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OPINIÓN: A 10 años, el 11-S puede revivir el espíritu de EU

Quizá el aniversario de los ataques terroristas puede hacer que EU recupere la fortaleza y el poder que alguna vez lo consoló, dice Frum
mar 06 septiembre 2011 02:57 PM
11-S - construcción - bandera
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Nota del Editor: David Frum escribe una columna semanal para CNN.com. Fue asistente especial del presidente George W. Bush, entre 2001 y 2002. Es autor de seis libros, incluyendo "Comeback: Conservatism That Can Win Again," y es editor de FrumForum

(CNN) — Alrededor de las 8 de la noche del 11 de septiembre de 2001 , el personal del presidente Bush recibió la noticia. El presidente había regresado a Washington. La Casa Blanca había reabierto.

El camino de vuelta a la Casa Blanca desde los cuarteles temporales establecidos para el personal presidencial en un edificio de oficinas prestado sigue siendo uno de mis recuerdos más vívidos de aquel terrible día .

Las calles de Washington estaban fantasmalmente vacías. Tropas armados y vehículos militares estaban en guardia en los cruces que llevan a la Casa Blanca. Sin embargo, la noche era tranquila y encantadora. Los edificios estaban muy iluminados. Las banderas seguían ondeando en lo alto: sólo hasta el día siguiente serían puestas a media asta.

Echar un vistazo a ese día es ver a un país en estado de shock, un país con miedo, un país en dolor.

Sin embargo, también había algo más, algo más que el presidente Bush fue capaz de alcanzar y canalizar, aunque sólo fuera por un momento: una enorme sensación de compromiso nacional.

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La primera noche, la fortaleza parecía manar entre nosotros. Estos edificios, ese día vacíos, al siguiente día serían llenados con un propósito: movilizar los vastos recursos de la nación para la lucha en puerta.

En septiembre de 2001, Estados Unidos pudo mirar hacia atrás, hacia casi 20 años de éxito nacional. Había triunfado en la guerra fría y lanzado una revolución de internet. Desde 1983 hasta 2001, Estados Unidos había disfrutado de un aumento en la prosperidad, interrumpido solamente por las dos recesiones más breves y menos profundas que se han dado en la historia moderna.

¿Quién podría dudar de que Estados Unidos sería completamente igual a todos los que tenemosq por delante?

Una década ha transcurrido desde entonces, y el estado de ánimo se ha empantanado en la oscuridad.

El encuestador Bill McInturff ha reunido un grupo de datos que señalan dolorosamente un documento sobre el abatido estado de ánimo de la nación.

Casi el 80% de los estadounidenses se expresan ”insatisfechos” con el sistema político de la nación; el 45% “muy insatisfechos”. Apenas un cuarto de los estadounidenses expresó confianza en el gobierno nacional para hacer frente a los problemas del país.

El pesimismo conlleva al distanciamiento.

Alguien resultará triunfador en las elecciones del 2012, pero sólo porque, a la par, las reglas no permiten al electorado rechazar a todos los candidatos. Las encuestas de los republicanos van tan mal como las de los demócrata. La marca de aprobación del Congreso ha caído incluso por debajo de la del presidente.

Uno de los votantes independientes típicos en un grupo de enfoque de McInturff –una mujer de Florida, blanca, de mediana edad y perteneciente a la clase trabajadora— declaró su absoluto disgusto con todos los candidatos y con la situación en sí: “Ni siquiera sacaré más la bandera, es lo que siento”.

Mucho de la política de hoy en EU es una discusión sobre cómo el país cayó desde el sitio en que estaba hace diez años a donde está hoy. Tal vez el conmovedor aniversario de los ataques terroristas podría arrojar un debate más productivo: ¿Cómo EU recupera la fortaleza y el poder que alguna vez consoló al país por su pérdida y dolor?

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