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OPINIÓN: La detención de Harvey Weinstein es un punto de inflexión

Lo más probable es que Weinstein llegue a un acuerdo en vez de arriesgarse a ir a juicio y que cumpla su condena, señala Caroline Polisi.
vie 25 mayo 2018 12:17 PM

Nota del editor: Caroline Polisi es abogada penal especialista en delitos federales y delitos de cuello blanco; ejerce en la ciudad de Nueva York. También es asesora especial del despacho Pierce Bainbridge. Suele presentarse en CNN como analista legal y conduce el programa Law & Crime Network, en donde analiza en vivo los casos judiciales más prominentes. Síguela en Twitter como @CarolinePolisi . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) Harvey Weinstein se entregó voluntariamente a la Policía de Nueva York , lo que representa una muy esperada victoria para el movimiento #MeToo: Weinstein será procesado penalmente por su presunta conducta. Está acusado de haber violado a una mujer y de haber obligado a otra a hacerle sexo oral. Como lo saben bien muchas de las víctimas, la mayoría de los perpetradores de esta clase de actos criminales casi nunca rinden cuentas de sus actos.

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En un artículo anterior pregunté si el movimiento #MeToo, incitado por artículos reveladores sobre Weinstein, publicados en el New York Times o en la revista New Yorker en octubre pasado, permearía significativamente en el sistema judicial.

Pues ya ocurrió. Ya no estamos en un simple punto de inflexión cultural en nuestra vieja tolerancia colectiva a las agresiones sexuales. También estamos en un punto de inflexión jurídica.

Cy Vance, fiscal de distrito de Manhattan, recibió duras críticas por no haber logrado armar una causa penal contra Weinstein en 2015 aunque tenía pruebas obtenidas en un operativo encubierto del Departamento de Policía de Nueva York: una grabación en la que al parecer Weinstein reconocía que había tocado el pecho de Ambra Battilana Gutierrez. ("¿Por qué me tocaste el pecho ayer?", le pregunta a Weinstein en la grabación. "Oh, por favor. Lo siento. Entra. Es a lo que estoy acostumbrado", respondió. Luego, agregó: "No lo volveré a hacer. Anda, siéntate aquí. Siéntate un minuto, por favor").

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Muchas de las denunciantes firmaron acuerdos de confidencialidad con él o con Weinstein Company luego de que presentaran su queja, lo que dificultó a las autoridades la labor de procesarlo penalmente más adelante.

Sin embargo, el viernes 25 de mayo, la fiscalía dio los primeros pasos de la causa por agresión sexual en contra de Weinstein. Todo comenzó con las acusaciones de Lucia Evans, actriz que afirma que Weinstein la obligó a hacerle sexo oral en 2004 en las oficinas de Miramax en el barro neoyorquino de Tribeca. No se ha dado a conocer la identidad de la presunta víctima de violación.

nullEl representante de Weinstein ha dicho que buscó tratamiento tras las acusaciones y señaló que "niega categóricamente" cualquier acusación que tenga que ver con sexo sin consentimiento.

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Si Weinstein va a juicio por estas acusaciones, podría aprender algo de los juicios por agresión sexual a los que se sometió a Bill Cosby por el caso de Andrea Constand. Es probable que Weinstein tenga el mismo problema que Cosby: habrá muchas presuntas víctimas anteriores dispuestas a declarar en su contra y podrían ayudarles a los fiscales a revelar el patrón de la conducta de Weinstein a lo largo de muchos años.

En el juicio penal que se le siguió a Cosby en 2007, antes de que se diera a conocer el escándalo de Weinstein, los fiscales quisieron incluir la declaración de 13 de las denunciantes anteriores, pero el juez solo permitió que una de ellas declarara. En el procedimiento de reposición —después del movimiento #MeToo—, el mismo juez permitió que cinco denunciantes rindieran testimonio.

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La única explicación lógica para que el juez haya cambiado de opinión de un juicio a otro respecto a estos testigos es que las pruebas de repente parecieron más relevantes (y ya veremos qué efecto tiene esto en la inevitable apelación de Cosby).

En términos sencillos, el movimiento #MeToo ha alterado tan fundamentalmente nuestra consciencia colectiva —y suponemos que por ende, la de los jurados— que Cosby no tuvo ninguna oportunidad en su segundo juicio.

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Entonces, ¿qué le espera jurídicamente a Weinstein? Se le dará acceso a todos los derechos al debido proceso que corresponden a los acusados en nuestro sistema judicial, además de que cuenta con uno de los mejores abogados defensores de la ciudad.

Lo más probable es que Weinstein llegue a un acuerdo en vez de arriesgarse a ir a juicio y que cumpla su condena. Sus víctimas podrán consolarse con la idea de que por fin rendirá cuentas de sus presuntos crímenes… más aun sabiendo que los Harvey Weinstein del futuro se enfrentarán a la justicia en un sistema judicial posterior a #MeToo.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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