"Cuando observamos la región hoy en día, existe una alarma justificada con respecto al aumento histórico del poderío militar de China y la expansión de sus actividades", aseguró este sábado Hegseth.
Luego matizó que Washington no busca "una confrontación innecesaria en la región", sino más bien "un equilibrio verdaderamente estable [en Asia] que beneficie tanto a los estadounidenses" como a sus aliados.
Es decir, "un equilibrio de poder favorable pero duradero en el que ningún Estado, incluida China, pueda imponer su hegemonía y poner en peligro la seguridad o la prosperidad", añadió.
El secretario dijo que Washington persigue un compromiso "respetuoso" con Beijing: "Ojalá mi homólogo estuviera aquí en esta conferencia, pero espero con interés otras oportunidades en las que podamos encontrarnos".
El presidente Donald Trump visitó China este mes y aunque destacó acuerdos comerciales "fantásticos", sugirió que Estados Unidos podría utilizar sus ventas de armamento a Taiwán, una isla democrática que China reclama como propia, como moneda de cambio con Beijing.
No ha habido "ningún cambio" en la postura de Washington hacia Taiwán, pero "cualquier decisión sobre futuras ventas de armas (...) recaerá" en el mandatario, zanjó Hegseth.
El delegado chino Da Wei, de la Universidad Tsinghua de Beijing, afirmó que el discurso de este año fue "mucho más moderado".
Sin embargo, consideró "irónica" la descripción que Hegseth hizo de China: "Todos los presentes en la sala debieron de estar pensando: ¿quién es realmente hegemónico?".
"Teniendo en cuenta lo que Estados Unidos está haciendo en Irán y lo que hizo en Venezuela, creo que está claro para todos", aseguró Da, en referencia a la guerra en Oriente Medio y la operación militar que terminó con la captura en Caracas del derrocado presidente Nicolás Maduro.