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Luisa María Calderón dice que volvió a la política para ayudar a Michoacán

El aumento de la inseguridad en Michoacán fue un móvil para que la hermana del presidente regresara a la política; hoy busca ser gobernadora
vie 05 agosto 2011 06:53 AM
Luisa María Calderón Cocoa
Luisa María Calderón Cocoa Luisa María Calderón Cocoa

El 15 de septiembre del 2008, Luisa María Calderón Hinojosa, hermana del presidente de la República , veía en la televisión los festejos por el día de la independencia que se realizaban en el centro histórico de Morelia, la capital de Michoacán. Ese día, fueron lanzadas dos granadas contra la población que celebraba en la plaza.

Los explosivos mataron a ocho personas y dejaron heridas a otras 100. En ese momento, Cocoa decidió romper una promesa que se había hecho: no participar en la política mientras su hermano siguiera en el cargo.  

Vestida con una blusa blanca, en la muñeca derecha pulseras de tela de su campaña y de otros políticos panistas, y un rosario de hilo en la izquierda, Luisa María se limpia los ojos para no salir tan cansada ante las cámaras. Se muestra relajada y bromea entre cada pregunta, o cuando no la están grabando.

Dice que las cosas se pusieron tan mal en el estado, que no pudo seguir fuera de la política.

"Entonces yo dije: es hora de volver, se acabaron las vacaciones. No sé si tenía que ver con que el presidente era o no presidente, lo que yo vi es que Michoacán estaba sufriendo mucho, que teníamos que abonar y lo que yo sabía era la parte política, así que yo me reporté a mi partido y dije 'aquí estoy, en qué ayudo'", relata Calderón, en entrevista con CNNMéxico.

El incremento en los niveles de inseguridad en Michoacán se ha reflejado en enfrentamientos entre grupos del crimen organizado, pese a que el ejército vigila las calles de la entidad desde diciembre del 2006.

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Ahí se producen drogas sintéticas como el cristal o la metanfetamina, mientras que grupos criminales como La Familia o Los Caballeros Templarios han dominado la venta y distribución de enervantes y se han dedicado a otros ilícitos como la extorsión y los secuestros, según el gobierno federal. 

Para Luisa María Calderón, la inseguridad siempre ha estado presente, pero en los últimos años ha sido un obstáculo para el desarrollo de Michoacán.

"Yo creo que la inseguridad es una nube que existe pero que no deja ver las cosas que hay atrás. Yo subí a Aguililla en 1986, con el entonces candidato a gobernador, nuestro Luis Mejía Guzmán, y entonces ya había inseguridad, entonces ya había niños que se dedicaban a quitarle la goma a las amapolas, y entonces ya había el problema del narcotráfico", cuenta.

La violencia no sólo ha alcanzado a los militares que resguardan las calles o a los delincuentes. Hace unos días  nueve encuestadores de las firmas Cosulta Mitofsky y Patametría fueron secuestrados por unos días. Y aunque aún no se ha confirmado el móvil de estos hechos, las empresas anunciaron que reforzarán sus protocolos de seguridad. 

De llegar a ser gobernadora, Luisa María Calderón pretende hacer un diagnóstico detallado y preciso sobre las causas de la violencia y la inseguridad. Actualmente, afirma, el gobierno estatal no sabe dónde se comenten qué tipo de delitos.

"No sé cuántos secuestros haya más, cuántos otros delitos haya más, lo que puedo decir es que en Michoacán hay un número altísimo de suicidios, muy alto, muchos chicos se quitan la vida y hay un montón de delitos del orden común que tampoco se combaten", dice.

"Yo creo que lo necesario no es decir de quién es la culpa, lo que es necesario es tener un diagnóstico con instrumentos científicos, técnicos, con un mapa que diga: 'aquí se cometen a estas horas estos delitos', y saber qué variables están alrededor de la violencia o de la inseguridad y qué nombre tiene la inseguridad".

Contra las críticas sobre la presencia del Ejército en las calles, como parte de la Estrategia Nacional de Seguridad del presidente Felipe Calderón, la hermana del mandatario afirma que, en el caso de Michoacán, el exgobernador Lázaro Cárdenas Batel, quien a través de un comunicado alertó sobre la presencia y el fortalecimiento del grupo criminal La Familia, solicitó el apoyo de militares.

"El presidente atiende a este llamado del gobernador y el presidente estaba haciendo una parte de la tarea, pero Michoacán no es sólo lo que hace o deja de hacer el presidente; en Michoacán debe haber un gobernador, cuya autoridad debe ejercerse”, considera.

Desde que aumentó la presencia del crimen organizado en Michoacán —origen de gran parte de los migrantes hacia Estados Unidos— campesinos, pescadores y granjeros han sido víctimas de extorsión, pues los delincuentes les cobran una cuota, con base en su producción agrícola y venta de ganado.

Ante el incremento de la violencia, algunos pueblos, como Cherán ,  han cerrado sus principales carreteras con barricadas, para evitar que los sigan amenzando y extorsionando.

Cocoa se ve cerca de la gubernatura

En los últimos años, Michoacán ha tenido gobernadores perredistas y nunca a un panista. Sin embargo, Cocoa Calderón —como la apodan en su familia por su tono de piel— dice que las encuestas revelan que la población la prefiere sobre su rival del Partido de la Revolución Democrática.

"En febrero del año pasado, yo estaba 23 puntos abajo de Fausto Vallejo, que entonces era alcalde de Morelia por tercera vez o cuarta vez", asegura.

"(Según) la encuesta levantada el 19 de julio (de 2011), le llevo 29 a 23, seis puntos le llevo a Fausto Vallejo, que es el que estuvo de puntero mucho tiempo".

Jesús Zambrano, presidente del PRD, anunció ayer que la denunciarán ante el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) por actos indebidos y uso de recursos públicos de campaña. "Adelante", dice la hermana del presidente. Y afirma que no tiene nada que ocultar.

Luisa María Calderón inició su carrera política en 1983, ha sido legisladora y ha tenido diversos cargos al interior del Partido Acción Nacional (PAN).

Por el momento, Cocoa descarta que su candidatura a la gubernatura sea un paso para  llegar a la presidencia.

Lo único que la motiva, asegura, es la posibilidad de mejorar la situación de Michoacán y ayudar a quitarle el estigma de ser uno de los estados más violentos.

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