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OPINIÓN: Un difícil camino por venir para Libia en la era pos-Gadhafi

Los rebedes celebran la caída del régimen de Gadhafi, sin embargo, Libia se enfrenta a varios desafíos por resolver, dice Quarterman
lun 22 agosto 2011 03:39 PM
Libia rebeldes Benghazi Gadhafi
Libia rebeldes Benghazi Gadhafi Libia rebeldes Benghazi Gadhafi

Nota del Editor: Mark Quarterman es un asesor senior y director del Programa de Crisis, Conflicto y Cooperación en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Trabajó durante más de una década en las Naciones Unidas, en particular en los tribunales internacionales. Más recientemente, se desempeñó como jefe de personal de la comisión de la ONU en la investigación sobre el asesinato del ex primera ministra paquistaní Benazir Bhutto.

(CNN) — La gente en Libia y en todo el mundo celebra la aparentemente inminente caída de Moammar Gadhafi . La salida del tirano sería un primer paso histórico para establecer un estado representativo. Pero, aunque el pueblo libio ha subido la montaña, tienen un pico más alto todavía por delante. Deben empezar a reconstruir su sociedad y a crear un ambiente para la reconciliación.

En una transición como ésta, los primeros días tras la caída del viejo régimen son de crucial importancia. El cómo de la salida de Gadhafi es tan importante como el cuándo. Si deja un caos tras su partida – como desorden y resistencia de retaguardia – el establecimiento de un gobierno de transición eficaz para gobernar libia hasta que un gobierno permanente pueda ser puesto en marcha enfrentará mucho mayores dificultades.

Si los restos del régimen permanecen en su lugar y cooperan con las nuevas autoridades, puede mantenerse la ley y el orden y las posibilidades de una transición suave se incrementarán. Desafortunadamente, Gadhafi pasó 40 años destruyendo a la sociedad civil y eliminando cualquier forma de desarrollo de bases alternativas de poder.

Por lo tanto, es fundamental para el Consejo Nacional de Transición (TNC, por sus siglas en inglés), el órgano de gobierno opositor, tener un plan para asumir el manto de gobierno durante el periodo transicional.  El orden público debe ser restaurado de manera rápida, así como las represalias violentas en contra de los simpatizantes de Gadhafi deben impedirse y los servicios básicos de gobierno mantenerse. El mandato del nuevo gobierno debe extenderse por todo el país, tan pronto como sea posible, para preservar el respaldo a la transición.

En Iraq, la falta de ley en Bagdad y otras ciudades importantes tras la invasión de EU minó el apoyo para un proceso transicional e hizo muy dificultoso el establecimiento de un gobierno estable y representativo. Desafortunadamente, el proceso de planeación del TNC ha sido limitado y podría no estar preparado para varias contingencias que se puedan presentar.

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Una de las primeras decisiones para el TNC será el qué hacer con los líderes del régimen de Gadhafi sospechosos de los crímenes perpetuados. Moammar Gadhafi, su hijo Seif, y otros funcionarios de alto rango tienen órdenes de arresto por la Corte Penal Internacional de La Haya . La Corte diferirá el proceso a un país que quieta juzgar a los acusados en casa, siempre y cuando el proceso tenga credibilidad, mientras que muchos libios han expresado preferir esta opción planteada.

El TNC ha hecho un buen trabajo en las zonas bajo su control. Ha gobernado relativamente bien el este de Libia, al establecer consejos representativos locales. El periodo pos-Gadhafi ha estado en marcha desde hace varios meses en los lugares donde han estado bajo el control de la situación. Al mismo tiempo, a pesar del amplio reconocimiento otorgado por los gobiernos de la región, países europeos y EU, el TNC sigue siendo visto como un grupo del este, lo cual no deja claro que pueda albergar a todas las facciones y regiones representativas de Libia.

Ha tenido problemas en hacer funcionar su estructura de gobierno, incluyendo a su gabinete.  El presidente del TNC, Mustafa Abdel Jalil, dejó el gabinete a principios de año debido a una falta de compromiso para investigar el asesinato de un comandante militar rebelde, Abdul Fatah Younis, y aún no ha designado a uno nuevo.

La aparentemente frágil unidad de la lucha contra Gadhafi podría derrumbarse con la caída del dictador, y una desastrosa competición por hacerse del poder y las riquezas de recursos en el país podría aparecer entre los grupos rivales. Libia es una sociedad tribal y regional . Fuerzas centrífugas suprimidas durante cuatro décadas de gobierno autoritario podrían levantarse. Una forma de enfrentar esto sería el que el TNC, en su organización de una autoridad de transición, ponga énfasis en la inclusión.

Mientras la responsabilidad de dar forma al futuro de Libia recaiga en el pueblo libio, la comunidad internacional –la cual ha jugado un papel importante en el apoyo a la lucha contra Gadhafi y en proteger a los civiles tras un mandato del Consejo de Seguridad- tiene que seguir involucrada. Un buen número de gobiernos y la ONU han planificado una era pos-Gadhafi. El qué tan vastos son esos planes, y si están listos para su ejecución, son preguntas que se mantienen abiertas. Los actores externos parecen estar dependiendo en gran medida de la disposición del TNC para tomar el mando.

Primeramente, las necesidades humanitarias podrían ser considerables, dados los meses de guerra y privaciones que se han vivido. El nuevo gobierno probablemente también se beneficiará de la asistencia en materia de seguridad, apoyo financiero y ayuda al desarrollo en general. Los activos congelados del antiguo régimen por sanciones deberán ser liberados, tan pronto como sea posible, a las nuevas autoridades, con las debidas garantías.

Debe haber un liderazgo de gobierno u organización que ayuda a coordinar a los donantes. Esto no es un interés vital para Estados Unidos, pero si tiene una importancia central en una serie de países europeos. Esta es su oportunidad de tomar la iniciativa. Por lo tanto, la Unión Europea podría ser la mejor opción de liderazgo, o un país europeo en particular, como Francia. Las Naciones Unidas también podrían desempeñar este papel, si el Consejo de Seguridad emitiera un mandato que fuera más allá de la protección de los civiles.

El proceso político podría beneficiarse de un árbitro o un presidente de honor, el cual pueda ayudar a los libios a negociar un camino hacia un acuerdo político que les posibilitaría redactar una nueva constitución, llevar a cabo elecciones y avanzar hacia una sociedad democrática basada en el imperio de la ley. La ONU, con su credibilidad en Libia, también podría cubrir esta función.

Debemos recordar que las transiciones son difíciles, y pocas veces aseguradas después de la primera elección. Por lo general toman más tiempo de lo esperado, incluso una década o más, y requieren de una constante atención y apoyo local e internacional. La gente de Libia dará forma a su propio futuro, pero la comunidad internacional tendrá que estar preparada para seguir involucrada en la cuestión por un tiempo más.

Las opiniones expresadas en este comentario son solamente las de Mark Quaterman.

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