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Las escuela normal de Ayotzinapa, Guerrero: educación entre protestas

Lucio Cabañas y otros guerrilleros estuvieron en la escuela de Guerrero a la que pertenecían los estudiantes que se enfrentaron con policías
jue 15 diciembre 2011 06:38 AM
ayotzinapa, guerrero
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Los enfrentamientos entre policías y estudiantes en Guerrero, en el sureste del país, como el ocurrido el lunes pasado en el que murieron dos personas, no es un tema nuevo para la entidad, pero sí es la primera ocasión en la que se registra un saldo rojo.

La protesta, el bloqueo de vialidades, la toma de casetas, incluso el secuestro de autobuses de pasajeros y las marchas por las principales ciudades del estado, han sido las estrategias con las que los estudiantes, de una de las 16 normales rurales que quedan en el país, exigen mejores servicios educativos, la ampliación de la matrícula y más plazas para maestros.

En Guerrero existen nueve normales públicas, de las cuales sólo una es rural. La escuela normal rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos se fundó el 2 de marzo de 1926 y fue creada para que los hijos de los campesinos de las zonas más pobres del estado tuvieran acceso a la educación. Actualmente cuenta con una matrícula de 500 alumnos.

En esa institución estudió Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez, quienes fueran líderes campesinos e impulsaron la lucha armada en Guerrero en contra del caciquismo del que acusaban a los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Ayotzinapa es una comunidad asentada en el municipio de Tixtla, a poco más de 14 kilómetros de Chilpancingo, capital de Guerrero, y en donde se fundó la normal rural que fue escenario de actos de represión en contra de los estudiantes durante el gobierno de Rubén Figueroa Figueroa, de 1975 a 1981.

En 1975 esa escuela fue tomada por el Ejército mexicano por el secuestro que hizo Lucio Cabañas en contra de Rubén Figueroa, gobernador constitucional en ese momento.

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A lo largo de los años, los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa han buscado mediante protestas mejoras académicas en sus instalaciones, teniendo acercamientos con las autoridades estatales.

Pero fue en el sexenio pasado, en el de Zeferino Torreblanca Galindo, cuando se rompió la relación con la autoridad estatal.

En mayo de 2005, a pocos meses de que tomara protesta ese gobierno emanado del PRD, normalistas rurales fueron desalojados del bloqueo que habían mantenido por varias horas sobre una carretera para exigir la entrega de 60 plazas a egresados.

En ese hecho, personal de la Procuraduría de Justicia estatal detuvo a nueve estudiantes, quienes fueron golpeados en diversas partes del cuerpo, e integraron una averiguación previa en contra de los jóvenes por lesiones y daños a una patrulla de la Policía Federal de Caminos.

Dos años después, en noviembre de 2007, al menos 500 policías antimotines desalojaron a estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, mientras protestaban en el interior del Congreso local, quienes exigían la entrega de plazas y la petición de no desaparecer esa institución.

Los efectivos antimotines utilizaron toletes y gases lacrimógenos para retirarlos del lugar. La Organización No Gubernamental en Derechos Humanos Tlachinollan reportó a 230 estudiantes lesionados, 30 detenidos y dos desaparecidos.

Desde ese momento, los estudiantes normalistas rompieron el diálogo con Zeferino Torreblanca, quien les advirtió que de seguir radicalizando su protesta utilizaría la fuerza pública.

Con el actual gobierno del expriista y ahora militante del PRD, Ángel Aguirre Rivero, los estudiantes han realizado diversas protestas mediante toma de casetas, retención de autobuses y toma de radiodifusoras para externar a la población la problemática que enfrenta la Normal Rural de Ayotzinapa, y exigir a la autoridad que otorgue las 30 plazas que se tienen pendientes.

Además, han exigido a la secretaria de Educación estatal, Silvia Romero Suárez, atienda su lista de peticiones: entrega de plazas y mejoras en los niveles educativos.

En la última manifestación registrada hace sies días, los jóvenes secuestraron dos autobuses de pasajeros para trasladarse de Ayotzinapa a Chilpancingo, ubicado a poco más de 14 kilómetros.

En la capital de Guerrero, los estudiantes normalistas tomaron tres radiodifusoras para denunciar a la población "la política neoliberal que mantiene el gobierno federal y estatal para privatizar la educación".

Este lunes, los estudiantes decidieron tomar la caseta de Palo Blanco, de la Autopista del Sol  —que une a Guerrero con la Ciudad de México—, para pedir a los automovilistas cooperación para mantener su movimiento y exigir a la autoridad el cumplimiento de su pliego petitorio.

El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, retiró del cargo al procurador General de Justicia y al secretario de Seguridad del estado, y aseguró este miércoles que él no ordenó disparara  los estudiantes.

Pidió también que se investigue una posibe autoría intelectual detrás de la manifestación para desestabilizar a su gobierno.

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