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El derechista Abelardo de la Espriella gana las elecciones presidenciales en Colombia

El candidato de la extrema derecha, un seguidor de Donald Trump, promete mano dura contra la inseguridad, el tema que más preocupa a los electores del país sudamericano.
El candidato presidencial de Colombia para el movimiento Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, habla a la prensa en un colegio electoral durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Barranquilla, Colombia, el 21 de junio de 2026.
De la Espriella promete poner fin a las conversaciones con grupos armados, promovidas en el gobierno de Gustavo Petro, bajo el lema "la paz no se negocia, se impone". (FOTO: JUAN BARRETO/AFP)

Aberlardo de la Espriella, un abogado de 47 años, será el próximo presidente de Colombia, la cuarta economía más importante de Latinoamérica. Con el 99.58% de los votos contados, el candidato de extrema derecha obtuvo 49.66% de las preferencias, ante el 48.69% de Iván Cepeda, el candidato del oficialista Pacto Histórico.

De esta manera, Colombia se une a una tendencia regional y le da la vuelta a la izquierda, que bajo el mando de Gustavo Petro, gobernó al país cafetalero por primera vez en la historia.

Por ley, Petro no podía presentarse a una segunda vuelta, a pesar de contar aún con un importante respaldo popular.

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Mano dura

Una década después del acuerdo de paz con las FARC, la campaña ha estado marcada por la violencia de grupos armados con bombas, drones explosivos y el asesinato de un candidato presidencial.

Desde el histórico acuerdo de paz con las FARC en 2016, la tasa de homicidios se mantiene estable, en alrededor de 25 por cada 100,000 habitantes, pero la extorsión, la minería ilegal y los desplazamientos se han disparado.

De la Espriella culpa a Petro, a quien llama "jefe de la mafia" y amenaza con llevarlo ante la justicia de Estados Unidos.

El abogado dijo a la AFP que buscará el respaldo de Trump e Israel para atacar a la guerrilla con bombardeos y fumigaciones de narcocultivos en el mayor productor mundial de cocaína.

Defiende el porte de armas, la construcción de megacárceles, la explotación de petróleo con fracking, r ecortar un 40% el Estado y ha dicho que lo "ideal" sería dolarizar la economía.

De nacionalidad colombiana y estadounidense, se opone al intento de Petro de negociar con los grupos armados con escasos avances para enterrar décadas de conflicto armado. Según analistas, estas organizaciones aprovecharon para enriquecerse y expandirse.

De la Espriella promete poner fin a las conversaciones bajo el lema "la paz no se negocia, se impone". También busca acabar con el tribunal surgido del pacto de paz, que juzga crímenes atroces del conflicto y ofrece penas alternativas a la cárcel a quienes reparen a las víctimas y cuenten la verdad.

Una vida de lujos

Detrás de una urna de cristal antibalas y con saludo militar, De la Espriella se convirtió en un fenómeno político. Alardea de cantante y de su vida de lujos en Italia.

"Conecta con un electorado que ya está muy cansado de la inseguridad y necesita soluciones de choque" pero también encarna un modelo "aspiracional" del "empresario que construyó su fortuna", dice Luisa Lozano, experta de la Universidad de La Sabana.

Sin experiencia política, sus detractores lo critican por sus frecuentes comentarios machistas y homofóbicos y por defender como abogado a paramilitares narcotraficantes.

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