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Francia estalla contra el costo de vida: cientos de miles protestan y desafían a Macron antes de las elecciones

La movilización reunió a chalecos amarillos, jóvenes, docentes y jubilados. Las autoridades reportaron 1,200 detenidos y 150 agentes heridos.
Protestas Francia
Cientos de miles de personas protestaron en Francia contra el encarecimiento de la vida, a seis meses de las elecciones presidenciales.
(GUILLAUME SALIGOT/AFP)

Cientos de miles de personas salieron a las calles de Francia este sábado para exigir mejores condiciones de vida y expresar su rechazo al encarecimiento de los precios, en una movilización que reunió a los chalecos amarillos, jóvenes, campesinos, profesores, activistas climáticos y jubilados. La jornada, impulsada a través de redes sociales, estuvo marcada por consignas contra el gobierno y terminó con enfrentamientos, daños a edificios públicos y saqueos en varias ciudades.

Las estimaciones de asistencia oscilaron entre 550,000 personas, según las autoridades, y 800,000, de acuerdo con los organizadores. Bajo lemas como “Tomamos la Bastilla” y “Macron dimisión”, los manifestantes reclamaron un cambio político y denunciaron la pérdida de poder adquisitivo, en un momento en que el combustible y otros productos se han encarecido, especialmente desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.

La movilización ocurre a seis meses de las elecciones presidenciales y en medio de las dificultades del gobierno para aprobar los presupuestos de 2027, que contemplan un ajuste fiscal de 54,000 millones de euros (60,780 millones de dólares) para sanear las finanzas públicas.

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Protestas en Francia dejan más de 1,200 detenidos

La protesta, convocada en redes sociales bajo el nombre de “Amarillos y Jóvenes”, buscó reunir al movimiento de los chalecos amarillos con la generación Z y otros sectores inconformes con la situación económica. La convocatoria también incluyó a campesinos, docentes, activistas climáticos y jubilados.

Sin embargo, las manifestaciones estuvieron acompañadas de enfrentamientos entre policías y participantes, así como de incendios y daños a edificios públicos. En Limoges, un ayuntamiento fue incendiado, mientras que en Marsella y Lille otros inmuebles municipales resultaron dañados. En el centro de París, varios comercios fueron saqueados y hubo automóviles incendiados.

Las autoridades reportaron 1,200 detenidos y 150 policías y gendarmes heridos en todo el país. El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, pidió que se solicite la prisión preventiva para los responsables de lo que calificó como actos de “violencia urbana de una gravedad inaudita”.

El presidente Emmanuel Macron advirtió, a través de la red social X, que quienes dañaron prefecturas, comercios y ayuntamientos serían perseguidos y castigados.

En París, algunas marchas no autorizadas intentaron acercarse a puntos estratégicos, entre ellos los turísticos Campos Elíseos y el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia. El alcalde de la capital, Emmanuel Grégoire, denunció que había “calles enteras metódicamente devastadas”.

Protestas en Francia
Peatones pasan frente a una cortina metálica con grafitis en París, tras una protesta contra el encarecimiento de la vida convocada por los chalecos amarillos el 17 de octubre de 2026. (GUILLAUME SALIGOT/AFP)

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El costo de vida vuelve a movilizar a los franceses

La jornada recuerda a las protestas de los chalecos amarillos de 2018 y 2019, que surgieron en rechazo al aumento previsto de un impuesto a los combustibles y se extendieron por Francia. Aquellas movilizaciones sacudieron al país por los destrozos y las lesiones sufridas por manifestantes durante los operativos de seguridad.

Esta vez, la convocatoria sumó a nuevos sectores, en particular a jóvenes que desde finales de septiembre exigen mejores condiciones de estudio en los liceos, los centros de educación secundaria franceses.

“Hace ocho años luchamos con todas nuestras fuerzas”, recordó François Boulo, una de las figuras mediáticas del movimiento de los chalecos amarillos. “Ahora la juventud de Francia ha irrumpido en escena y nos ha devuelto la esperanza”, agregó.

El malestar también se refleja en la opinión pública. Según una encuesta de Elabe realizada a mediados de septiembre, dos tercios de los franceses apoyaban el regreso de los chalecos amarillos.

“A finales de mes ya no me queda nada, los precios suben pero los salarios no. No podemos más, nos ahogamos”, dijo Franck, un funcionario que participó en una manifestación en Guéret, en el centro del país, junto a unas 300 personas.

Protestas Francia
Policías antidisturbios detienen a un manifestante cerca de la Ópera de París, al término de una protesta contra el encarecimiento de la vida convocada por los chalecos amarillos el 17 de octubre de 2026.
(GUILLAUME SALIGOT/AFP)

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El gobierno y la oposición se enfrentan por las protestas

La movilización abrió un nuevo frente de confrontación política. El primer ministro, Sébastien Lecornu, aseguró que el gobierno no se dejaría intimidar y acusó al partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI), encabezado por Jean-Luc Mélenchon, de estar detrás de las protestas. Mélenchon cuenta con un respaldo importante entre los jóvenes.

Marine Le Pen, dirigente de la ultraderechista Agrupación Nacional y líder en los sondeos de cara a las presidenciales, también criticó a la izquierda. La política afirmó que la “extrema izquierda tomó de nuevo como rehén las reivindicaciones sociales legítimas”. Le Pen podría disputar una segunda vuelta electoral con Mélenchon.

El líder de LFI rechazó que los saqueos representen a quienes respaldan las demandas sociales. “Quienes comparten nuestra lucha no tienen nada que ver con el pillaje, el saqueo”, sostuvo. Otros responsables de izquierda también cuestionaron la actuación policial durante las manifestaciones.

Protestas Francia
Un manifestante pasa junto a un fuego en el bulevar Haussmann, en París, durante las protestas contra el encarecimiento de la vida del 17 de octubre de 2026.
(GUILLAUME SALIGOT/AFP)

Un manifestante pierde una mano durante los disturbios

La actuación de las fuerzas de seguridad volvió a generar preocupación por el uso de material antidisturbios. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, había advertido que los agentes podían utilizar granadas aturdidoras en caso de disturbios urbanos.

Su uso había sido restringido durante las protestas estudiantiles después de que un joven perdiera una mano. Este sábado, otro manifestante sufrió la pérdida de una mano en Saint-Étienne tras la explosión de una granada lanzada por las fuerzas de seguridad, informó a AFP una fuente cercana al caso, sin precisar el tipo de artefacto.

Los incidentes se produjeron mientras miles de personas expresaban su inconformidad con el costo de vida y las perspectivas económicas del país. La protesta también puso de manifiesto la dificultad de canalizar una movilización que reúne a colectivos distintos, con demandas sociales compartidas, pero que terminó marcada por episodios de violencia y una nueva disputa entre el gobierno y la oposición.

Con las elecciones presidenciales cada vez más cerca y el debate presupuestario abierto, el alcance de las protestas representa una señal del malestar social que atraviesa Francia.

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