Argentina -de un padrón electoral de 28.8 millones- reciben algún dinero del Estado si se cuentan a empleados públicos, jubilados y beneficiarios de planes sociales.

"Eso explica el poder, la popularidad del Gobierno", dijo Ferrarien un reciente encuentro empresarial.

Continuidad en políticas

La mandataria deberá reemplazar a su ministro de Economía, Amado Boudou, quien sería electo vicepresidente, entre otros cargos claves de la administración.

Boudou ha crecido políticamente desde que llegó al gabinete en el 2009 y ha construido una relación de gran confianza con la mandataria.

Reportes de la prensa local indican que Boudou promueve para su reemplazo al secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, un funcionario clave en el exitoso canje de deuda impaga por unos 18,000 millones de dólares llevado a cabo en el 2010.

"Su influencia (de Boudou) será testeada cuando la presidenta nombre al ministro de Economía y otros funcionarios", dijo el analista político Freddy Thomsen.

Los integrantes del futuro gabinete del Gobierno que asumirá el 10 de diciembre podrán decir mucho sobre las futuras políticas de Fernández, pese a que su administración ha dado poco o casi ningún juego político propio a los ministros debido a una centralización absoluta en la toma de decisiones.

"Las decisiones están concentradas en sólo una persona. Esa persona es la presidenta y a ella pertenecen las decisiones. Yo no sé en qué puesto voy a trabajar en el próximo Gobierno", dijo un funcionario bajo condición de anonimato.

Analistas coinciden en que el Gobierno continuará impulsando el crecimiento económico, aunque persiste el enigma sobre si moderará la expansión del gasto estatal y la elevada inflación, que estimula demandas por aumentos de salario que erosionan la competitividad de las empresas.

Además de los desafíos económicos, la presidenta deberá lidiar con un sindicalismo poderoso, tradicionalmente peronista pero que podría tornarse crítico si la economía global afectara mucho la situación económica del país.

La victoria de Fernández sería tan abrumadora que analistas prevén que el oficialismo recuperaría el control del Congreso que perdió en el 2009 -con mayoría propia o con la ayuda de aliados- y que se impondría también en los comicios en al menos ocho de las nueve provincias donde se elegirá gobernador.

En los comicios se elegirán, además de presidente y vicepresidente, a nueve gobernadores y 130 diputados -de un total de 257- y 24 senadores, en una cámara de 72 miembros.

"El Gobierno podría alcanzar la primera mayoría en la Cámara de Diputados. Y, aunque no la alcanzara, va a estar en una posición de controlar la Cámara con sus aliados", dijo la analista política de la consultora Management & Fit, Mariel Fornoni.

Pero incluso con una composición muy favorable en el Congreso, una reforma constitucional que habilitara una nueva reelección de la mandataria en el 2015 sería políticamente difícil de conseguir, según analistas.

Eso porque dentro del heterogéneo y variopinto movimiento peronista, donde conviven liberales y nacionalistas, varios gobernadores tienen aspiraciones presidenciales y podrían rechazar un plan que el Gobierno ha negado pero que opositores afirman que existe.

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