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ABC para evitar multas en auditorías

No solo las instituciones abogan por mayor transparencia, también los clientes, dice Luis Ortiz; se debe contar con un código de ética, anticorrupción, antilavado, manual de conducta, entre otros.
Hay dos tipos de sanciones para las empresas con opacidad: la económica y la reputacional. (Foto: Getty Images)
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Hace mucho tiempo que no veía a empresas multinacionales preocupados por contar con un código de ética o un código anticorrupción y sus manuales que cada industria ha señalado como indispensables.

Indagando en foros especializados y clientes, dimos cuenta que no solamente el Departamento de Justicia (DOJ) o la Securities and Exchange Commission (SEC) han estado investigando empresas mexicanas sino que también hay ya una gran presión de socios comerciales (clientes y proveedores) para que aquellas cumplan con un estándar ético y de anticorrupción elevado. El mensaje es el siguiente: “No hago negocio contigo si no te comportas a mi altura”.

¿Qué sucede en el mundo de la anticorrupción? Bueno, resulta que las empresas que han sido sancionadas o están siendo investigadas -sin menospreciar a empresas serias y honestas- han echado a andar un mecanismo de investigación a terceros, el Third party due diligence, que consiste en una revisión extenuante y agresiva a sus principales socios comerciales para revisar, entre otros puntos, si cuentan con un código de ética, de anticorrupción, de antilavado, manual de conducta, control, uso de efectivo y otros varios.

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Las empresas que lanzan este tipo de auditorías son implacables y usualmente contratan a firmas de anticorrupción especializadas o bufetes de Estados Unidos para que auditen el cumplimento de los puntos ya referidos así como el avance que tenga ese socio comercial en ética, gestión de riesgos, sustentabilidad, RSE o que sea empresa bioéticamente responsable.

Pareciera ser que este tipo de auditorías están haciendo que cientos de empresas finalmente pongan atención en aquello que descuidaron por años, la ética y la integridad.

Las auditorías son invasivas y tal si una autoridad fiscal notificara el inicio de la auditoría y el aseguramiento de documentos a revisar, se instalan en la empresa, revisan el esquema corporativo y las áreas de la empresa. Ordinariamente, quien dirija la auditoría ya revisó en la página web códigos disponibles, misión, visión, RSE y otros criterios diversos.

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Acto seguido, la firma que audita hará entrevistas y requerirá códigos, manuales y políticas sobre ellos, hará cuestionamientos y recomendaciones. Finalmente, el socio comercial dará cuenta de aquellos resultados que no sean acorde a una empresa sana o que pongan en riesgo su relación comercial; como por ejemplo, que no se cuenta con una línea interna de denuncia, que el código de ética requiere actualización o que el control de auditoría es ligero o no hay un manejo de riesgos adecuado.

Los castigos

En el mundo de las sanciones, la gran diferencia entre una sanción de un socio comercial y una autoridad local o extranjera se puede abordar por dos ángulos: el económico y el reputacional; en el económico podría ser un embargo temporal, cancelación de un contrato o un pedimento o una multa si es que en el contrato comercial se previó.

El aspecto reputacional sería aquel en el que todas las unidades de negocios relacionadas y uno que otro socio comercial podrían enterarse que la empresa carecía de integridad o no cumplía con algún estándar del mercado pactado -y esto sin tomar en cuenta lo que al respecto tuvieran que decir  los inversionistas-.

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Entérate: Europa, complaciente con corrupción: TI 

Las sanciones del DOJ o SEC por escándalos de corrupción o falta de controles como el llamado “ID a tu cliente” van desde dos millones de dólares hasta más de un billón de dólares a grandes firmas y bancos. Estas cifras podrían sin duda alguna destruir a una empresa o a su unidad de negocios.

Hoy vemos un panorama mucho más agresivo en el campo del cumplimiento o compliance. Como se puede apreciar, las sanciones de Estados Unidos y Reino Unido por corrupción ya no son la única preocupación de las empresas que se ubican en áreas de alto riesgo como el sector de la construcción o el farmacéutico, sino las llamadas de atención los propios socios comerciales.

Una pequeña inversión en ética e integridad puede salvar a muchos millones de irse a la borda, hay controles y herramientas gratuitas y otras que requieren poca inversión, bien vale la pena poner atención en ellos. El contar con controles, códigos y un adecuado manejo de riesgos en la empresa multinacional (y nacional) será una sólida contribución a la integridad corporativa, crecimiento y a la estabilidad reputacional. 

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*El autor es presidente del comité técnico nacional de ética y responsabilidad social del IMEF.   Su correo es  luisortiz@ocalawfirm.com  y su Twitter es @luisfortizc

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