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La crisis de la zona euro es seria y amenazante, alertan en Reino Unido

El banco central de Reino Unido ha estado creando planes de contingencia en caso de que la zona euro colapse
lun 05 diciembre 2011 03:44 PM
Grecia - euro
Grecia - euro Grecia - euro

Las palabras de hoy de Sir Mervyn King son escalofriantes. La crisis de la zona euro es “extraordinariamente seria y amenazante” , dijo el gobernador del Banco de Inglaterra, agregando que el banco central de Reino Unido está conformando planes de contingencia en caso de que la zona euro se colapse.

Esta es la cereza de un pastel que ha visto a más y más políticos y comentaristas argumentando lo impensable: un colapso de la zona y su moneda. Incluso, el artículo principal de The Economist de esta semana comienza así: “aún mientras la zona euro precipitándose hacia un colapso”.

Desde hace algunas semanas he considerado que tal acontecimiento sería prácticamente imposible, razoné que seguramente, los políticos harían lo que es necesario. The Economist afirma que “las consecuencias son tan catastróficas que ningún legislador se podría quedar parado sin hacer nada”. Con palabras tan categóricas, me parece que vale la pena hacer la distinción de qué es exactamente de lo que estamos hablando.

No creo que el euro, como moneda, vaya a desaparecer. Trescientos millones de personas lo usan en su vida diaria. Si el euro fuera a desaparecer, en verdad estaríamos hablando de apagar las luces y decir buenas noches.

La zona euro es un tema distinto. La zona euro probablemente no sobreviva en su conformación actual de 17 países. En el momento en que Yorgos Papandreou –cuando era Primer Ministro de Grecia- anunció que su referéndum, destinado al fracaso, sería sobre un “sí o no al euro”, cruzó un río sin marcha atrás. El referéndum no se llevó a cabo, pero el incidente dejó atrás el concepto de que la membresía ya no era irrevocable, contrario a lo que el Tratado de la Unión Europea señala. Un país puede decir “nos vamos a salir”.

Conforme las tensiones desbaratan la economía del proyecto, algo tendrá que ceder, o la zona euro en su forma actual se va a colapsar. Esto puede implicar que un país la abandone (o sea corrido), o bien, que un grupo de naciones salga voluntariamente. Aún no lo podemos saber.

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Si consideramos un fracaso de grandes proporciones, les prometo que será una catástrofe como nunca antes hemos visto. Los bancos fracasarán. Las compañías se irán a la quiebra. Se perderán empleos. La gente se cargará deudas por generaciones. La agitación y tensión civil es completamente factible.

Si solo salen uno o dos países, entonces el trastorno para el resto será mucho menor, pero tremendo para dichas naciones.

Con todo esto, tengo pocas dudas de que el euro se mantendrá, aunque en una forma trunca. Aquellos que lo utilizan quedarán con un debilucho internacional –ridiculizado e ignorado como un jugador serio. Europa será el hazmerreir de los mercados cambiarios internacionales.

El euro fue mal diseñado, un proyecto pobremente ejecutado cuyos problemas son inherentes de nacimiento. El hecho de que los políticos fracasaron en su intento por abordarlos durante muchos años, es la razón por la que hemos llegado a este desagradable punto.

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