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Dos policías vigilan un poblado de Nuevo León, asediado por la violencia

Dos agentes vigilan esta localidad de Nuevo León, que ha sido escenario de enfrentamientos armados y refugio de presuntos delincuentes
mié 26 octubre 2011 06:28 AM

Dos policías municipales son los encargados de la seguridad en Vallecillo, una localidad al norte de Nuevo León con cerca de 2,500 habitantes, que desde principios de octubre es escenario de enfrentamientos entre el grupo delictivo Los Zetas y autoridades federales y militares, informaron a CNNMéxico funcionarios del ayuntamiento.

Una autoridad local que pidió el anonimato, afirmó que había once policías que resguardaban el municipio, pero nueve renunciaron a raíz de la crisis de seguridad en la zona. Las calles del municipio, ubicado a unos 180 kilómetros al norte de la capital del estado, Monterrey, lucen solitarias y sin presencia del Ejército o la Policía Federal (PF), como se constató en un recorrido.

Personal de la Secretaría de Seguridad Pública de Nuevo León informó que la policía estatal de caminos es la encargada de realizar patrullajes en la zona. CNNMéxico preguntó si hay información sobre el número de efectivos asignados, y donde están ubicados, pero no recibió respuesta.

Los enfrentamientos en Vallecillo comenzaron el pasado 6 de octubre, cuando un grupo de personas armadas atacó a un convoy de la PF. Se agudizaron el 14 de octubre, cuando fue capturado Marco Garza de León El Chabelo , jefe de Los Zetas en cuatro municipios rurales de la entidad, según reportan funcionarios de la localidad.

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“Por la noche pasan camionetas por el pueblo, vigilan las calles y luego se van a las rancherías, porque ahí tienen lugares donde quedarse”, narra un habitante de Vallecillo, quien pidió el anonimato.

“(Grupos armados) vinieron hace como seis meses, pero no empezaron a ocasionar problemas hasta principios de octubre, cuando los militares entraron al municipio”, cuenta otro vecino.

Hasta el pasado 17 de octubre habían muerto 25 personas en Vallecillo, entre ellas un militar y dos policías federales, según confirmaron autoridades castrenses en una rueda de prensa.

Nuevo León tiene 225 policías por cada 100,000 habitantes, por debajo del promedio nacional de 354, según el último reporte en la materia del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP). La misma institución reporta que en México hay casi 400,000 uniformados, de los cuales el 42% son municipales.

Los Zetas que operan en esta localidad tratan de recuperar espacios perdidos con el cartel antagónico del Golfo, además de "realizar secuestros, extorsiones y actividades de trasiego de droga”, señala un comunicado de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

En las comunidades pertenencientes a Vallecillo se observan casas deshabitadas, con las puertas abiertas, y algunas de las pertenencias de sus antiguos moradores en el suelo.

El pasado 20 de octubre, autoridades estatales encontraron una fosa clandestina en un despoblado de Vallecillo, a 20 kilómetros de la cabecera municipal, donde encontraron 12 tambos con restos óseos en el interior, según reportaron medios locales.

Un rancho para adiestrar a Zetas

En medio de las humildes viviendas de este municipio rural, con una economía basada en la agricultura y la ganadería, una residencia abandonada se erige en el rancho Las Águilas, ubicado a 18 kilómetros de la cabecera municipal, utilizada como campamento de adiestramiento de Los Zetas, según informaron autoridades militares a CNNMéxico.

Ahí, elementos del Ejército localizaron el pasado 18 de octubre un arsenal abandonado. El rancho albergaba hasta 200 presuntos delincuentes que se dieron a la fuga, según las fuentes consultadas. Este sería el campamento más grande a cargo de un grupo delictivo del que se tenga constancia en la entidad.

Al atravesar un arco de piedra se observan cerca de 70 cabezas de ganado y caballos que deambulan por el terreno, además de una caballeriza, corrales y un establo. Automóviles y máquinas de agricultura lucen abandonadas.

En las paredes de la residencia cuelgan cabezas de venado. En el suelo se observan pertenencias tiradas, botellas vacías de cerveza, comida putrefacta y basura. Un barril que sostiene una montura para caballo tiene la leyenda Rancho Las Águilas.

La ventana de un balcón ubicado en el segundo piso luce impactos de armas de grueso calibre y en el suelo hay casquillos desperdigados.

La casa también tiene una mesa de billar, un centro de entretenimiento, una amplia cocina y habitaciones recién remodeladas. En la sala hay cojines con agujeros, donde presuntamente almacenaban drogas o dinero.

“Esta banca fue ordenada por El Águila, quien dirigió la obra, El Tacuache”, se lee en una banca de piedra ubicada frente a la puerta principal del inmueble.

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