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Migrantes indígenas en el noreste de México: vulnerables ante la violencia

Los migrantes que habitan en el área metropolitana de Monterrey no están exentos de la inseguridad que azota en Nuevo León
mié 24 noviembre 2010 10:19 AM
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Los migrantes indígenas del área metropolitana de Monterrey, capital industrial del norteño estado de Nuevo León , no están exentos de la escalada de inseguridad y violencia que afecta a la ciudad desde principios de este año.

Testimonios recopilados por CNNMéxico revelan que, supuestamente, uno de los objetivos de Los Zetas —grupo armado formado inicialmente por desertores del Ejército— es la comunidad nahua de Arboledas de los Naranjos, perteneciente a Benito Juárez, un municipio a 25 kilómetros de Monterrey. Está compuesta por más de 80 familias que provienen en su mayoría de comunidades nahuas de las huastecas potosina, veracruzana e hidalguense, según la organización civil Zihuame Mochilla.

Juan B. es un indígena nahua que migró de su natal Chahuatlán —comunidad del municipio de Ilamatlán, Veracruz— y que se dedica a cortar el césped en las zonas residenciales de Benito Juárez. Cuando recorría las calles de la colonia fue secuestrado por una presunta célula de Los Zetas.

"Lo recogieron en la calle y le dijeron que si quería trabajar para Los Zetas como narcomenudista aquí en la colonia o en otras colonias, y él les dijo que no, porque acababa de tener una niña y no se quería meter en problemas. Le dijeron que en realidad no le estaban preguntando, que lo querían meter a fuerza y él pues insistió que no quería", relata una amiga del migrante.

Ante la negativa, los captores lo golpearon y amagaron, hasta que lo dejaron libre y lo amenazaron de que si contaba algo de lo sucedido a las autoridades lo matarían con su familia.

Gabriela G., una madre de familia nahua, presenció el secuestro de un vecino en plena vía pública cuando estaba a punto de acompañar a una de sus hijas a la parada del autobús escolar. Un comando presuntamente vinculado con Los Zetas realizó la operación al lado de su casa.

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"Yo no sabía qué estaba pasando afuera, yo estoy adentro (de la casa) y mi hija acaba de salir. (Un presunto secuestrador) me dijo: 'Señora, ¿a dónde va?, métase para adentro. Si no, vas a ver'. Y con el miedo me metí. Y al ratito agarraron al señor, lo subieron a la camioneta y lo amarraron con una cinta en la boca y en las manos, lo aventaron a la camioneta y se lo llevaron", rememora.

Los testigos consultados por CNNMéxico informan de que los encargados de la seguridad pública en el municipio no ayudan a combatir esta ola de crímenes que se ha presentado desde hace casi ocho meses, pues los policías se han encargado de abusar de ellos cuando los identifican por su apariencia física o su lengua natal.

Una trabajadora social que pidió el anonimato y que abandonó el centro comunitario de Arboledas de los Naranjos por motivos de seguridad, asegura que los agentes municipales asaltan a los indígenas nahuas cuando tienen oportunidad.

"Los policías prácticamente los asaltan. Ellos no pueden cargar con dinero, cuando los paran se tienen que venir casi corriendo a dejar el dinero a sus casas y salen nada más con lo del camión. Y también a los señores que venden en la calle. Cuando ven que andan vendiendo semillas, servilletas y chicles, les dicen que les tienen que dar una cuota porque no tienen permiso para andar vendiendo y los amenazan", dice a CNNMéxico.

Para la directora de la asociación civil Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humos (CADHAC), Consuelo Morales, los migrantes indígenas todavía son una población muy vulnerable en el estado, que requiere más instrumentos de protección, como asesoría legal y procuración de justicia en sus comunidades.

"Nos parece que los indígenas son una de las poblaciones más vulnerables que hay en Nuevo León y que requieren de todavía instrumentos y mecanismos de mayor protección que no tenemos. Están a merced tanto de los policías estatales y municipales , como grupos delincuenciales del fuero común", dice la activista a CNNMéxico. 

De las cerca de 230 denuncias que CADHAC ha registrado en lo que va del año, alrededor del 30% son por  violaciones a los derechos humanos  de indígenas migrantes en Nuevo León.

Los nahuas empezaron a migrar al estado en la década de 1980 y se asentaron en las márgenes del río La Silla, ubicado al oriente de Monterrey, hasta que fueron reubicados en 2003 a Arboledas de los Naranjos.

En la actualidad, más de 100,000 indígenas viven en Nuevo León, lo que la convierte en la entidad receptora más importante del país en migración de grupos étnicos de las últimas dos décadas y que registra 56 de las 62 lenguas indígenas reconocidas en el país. Principalmente, se trata de asentamientos urbanos ubicados sobre todo en Monterrey, San Pedro y Guadalupe, según datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

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