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OPINIÓN: ¿Por qué debemos preocuparnos de Yemen?

Su ubicación geopolítica, sus recursos energéticos, así como su papel en proveer militantes a Al-Qaeda hacen de Yemen un asunto a considerar
mié 23 noviembre 2011 02:13 PM
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Nota del Editor: El editor ejecutivo de CNN, Tim Lister, ha cubierto noticias internacionales desde hace 25 años como productor y reportero para la BBC y CNN. Ha residido y trabajado en Medio Oriente y ha contribuido a la cobertura principal de CNN sobre la actual ola de levantamientos en el mundo árabe.

(CNN) — A primera vista, podría parecer que Yemen, al igual que Somalia, es un lugar del cual mejor deberíamos olvidarnos. Tiene pocos recursos naturales comprobados, su interior es mayormente estéril e inaccesible, y tiene un largo historial de ser prácticamente imposible de gobernar. Pero las primeras impresiones pueden ser engañosas, y si Yemen se hundiese en un estado de anarquía, las implicaciones para la región del Golfo, y más allá, serían de un profundo impacto.

Ubicación, ubicación, ubicación

La primera vez que visité Yemen, en 1987, el presidente Ali Abdullah Saleh (sí, había ya estado en el poder por casi una década) hábilmente ponía a jugar a un pretendiente extranjero contra el otro. Los chinos construían carreteras, Estados Unidos tenía una variedad de esquemas de ayuda (y Hunt Oil de Texas exploraba en búsqueda de hidrocarburos), y los rusos vendían armas. Yemen era un sitio de ubicación importante en el juego de ajedrez global.

El potencial de petróleo de Yemen ha resultado (hasta ahora) ser menos apasionante que lo que alguna vez se pensó, pero su ubicación estratégica todavía cuenta. Al norte y al oeste, tiene una gran frontera con Arabia Saudita, la cual está muy preocupada de que la inestabilidad en Yemen, y la creciente presencia de Al-Qaeda en el lugar, pudiera extenderse. Arabia Saudita ha echado a andar un proyecto multimillonario para hacer su frontera compartida con Yemen, de aproximadamente 1,500 kilómetros, más segura, incluyendo cercas y alambre con púas en las zonas más vulnerables.

Desde el 11-S, los sauditas han invertido fuertemente en eliminar en casa la amenaza de Al-Qaeda, y lo último que quieren es que se filtre el contagio de la puerta del vecino. Lo mismo aplica con Omán, el otro vecino de Yemen al sur.

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Arabia Saudita también ha estado preocupada por lo que ve como una intromisión iraní en Yemen en apoyo a la rebelión de los Houthis (una minoría chií en el norte). Ya inquietos por los disturbios entre su propia minoría chií, los sauditas emplearon el año pasado la fuerza aérea para ayudar al gobierno de Saleh a someter la rebelión Houthi. Irán ha negado haber ayudado a los Houthis, aunque criticó la intervención saudita.

Los puertos marítimos

La ciudad de Aden, al sur de Yemen, durante mucho tiempo ha sido un importante puerto en cruce de caminos de algunas de las vías marítimas más transitadas del mundo. Fue construido como una central de carbón para los navíos británicos mercantes en su ruta a la India, y su gran puerto natural que lo hacen un centro regional. Pero la falta de inversión y la inestabilidad política ha obstaculizado su desarrollo.

El Golfo de Aden, frente a la costa de Yemen, ve grandes tonelajes en la marina mercante: todos los días, tres millones de barriles de petróleo pasan por estas aguas. Al norte está el Canal de Suez y refinerías en el puerto saudí de Yanbu; al sur están el Océano Índico y las rutas de navegación hacia los mercados asiáticos ávidos de electricidad.

Estas son las rutas marítimas ya merodeadas por piratas somalíes, y la guardia costera yemení ha formado parte de una operación internacional para proteger a los navíos. Una mayor inestabilidad en Yemen, y la posibilidad de que los piratas pudieran empezar a utilizar su larga y poco poblada franja costera, podrían hacer aún más vulnerable la navegación en la región.

Yemen también da a un “cuello de botella” marítimo, un paso estrecho, como el Estrecho de Ormuz, en el extremo del Golfo Pérsico. En su parte más estrecha, el estrecho de Bab el Mandeb es de aproximadamente sólo 16 kilómetros de ancho, con Yemen de un lado y Djibouti del otro. No es de extrañar que Djibouti se ha convertido en un importante puesto para los ejércitos de EU y Francia.

