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El presidente de Paraguay defiende la legalidad de su nombramiento

El presidente nombrado por el Congreso dijo que la Constitución establece que si un funcionario no cumple sus funciones debe ser destituido

Federico Franco, recién nombrado presidente de Paraguay después de la destitución de Fernando Lugo, defendió la legalidad de su mandato y destacó que el proceso que lo llevó  al poder está contemplado en la Constitución.

 “La Constitución establece el mecanismo. Se hizo el debido proceso (…) acá no hubo ningún golpe (de Estado). Ojalá CNN pueda salir a compartir y recorrer las calles. Acá no hubo ningún golpe, repito”, dijo Franco en una entrevista con CNN en Español.

El Senado de Paraguay destituyó el viernes a Fernando Lugo tras ser encontrado “culpable” de mal desempeño en sus funciones en un "juicio político".

“Acá se dio una cuestión no deseada, una cuestión complicada, en el cual el Congreso decidió iniciar un juicio político. El vicepresidente la única función que tiene es el remplazar al presidente de la República. Entonces me pregunto dónde está el error”, manifestó en entrevista con José Manuel Rodríguez para CNN en Español.

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La destitución de Lugo provocó la condena de varias naciones sudamericanas y este sábado el gobierno de Argentina retiró a su embajador en Paraguay.

Al ser cuestionado sobre la posibilidad de que organismos multilaterales como la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), el Mercado Común del Sur (Mercosur), entre otros, están tratando de sancionar a Paraguay, el nuevo presidente dijo que esperará la decisión final. 

“En primer lugar yo siempre digo que no hay que decir buenos días antes de que amanezca. Vamos a esperar qué decisiones toman ellos, hasta este momento no han tomado ninguna decisión, ninguna notificación” declaró. 

El nuevo mandatario, que durante 2008 formó parte de la fórmula del presidente destituido, reconoció que tuvieron diferencias. “El tiempo se va encargar de mostrar, que mis críticas y mis posiciones sirvieron para enderezar el país”, afirmó. 

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El juicio político al que fue sometido Lugo fue criticado por algunos sectores al haberse llevado de una manera rápida, lo que generó levantó sospechas en otras naciones sobre un “golpe de Estado”. 

“Hice las gestiones para que nos sea tan agilizado, que no sea tan rápido y la explicación que recibí es que lo que se pretendía era evitar enfrentamientos y más derramamiento de sangre. 

“Cuando un funcionario no tiene los códigos de comportamiento que la ciudadanía espera, la única manera que prevé la Constitución era a través del juicio político” agregó.

En solo 30 horas, Lugo fue juzgado y sentenciado y Franco, quien se desempeñaba como vicepresidente, asumió la Presidencia.

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Franco añadió que el juicio que se le aplicó a Lugo es político y no jurisdiccional, donde el acusado cuenta hasta con seis meses para hacer los cambios durante el proceso. 

“Esto se hizo absolutamente transparente. El presidente tuvo derecho a la defensa, (…) y tuvo derechos a la presentación de los alegatos” apuntó. 

En el juicio político, Lugo se declaró inocente y advirtió que el proceso en su contra era una interrupción del proceso democrático iniciado el 20 de abril de 2008, fecha en que fue elegido.

La calificación de “golpe de Estado” que dieron algunos seguidores de Lugo al proceso despertó temores de revueltas políticas o sociales en la nación sudamericana de 6.5 millones de habitantes.

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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) manifestó este sábado su profunda preocupación por la destitución del presidente de Paraguay y señaló que la rapidez del juicio político plantea cuestionamientos sobre la integridad del mismo. 

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