El África Subsahariana es, con diferencia, la región que concentra el mayor número: 87 millones, casi dos tercios del total mundial. Asia Central y Meridional ocupa el segundo lugar, con 17 millones. En Latinoamérica y el Caribe 7.1 millones de niños trabajan.
Los mayores progresos se registraron en Asia y el Pacífico, donde la prevalencia del trabajo infantil se redujo prácticamente a la mitad desde 2020, mientras que el número de niños en situación de trabajo infantil disminuyó en un 43%.
La mayoría de las regiones podrían eliminar parcial o totalmente el trabajo infantil en las próximas décadas, lo que haría que la carga del trabajo infantil recaiga casi exclusivamente en África Subsahariana.
Si las tasas de prevalencia actuales se mantienen, el número de niños en situación de trabajo infantil en esta región podría aumentar y superar los 100 millones después de 2030, debido al crecimiento demográfico previsto.
Por el contrario, en Asia y el Pacífico, así como en Latinoamérica y el Caribe, la disminución de la población infantil podría conducir a una reducción del número absoluto de niños en situación de trabajo infantil, incluso si las tasas de prevalencia se mantuvieran constantes.
En África Subsahariana, se han producido recientes progresos en la reducción de la prevalencia del trabajo infantil, a pesar del crecimiento de la población infantil. Esta dinámica demográfica ejerce presión sobre los servicios —especialmente los de educación y protección social— que son esenciales para luchar contra el trabajo infantil.
Se estima, por ejemplo, que entre 2024 y 2050 se necesitarán 80 millones de plazas escolares adicionales para seguir el ritmo del creciente número de niños en edad de asistir a la escuela primaria.
Además, una proporción más elevada de menores a cargo aumenta la presión económica sobre las familias, lo que incrementa el riesgo de trabajo infantil, en especial cuando los ingresos familiares son bajos e inestables.
En Asia y el Pacífico y en Latinoamérica y el Caribe, la reciente disminución del trabajo infantil en cifras absolutas refleja una tendencia descendente en la población infantil.
La fuerte caída de la fecundidad y las transiciones demográficas conexas ya han reducido las necesidades en materia de educación y otros servicios, lo que facilita la ampliación de la cobertura y respalda los esfuerzos para eliminar el trabajo infantil, de acuerdo con la OIT y UNICEF.