Somalia

El caos de Somalia está al otro lado del Golfo de Adén en Yemen, razón por la cual miles de somalíes han huido en los últimos años a buscar refugio en Yemen, bajo el riesgo durante la operación de piratería y naufragio. Dejan Bosaso, en la costa norte de Somalia y esperan llegar a algún lugar a lo largo de la costa de Yemen. Se calcula que 70,000 somalíes llegaron sólo en el 2009, y ahora hay un estimado de un millón de somalíes viviendo en Yemen, muchos de ellos casi indigentes.

Yemen ha expresado abiertamente su preocupación de que los islamistas en Somalia (en el movimiento Shabaab que está vinculado con Al-Qaeda) pudiera aprovecharse de este éxodo. Al menos en la actualidad, hay un poco de monitoreo y control de los somalíes que llegan a Yemen; sin embargo, muchos viven en horribles campos de refugiados que podrían reclutar bases para los movimientos islamistas. Además, fuentes de inteligencia temen una creciente colaboración entre Al Shabaab y Al-Qaeda en la Península Arábiga.

Una creciente inestabilidad en Yemen podría desembocar en un escenario de pesadilla: un Estado fallido y otro estado fallido en ambos lados de importantes rutas marítimas, y cerca de la región productora de petróleo más importante del mundo.

Petróleo y gas, y una economía en ruinas

Yemen es un actor pequeño entre los productores de petróleo y gas natural, pero en un momento en el que Libia e Iraq producen por debajo de su potencial, y el suministro escasea en todo el mundo, su contribución no debe ser desestimada.

Yemen es el 32 mayor exportador de petróleo en el mundo y el 16 vendedor de gas natural licuado, y puede que exista un mayor potencial por abrir. Pero la producción de Yemen va a la baja, de más de 400,000 barriles por día en el 2003 a menos de 300,000 en 2009. Disturbios, falta de inversión extranjera y sabotaje de los oleoductos han contribuido a un funesto pronóstico de la industria del petróleo de Yemen, la cual es un componente fundamental para los ingresos del gobierno.

Los disturbios en Yemen han afectado muchos servicios básicos , incluyendo la energía y el agua, y llevado a una economía de por sí débil al borde del colapso. La cuestión más allá de Yemen: podría llevar a un éxodo de gente desesperada y a la misión de ayudar a alimentar a una insurgencia que prospera en el vacío. Ya cientos de personas intentan ingresar ilegalmente en Arabia Saudita todos los días. Y si las potencias extranjeras quieren evitar un total colapso de la economía yemení, necesitarán una cartera abultada.

Una patria para Al-Qaeda

Sólo se tiene que mirar la lista de los detenidos en la Bahía de Guantánamo para saber que Yemen ha sido un fructífero campo de reclutamiento para Al-Qaeda. La gran mayoría de los 800 prisioneros que figuran en los cálculos de detenidos dados a conocer recientemente eran yemeníes.

De regreso a la década de 1990, la mayoría de los guardaespaldas de Osama bin Laden fueron reclutados en Yemen. Imanes radicales y otros reclutadores en Yemen aportaron dinero e hicieron acuerdos de viajes para los aspirantes a yihadistas. Algunos de los simpatizantes de Al-Qaeda detenidos en Yemen (y muchos no lo eran) escaparon de la cárcel en una espectacular fuga, en 2006.

En los últimos años, Yemen se ha convertido en un refugio para una gran variedad de yihadistas, quienes han sido atraídos por un crecimiento en el número de afiliados a Al-Qaeda, con un don de autopublicidad e innovadoras conspiraciones terroristas. Han incluido a varios ciudadanos de EU y un buen número de europeos.

Funcionarios antiterrorismo de EU consideran a Al-Qaeda en la Península Arábiga como la franquicia operativa más activa del grupo terrorista, y sin duda, con ambiciones internacionales. Entre los recientes planes terroristas formulados en Yemen están:

• El intento de atentado contra un avión de EU, en el que fue acusado un joven nigeriano que pasó un tiempo en Yemen, y del que Al-Qaeda en la Península Arábiga se atribuyó la responsabilidad.

• Un intento de asesinato contra el jefe de inteligencia saudita por un ciudadano de Araba Saudita que supuestamente iba a entregarse. Él escondió poderosos explosivos en su ropa interior.

• El envío de dos impresoras que contenían el casi imposible de detectar explosivo PETN, en aviones de carga con destino a Estados Unidos. Los dispositivos parecían diseñados para explotar cuando los aviones se acercaran o llegaran a sus destinos en los EU. Tampoco explotaron, pero los investigadores forenses y fuentes antiterroristas han dicho que su montaje era sofisticado; y pese a los avisos de inteligencia suministrados por los saudíes , fueron difíciles de localizar entre los miles de paquetes transportados todos los días vía aérea. La conspiración provocó una caza masiva de paquetes que podían tener como origen Yemen.

