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Nuestras Historias

El informe de Mueller fue el inicio de los problemas para Trump

Los demócratas lanzan una investigación de “abuso de poder” que podría transformarse en un proceso aún más serio contra el presidente de EU; la Casa Blanca la calificó como "vergonzosa y abusiva".
Trump Mueller investigación
Investigación. Al parecer, Trump está mostrando signos crecientes de estrés.

CNN- El juicio político del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de repente parece mucho más que una posibilidad teórica.

Los demócratas lanzaron este lunes una investigación de “abuso de poder” que podría transformarse fácilmente en un proceso aún más serio, con una exigencia expansiva de documentos del gobierno de Trump, de su familia e incluso de su imperio de bienes raíces.

El presidente reaccionó al empeoramiento de su ya difícil situación con una defensa vehemente el domingo, después de una semana en la que el testimonio de su exabogado Michael Cohen profundizó su vulnerabilidad política y de cara a la prevista presentación del informe del fiscal especial Robert Mueller.

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“Hostigamiento presidencial por parte de demócratas 'enloquecidos' al más alto nivel en la historia de nuestro país. Del mismo modo, los medios de comunicación más crueles y corruptos que cualquier presidente ha tenido que soportar”, tuiteó Trump el domingo por la noche desde su cuenta @realDonaldTrump.

La Casa Blanca atacó este lunes a los enemigos demócratas de Trump por lanzar una investigación "vergonzosa y abusiva" por obstrucción de la justicia y abuso de poder contra el presidente, de acuerdo con un cable de AFP.

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"Hoy, el presidente (de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes) (Jerry) Nadler inició una investigación vergonzosa y abusiva sobre acusaciones falsas y atrasadas ya investigadas por los abogados y comisiones especiales de ambas cámaras del Congreso", dijo la portavoz Sarah Sanders en un comunicado, según la agencia.

Juicio político

El presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, Jerry Nadler, quien eventualmente lideraría cualquier proceso de juicio político, señaló el domingo una escalada significativa en las indagatorias del Congreso sobre el presidente.

El rastreo de documentos se usará “para presentar argumentos al pueblo estadounidense de obstrucción de justicia, corrupción y abuso de poder”, dijo Nadler en el programa This Week de ABC News el domingo.

Nadler se mantuvo alineado a la posición demócrata de la Cámara de Representantes de que una impugnación “está muy lejos en el camino”, aparentemente para evitar los argumentos republicanos de que ya se tomó la decisión de intentar expulsar a Trump. Las solicitudes de documentos no se están realizando bajo los auspicios de una investigación oficial de juicio político.

Nadler cree que el presidente ha obstruido la justicia, un delito que es potencialmente causante de impugnación.

Y dadas sus responsabilidades y poderes, la advertencia de Nadler subió de nivel la pesadilla política y legal del presidente, y abrió una nueva etapa más seria del enfrentamiento entre los demócratas de la Cámara de Representantes y Trump.

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Fue el último indicio de que las investigaciones desatadas por las acusaciones de que el equipo de campaña de Trump cooperó con la injerencia electoral rusa se han multiplicado en un implacable examen de la vida política, personal y empresarial de Trump.

El último ataque contra el presidente intensificó aún más la presión sobre la Casa Blanca mientras Washington espera un nuevo golpe, ya que se espera que Robert Mueller presente su tan esperado informe a partir del lunes.

La investigación de Nadler, junto con investigaciones paralelas sobre la presidencia de Trump por parte de los comités de Supervisión e Inteligencia de la Cámara de Representantes, significa que la estructura de una investigación política sobre el presidente con base en el Congreso está ahora en marcha, junto con las investigaciones legales dirigidas por Mueller y los fiscales en Nueva York y otras jurisdicciones.

Trump muestra signos de estrés

En la última semana, en parte a través del testimonio de Cohen, ha quedado claro que incluso si el fiscal especial no encuentra delitos directos por parte del presidente, los problemas legales de Trump persistirán en su presidencia y probablemente posteriormente.

Trump está mostrando signos crecientes de estrés al estar rodeado.

Pasó gran parte del fin de semana diseñando una posible defensa en caso de que alguna de las múltiples investigaciones lo encuentre culpable de algún delito y reforzando su dominio del Partido Republicano, que podría ser clave para salvar a su presidencia durante el juicio en el Senado, si los demócratas de la Cámara de Representantes optan por realizar un juicio político.

“Soy un hombre inocente que está siendo perseguido por algunas personas muy malas, conflictivas y corruptas en una cacería de brujas que es ilegal y que nunca debería haberse permitido que comenzara, ¡y solo porque gané la elección!”, tuiteó Trump el domingo.

En un discurso de dos horas, realizado casi sin seguir un guion en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC, por sus siglas en inglés) el sábado —una de las apariciones más demagógicas e incendiarias de su presidencia—, Trump laceró a Mueller y su investigación.

“Así que ahora estamos esperando un informe, y descubriremos... con quién estamos tratando... Estamos esperando un informe de personas que no fueron elegidas”, dijo Trump en la CPAC.

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“Pones a las personas equivocadas en un par de puestos y ellos dejan a las personas que no deberían estar allí durante mucho tiempo y, de repente, están tratando de expulsarte con sandeces, OK”, dijo Trump.

