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OPINIÓN: Para los padres el sacrificio es un sueño cumplido

Algunas veces hacemos sacrificios por la familia, pero el autor dice que no los considera como tales, ya que son parte de nuestros sueños
mié 02 noviembre 2011 01:29 PM
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Nota del editor: Josh Levs cubre política, tecnología y el cambio de papel en la paternidad para CNN. Es padre de dos niños. Esta columna es una adaptación de su conferencia para TEDx, Breaking the System to Achieve the Impossible (Romper el sistema para lograr lo imposible).

(CNN) — ¿Cuál fue el primer sueño que tuviste?

Cuando hablo con grupos y le hago esta pregunta a la gente, comúnmente dicen que querían ser bomberos o princesas. O vaqueros, o bailarinas. Tal vez superhéroes.

Eso es lo que muchos de nosotros pensamos, porque esos son los sueños más antiguos de los que estamos conscientes; los primeros que recordamos que nos formulamos.

Pero antes de eso —antes de que tan siquiera nos imagináramos viajando hacia el espacio o tocando la batería en una banda de rock— teníamos otros sueños: Los primeros que sentimos.

Si volvemos a encontrarlos, particularmente quienes somos padres, podríamos hacer que los “sacrificios” que hacemos por la familia fueran más fáciles de aceptar.

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Yo volví a descubrir los míos después de que se adelantó el parto de mi esposa y tuve que dirigir a mi hijo para llegar a este mundo . Desenredé el cordón umbilical que rodeaba su cuello y, en ese momento, vi la vida —su fragilidad y su oportunidad— de una forma nueva.

Como escribí justo después de eso “lo que importa más —mis valores y prioridades reales— se volvieron muy claras. Nada más existía”.

Mucha gente me pregunta sobre eso: ¿Qué vi y qué no vi?

Cuando me preparaba para dar una conferencia sobre perseguir tus sueños, me di cuenta de la respuesta. Lo que vi, en ese momento, fue mi primer sueño verdadero y el de mi hijo.

Yo vivo por mis sueños. En toda mi carrera, en lugar de seguir los caminos tradicionales, llegué con nuevas ideas para lo que quería hacer y encontré nuevas formas de hacerlos realidad.

Soy afortunado. Esos sueños me llevaron a lugares en los que quería estar.

Todo el mundo debe perseguir grandes sueños; eso da una profunda sensación de satisfacción y hace que el mundo sea mejor. Tenemos sociedades avanzadas, edificios más fuertes que soportan las tormentas, descubrimientos médicos, tecnología, entretenimiento y tantas cosas más, gracias a los soñadores que persiguieron sus visiones y trabajaron duro para hacerlas realidad .

Pero perseguir los sueños puede volverse adictivo. Algunas personas se obsesionan tanto con lograr su idea, que dejan de centrarse en lo más importante que hay en sus vidas. Dejan de pasar tiempo con sus familias y amigos. Y como con cualquier adicción, se debe pagar un precio .

En el momento en que nacía mi hijo, todos mis sueños profesionales dejaron de existir. En esa habitación, sólo éramos nosotros cuatro: mi esposa, nuestro hijo, entonces de tres años, el bebé y yo. La familia y la paternidad fue todo lo que vi.

La vida brillaba como un reflector en mi sueño original.

Debemos conservar los primeros sueños que tuvimos, y amarlos. Y explorar este mundo maravilloso con amor en nuestras vidas.

Soñamos con ver, con tocar, con experimentar el mundo a nuestro alrededor, con la felicidad y el consuelo que nos da la familia.

Como adultos, muchos de nosotros soñamos con formar una familia, y lo hacemos.

Algunas veces las realidad cotidiana no se siente muy de ensueño. Nos ocupamos, nos cansamos, nos sentimos abrumados; cambiamos pañales, limpiamos los derrames, buscamos una dosis de cafeína para mantener los ojos abiertos hasta que podemos dejar caer nuestra cabeza sobre la almohada.

A lo largo del camino, algunas veces vemos que algunos sueños laborales pasan a segundo plano. Nos preocupamos de que se puedan escapar , de que tal vez nunca volvamos a tenerlos.

Son sacrificios difíciles que las mamás y los papás deben hacer todos los días. Pero desde que nació mi hijo, dejé de verlos como tales.

Porque cuando dejamos algo por un tiempo para asegurarnos de que estamos prestándole suficiente atención a nuestras familias, no renunciamos a nuestros sueños; nos comprometemos con otros más grandes y profundos.

Le damos prioridad a los sueños que nos hacen ser lo que somos.

Espero que persigas tus sueños. Que confíes en tus instintos para encontrarlos, y te comprometas con ellos.

Logra que esos sueños se hagan realidad. Y no permitas que nadie te haga pensar que no puedes.

Pero en el camino, ten en cuenta que lo mejor, lo más asombroso, lo más gratificante y en definitiva, el más satisfactorio, es el primero que todos sentimos alguna vez.

Nota del editor: Las opiniones expresadas en este comentario únicamente son de Josh Levs.

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