A mediados del siglo XIX, las haciendas henequeneras de Yucatán perfeccionaron uno de los mecanismos de control laboral más eficientes y devastadores de la historia mexicana: el peonaje por deudas y la tienda de raya. Aunque las leyes federales de la Constitución de 1857 prohibían explícitamente el trabajo forzado y el encarcelamiento por deudas civiles, la oligarquía terrateniente —la llamada "Casta Divina"— alteró los reglamentos locales. Utilizaron el otorgamiento de "adelantos" financieros para atar legalmente al trabajador maya a la tierra, convirtiendo una deuda civil en un delito penal de fraude si el peón intentaba escapar. El jornalero, atrapado en un analfabetismo estructural, firmaba con una simple "raya" el libro contable de la hacienda, vendiendo su trabajo futuro a cambio de la subsistencia presente.
Más de un siglo después de la abolición oficial de las tiendas de raya en 1915, la estructura psicológica y económica de aquel modelo colonial ha regresado bajo un ropaje digital. Diversos economistas y pensadores contemporáneos sostienen que la humanidad ha transitado hacia un modelo de "tecno-feudalismo", término utilizado por el economista griego Yanis Varoufakis en 2023. En esta nueva configuración global, los grandes ganadores ya no son los productores físicos de bienes, sino los dueños de las plataformas digitales y la infraestructura logística masiva.