Ya nada será igual

La crisis cambió la forma de solicitar financiamiento para obras de infraestructura; ante la sequía de créditos habrá que instrumentar con mucho cuidado los proyectos.
Hugo Salvatierra Arreguín

Los capitales prefieren negocios con el riesgo perfectamente instrumentado, la fuente de pago garantizada y un tamaño "razonable", opina Francisco Ibáñez, socio de Asesoría de Negocios de PricewaterhouseCoopers (PWC), consultora internacional.

Quien no lo haga dejará pasar una gran oportunidad, pues el gobierno federal y los privados invertirán 600,000 millones de pesos (mdp) para 2009. Sólo en carreteras el monto será de 50,000 mdp (cifras de Presidencia).

El especialista argumenta que los bancos irán a proyectos medianos o pequeños, como el libramiento de Tamuín, San Luis Potosí. Incluso, la administración de Felipe Calderón evalúa la posibilidad de hacer obras más pequeñas o divididas en tramos.

"Ya no es viable sacar proyectos a la mitad o de manera apresurada, porque el sector bancario está más estricto en sus análisis", deja en claro el socio de PWC.

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