Yemen también fue el hogar de uno de los personajes más carismáticos de la nueva generación de Al-Qaeda, el clérigo de habla inglesa Anwar al-Awlaki , quien fue asesinado en un ataque con aviones no tripulados de EU en septiembre, y varios estadounidenses yihadistas vinculados a difundir a un público global, a través de internet, los objetivos de los terroristas, empleando para ello brillantes publicaciones en línea como Inspire.

Hay indicios de que los actuales disturbios, con las fuerzas del gobierno  ahora centradas en combatir a los opositores de Saleh, permiten a Al-Qaeda y a otros grupos militantes mayor flexibilidad, sobre todo en el sur. Varios cientos de militantes tomaron en junio la sureña ciudad costera de Zinjibar. En caso de que la élite Fuerza Central de Seguridad sea arrastrada a lo que es prácticamente una guerra civil, y se aleje de su papel como grupo antiterrorismo, el espacio de acción de Al-Qaeda en Yemen será mucho mayor.

La perspectiva desde Washington

La ayuda de EU a Yemen ha fluctuado a lo largo de los años, dependiendo de qué tan grave sea percibida la amenaza terrorista. Ultimamente se ha incrementado sustancialmente, tanto en términos de entrenamiento militar como en ayuda económica y en equipamiento. La Agencia para el Desarrollo Internacional de EU aumentó desde un exiguo monto de 9,3 millones de dólares en 2008 a 24 millones de dólares en 2009.

Actualmente, los tomadores de decisión en Washington reconocen que ya sea que Yemen se sumerja en el caos, o que Saleh sea sucedido por un régimen hostil a Estados Unidos, los problemas serán múltiples.

Un exembajador de EU en Sanaa, Edmund Hull, escribió en la publicación Foreign Policy: “Dejado a su suerte, es poco probable que Yemen salga al paso, con consecuencias que van mucho más allá de la Península Arábiga. Un esfuerzo diplomático concertado y en varias dimensiones puede resultar exitoso. Incluso un experto bailarín político, como Ali Abdullah Saleh no puede por siempre desafiar a la gravedad”.

Pero el tiempo es oro, mientras aumenta el número de víctimas, se profundizan las divisiones y una revuelta amenaza con convertirse en una guerra civil.

Al comparar a Libia con Yemen, el exdirector de la CIA, Michael Hayden, comentó hace unas semanas al programa de CNN State of the Union: “En términos geopolíticos, (Libia) es hasta cierto punto autolimitada. Ese no es el caso de Yemen. Tenemos un próspero afiliado de Al-Qaeda en Yemen. Tenemos más de un millón de yemenitas expatriados, trabajadores temporales, a lo largo de la región del Golfo. Lo que pasa en Yemen se desangra mucho más rápido de lo que lo que sucede en Libia.

En febrero, el director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Michael Leiter, fue más específico sobre el riesgo que representa Yemen para EU. "De hecho, considero a Al-Qaeda en la Península Arábiga, con Al-Awlaki como líder dentro de esa organización, probablemente el riesgo más significativo para el territorio de EU”, comentó.

Como a los mercados, a los tomadores de decisión no les gusta la incertidumbre. Como Hayden dijo: “Esto es fundamentalmente una sociedad tribal, por lo tanto lo que venga después (de Saleh) es muy impredecible, y para mí es difícil de imaginar que va a ser una buena noticia para nosotros, al menos en el corto plazo, en el guerra global contra el terrorismo”.

Como consecuencia del intento de hacer estallar un avión de EU cuando se acercaba a Detroit, el Día de Navidad de 2009, el Consejero Adjunto de Seguridad Nacional, John Brennan, dijo: "Lo que debemos hacer es seguir trabajando muy de cerca con nuestros socios yemeníes y otros socios internacionales para asegurarnos de que somos capaces de derrumbar a Al- Qaeda en Yemen, puesto que representan una seria amenaza ahí, además de también ser una amenaza para el exterior”.

Brennan, el jefe asesor del presidente en materia de contraterrorismo, viajó a la región en junio en búsqueda de formas para acabar con la creciente crisis de Yemen y el régimen de Saleh. El quiénes serán “nuestros socios yemeníes” en un año, o incluso en un mes, desde hoy es una cuestión abierta.

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