Trump también esbozó una defensa para dos áreas potenciales de vulnerabilidad: su petición a Rusia para encontrar los correos electrónicos perdidos de Hillary Clinton durante la campaña de 2016 y el despido del exdirector del FBI, James Comey, en 2017.

Dijo que estaba siendo “sarcástico” cuando pidió a Rusia que encontrara los correos electrónicos de Clinton y que se estaba divirtiendo con su audiencia.

El equipo de Mueller ya ha presentado una acusación contra 12 agentes de inteligencia rusos, acusándolos de hackear los correos electrónicos personales de Clinton por primera vez el mismo día de la petición de Trump, el 27 de julio de 2016.

El comentario de Trump frecuentemente es citado por sus críticos como un ejemplo en el cual su campaña se confabuló a plena vista con el esfuerzo ruso por interferir en las elecciones.

El presidente también usó su discurso en CPAC para rechazar las acusaciones de que su despido de Comey fue un intento de cerrar la investigación de Rusia y que, por lo tanto, se ajusta a la definición de obstrucción de la justicia.

“Dije: 'Melania, hoy voy a hacer algo, lo hago porque realmente hay que hacerlo... es un tipo malo, malo'”, dijo Trump, argumentando que pensaba que los demócratas agradecerían la decisión. dada su ira por el manejo de Comey de la investigación de los correos electrónicos de Clinton.

“Le dije a la primera dama, le dije: ‘Pero ¿sabes la buena noticia?, la buena noticia es que esto va a ser tan bipartidista, a todos les va a encantar'; así que despedimos a Comey”.

En mayo de 2017, Trump dijo a NBC News que estaba pensando en “lo de Rusia” cuando despidió a Comey.

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Sus abogados han argumentado que, dado que él es el jefe titular del gobierno y del sistema legal de Estados Unidos, el presidente tiene derecho a despedir a cualquier persona en el poder ejecutivo y, por lo tanto, no puede ser culpable de obstrucción.

Pronto será el momento de Mueller

Mueller no ha presentado hasta ahora ninguna evidencia de que Trump sea culpable de cooperar con el esfuerzo de interferencia en la elección por parte de Rusia o de obstruir la justicia.

Sin embargo, ha esparcido pistas tentadoras en sus acusaciones de un puñado de colaboradores de Trump, las cuales han generado intriga sobre lo que mostrarán sus eventuales hallazgos, que serán presentados al fiscal general William Barr.

El lunes, en un momento que tendrá matices dramáticos dado el momento en que se produce, Barr emitirá comentarios en un evento en la Casa Blanca organizado por el presidente para los fiscales generales estatales, dijo un portavoz del Departamento de Justicia.

La feroz campaña política de Trump contra lo que él llama “cacería de brujas” y el “engaño” de Mueller aparentemente tiene como objetivo desacreditar cualquier conclusión que Barr elija compartir con el Congreso y el público.

Pero su denuncia cada vez más emotiva de las diversas investigaciones legales y políticas —que ahora se enfocan en su negocio, su campaña, su transición, su toma de posesión y su presidencia— no da la impresión de que sea un presidente que confíe en que no habrá acusaciones que responder.

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Se espera que Nadler dé más detalles de su solicitud de documentos el lunes.

Pero dijo en ABC que abarcaría la Casa Blanca, el Departamento de Justicia, el hijo de Trump, Donald Jr., y Allen Weisselberg, el director financiero de la Trump Organization.

Dado que él cree que Trump obstruyó la justicia, se le preguntó a Nadler en This Week si la decisión de no iniciar una investigación formal de juicio político en este momento era simplemente una diferencia política.

“Ahora no tenemos la evidencia clasificada y todo lo necesario para hacer un juicio político. Antes de impugnar a alguien, se debe persuadir al público estadounidense de que eso debería suceder. Se debe persuadir a suficientes votantes del partido de la oposición, a los votantes de Trump”, dijo Nadler.

Los republicanos acusaron a Nadler y a sus compañeros demócratas de estar construyendo una investigación de respaldo para perseguir al presidente en caso de que Mueller no encuentre delitos que alcancen el nivel de impugnación.

“Creo que el congresista Nadler decidió impugnar al presidente el día en que el presidente ganó las elecciones”, dijo el líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, en This Week.

“Habla sobre el juicio político incluso antes de convertirse en presidente del Comité y luego dice que hay que persuadir a la gente para llegar a ello”.

McCarthy también argumentó que los pagos en efectivo hechos por Trump a dos mujeres que lo acusaron de tener aventuras con ellas antes de la elección, no equivalían a la norma de los delitos que ameritan impugnación.

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La semana pasada, Cohen mostró un cheque por 35,000 dólares que, según dijo, era una prueba de que Trump le estaba reembolsando por lo que podría constituir una infracción de las leyes de financiamiento de campañas incluso cuando ya estaba en el cargo.

Pero McCarthy argumentó que las violaciones de financiamiento de campaña merecen una multa, no la más extrema sanción que el Congreso puede tomar contra un presidente.

“Ello no es motivo de impugnación en el proceso”, dijo.

Laura Jarrett de CNN contribuyó a este artículo.

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