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Nuestras Historias

El juicio contra Hosni Murabak reabre el debate sobre su legado en Egipto

La caída del mandatario implicó un giro político en el mundo árabe tras 30 años de régimen, dominado por falta de libertades y desigualdad
vie 01 junio 2012 07:18 PM
expresidente egipcio
mubarak expresidente egipcio

Hosni Mubarak, el hombre que dominó Egipto cerca de 30 años, sobrevivió a varios atentados y problemas de salud, sofocó un levantamiento radical islamista y mantuvo la paz con Israel. Su gobierno respetó los acuerdos de Camp David, piedra angular de la paz que se ha vivido en el conflicto árabe-israelí.

La revuelta que derrocó al dictador de Túnez provocó que los manifestantes salieran a las calles en El Cairo y se enfrentaran a la policía antimotines, cantando: “Mubarak, Arabia Saudita te espera”. Las protestas contribuyeron a la caída del hombre a quien los críticos llamaban “el último Faraón de Egipto”.

El vicepresidente Omar Suleiman anunció a través de la televisión estatal que Mubarak, de 82 años, había decidido dejar el cargo. Después de que Mubarak abandonó la escena política, creció la polémica alrededor de su legado.

Los estudiosos del Egipto contemporáneo dicen que la estabilidad que el país obtuvo en las casi tres décadas que gobernó Mubarak, se tradujeron en pobreza y represión en el país árabe más poblado del mundo.

Fawaz Gerges, profesor de Relaciones con Medio Oriente de la Escuela de Economía de Londres, dijo a CNN: “Egipto es un país dividido. Solía ser la joya de la zona. Es la capital de la producción cultural”. Sin embargo hoy, según Gerges, “los egipcios no tienen alternativas. No tienen esperanzas en el futuro". 

Mubarak fue entrenado como piloto por los soviéticos ; fue jefe de la fuerza aérea egipcia durante el conflicto de 1973. El triunfo de los pilotos egipcios sobre Israel lo convirtieron en héroe nacional; el entonces presidente Anwar Sadat lo nombró vicepresidente en 1975.

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Seis años más tarde, tras acordar la paz con Israel, Sadat fue asesinado en un atentado durante un desfile militar a manos de militantes islamistas procedentes del mismo Ejército egipcio.

Las políticas de Mubarak

Al asumir el poder, uno de los primeros pasos que Mubarak dio fue declarar el Estado de emergencia, con lo que se prohibió la libre asociación, se restringió la libertad de expresión y se permitió que la policía arrestara por tiempo indefinido. En las décadas siguientes, recurrió frecuentemente a tales poderes.

En 1986, el Ejército egipcio frustró los levantamientos de policías descontentos; cerca de 30,000 personas fueron encarceladas cuando los yihadistas llevaron a cabo una cadena de ataques contra los turistas. “Prácticamente, los aniquiló”, dijo Juan Cole, profesor de Historia de la Universidad de Michigan. “No fue casualidad que estuvieran en Afganistán y no en Egipto”. El gobierno se infiltró tan profundamente en el movimiento de la oposición, que si “había cinco personas reunidas para tramar algo, el quinto hacía un reporte para informar a Hosni Mubarak”, dijo Cole.

Como resultado, surgió “un régimen con poca legitimidad, que parecía ser imposible de cambiar”, señaló Nathan Brown, profesor de Política de Medio Oriente en la Universidad George Washington, Washington.

Brown agregó que el 14 de enero, con la caída del presidente de Túnez, Zine El Abidine Ben Ali , que escapó hacia Arabia Saudita tras ostentar el poder durante 23 años, cambió la forma de pensar de muchas personas en la región. “Creo que los hechos en Túnez cambiaron la percepción de que nada podría cambiar y llevaron a que unas cuantas personas lo cuestionaran”, dijo.

Mubarak desarticuló un movimiento semejante en 2005, cuando los egipcios organizaron protestas masivas para exigir amplias y profundas reformas. Según Brown, Mubarak intimidó a los líderes de la Hermandad Musulmana, acosó a los manifestantes de la clase media y se las arregló para deshacerse de los líderes de dichas protestas. Sin embargo, Brown señala que el movimiento de protesta de 2011 “carecía de una dirigencia real, no podía ser decapitada de la misma forma”.

Mubarak fue electo presidente en cuatro ocasiones a través de unas elecciones que fueron mera formalidad. En la quinta elección, en 2005, participaron por primera vez varios partidos; sin embargo, Cole señala que existía la creencia generalizada de que los comicios eran una farsa.

Durante los primeros 20 años del gobierno de Mubarak, la economía del país estuvo estancada. El desarrollo repuntó en la última década, estimulado por la disminución del control del Estado y alimentado por miles de millones de dólares procedentes del turismo. Sin embargo, Gerges señala que las ganancias “estuvieron distribuidas de forma desigual", lo que manifestó que cerca del 40% de los egipcios viven en la pobreza, según el catedrático. 

El autócrata ha sobrevivido al menos a dos atentados; uno de ellos ocurrió en 1995, cuando unos militantes islámicos abrieron fuego contra su caravana en una conferencia pan-africana en Etiopía en el que casi pierde la vida.

En los últimos años, el líder egipcio ha padecido de su salud, pero nunca eligió a un vicepresidente. Se cree que designó como sucesor a su hijo Gamal, pero luego insistió en que nunca tuvo la intención de legar el poder a su hijo.

En 2003, Mubarak sufrió un colapso durante un discurso televisado dirigido al Parlamento egipcio, que más tarde se atribuyó a una gripe. Se sometió a una cirugía de columna en Alemania en 2004 y en 2010 le extirparon la vesícula. La comunidad internacional vigilaba de cerca la situación política de Egipto, sobre todo por Estados Unidos.

En la última década, Egipto ha sido pieza clave en las pláticas de paz entre Israel y los palestinos. Contribuyó militarmente con la coalición encabezada por EU, enviada para expulsar a Iraq de Kuwait en 1991. Cada año recibe de Washington alrededor de 1,300 millones de dólares en apoyo militar, y según cifras del Departamento de Estado, desde 1975 ha recibido casi 30,000 millones de dólares en apoyos económicos para otros rubros. 

Egipto se opuso a la invasión de EU de Iraq en 2003, y aunque se apegó a los acuerdos de Camp David, Cole señala que los lazos con Israel se han reducido a una “paz fría”.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró recientemente que Mubarak “fue de gran ayuda en una gran variedad de asuntos delicados”, a pesar de lo cual instó al líder egipcio a llevar a cabo reformas. El presidente de EU señaló que “se puede ver el desahogo de las frustraciones reprimidas en las calles". Obama urgió al gobierno egipcio a no recurrir a la violencia para apaciguar a los manifestantes, y agregó "que es muy importante que el pueblo tenga mecanismos para expresar sus preocupaciones legítimas”.

Gerges manifestó que Medio Oriente ha visto caer “el muro del miedo” a raíz de los sucesos en Túnez. “Los árabes ya no deben temer a los cuerpos de seguridad” en Egipto y otros lugares, dijo. “Seremos testigos de una nueva era en la política”.

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