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Las autoridades buscan solucionar el hacinamiento en prisión con brazalete

En 2008 se empezó a discutir el uso de esta tecnología, pero desde entonces la sobrepoblación penitenciaria aumentó 1.4%
vie 22 julio 2011 12:03 PM
GREG
Greg Sánchez GREG

Aunque por primera vez un juez federal ordenó a una persona portar un brazalete electrónico —al ex candidato a la gubernatura por el sureño estado de Quintana Roo, Gregorio Sánchez, Greg— desde 2008 la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) comenzó a utilizar estos dispositivos para monitorear a reos de bajo riesgo.

La SSP ya usaba la tecnología con al menos 2,000 reos, pero apenas el 13 de mayo de 2011, durante la quinta Conferencia Nacional del Sistema Penitenciario, "se aprobaron los esquemas generales para operar los sistemas de monitoreo telemático de bajo riesgo mediante brazaletes", según el informe del organismo.

"Esto es algo que nos va a permitir revolucionar la prisión preventiva en nuestro país", mencionó en enero de 2008  el entonces subsecretario del Sistema Penitenciario Federal (SPF), José Luis Lagunes López.

Asimismo, reconoció que era necesaria la tecnología para reducir la sobrepoblación, disminuir la cantidad de procesados y beneficiar a los sentenciados por delitos menores.

La prisión preventiva consiste en privar de la libertad a una persona mientras se encuentran pruebas que la absuelvan o condenen.

Durante lo tres años que las autoridades federales tardaron en aprobar el uso de los brazaletes para las 32 entidades del país, la población penitenciaria de México aumentó un 1.4%, es decir, casi 3,200 reos nuevos ingresaron a las prisiones, según las últimas cifras de la Secretaría de Seguridad Pública.

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El uso excesivo de la prisión preventiva en México ha provocado una sobrepoblación en 296 de los 429 penales a cargo de autoridades federales, estatales y municipales, y sólo cerca de un 58% de los reos tiene sentencias, mientras que el resto se encuentra en algún proceso judicial, según las estadísticas oficiales.

La SSP anunció en 2008 que las empresas encargadas de implementar la tecnología serían Koor Intercomercial y Elmo-Tech, ambas de origen israelí.

Se contactó al área de comunicación social de la SSP para solicitar más detalles del sistema de monitoreo satelital, pero no se obtuvo respuesta.

Experiencias en México y Estados Unidos

Durante la última reunión de la Conferencia Nacional del Sistema Penitenciario, que se llevó a cabo en mayo, las autoridades consideraron "impulsar la regulación normativa que permita a las entidades federativas la adopción del uso de brazaletes electrónicos ", de acuerdo con el reporte final. En algunas partes del país, esta medida ya empezó a funcionar.

En el norteño estado de Sonora, las autoridades anunciaron públicamente en junio pasado que el Sistema Estatal Penitenciario colocaría brazaletes electrónicos a presos, con un costo de 100 pesos diarios por cada dispositivo; en Chihuahua, el programa de monitoreo satelital lleva ocho años en funcionamiento. 

Hace cinco años, el gobierno del Distrito Federal anunció la adquisición de 300 brazaletes para reos, con un costo total de 17 millones de pesos. Esta tecnología sólo puede ser asignada a personas sentenciadas por primera vez y con condenas de entre siete y ocho años.

Los estados con penales más sobrepoblados son el Distrito Federal, con 81% por encima de su capacidad; Estado de México, con 79%, y Jalisco, con cerca del 70%. En tanto, las entidades con menos población penitenciaria son Michoacán, Sinaloa y Guanajuato.

Esta tecnología se utiliza con frecuencia en países más desarrollados, como en Estados Unidos; sin embargo, la tecnología no es infalible. El pasado 23 de junio, la delegación del Servicio de Alguaciles de EU (US Marshals) en el estado de Florida arrestó al predador sexual Richard Hudson, quien dos semanas antes había removido su brazalete.

En abril y mayo pasados, en Ohio, dos delincuentes con arresto domiciliario —Juan Colon y Lamont Wakley— también se quitaron el dispositivo; hasta la fecha, siguen prófugos.

Incluso, la justicia estadounidense ha empleado este dispositivo para mexicanos. En octubre de 2002, antes de que fuera extraditado dos años después el ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Rogelio Montemayor Seguy , fue sometido a arresto domiciliario nocturno y monitoreado las 24 horas con un brazalete electrónico.

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