Publicidad
Revista Digital
Publicidad

Entrevistas en Big Tech: las reglas han cambiado

El talento siempre será atractivo si cumple con los requisitos que implica el trabajo, pero en la era de la IA, el valor proviene de otro lado.

Durante años, prepararse para una entrevista en una empresa tecnológica parecía seguir una fórmula clara: obtener un buen título, construir un currículum sólido, dominar los conocimientos técnicos y prepararse para responder preguntas complejas. Hoy esa fórmula sigue teniendo valor, pero ya no es suficiente.

Desde mi experiencia entrevistando talento para organizaciones tecnológicas globales, he visto un cambio importante en lo que las empresas buscan. Las habilidades técnicas continúan siendo fundamentales, pero cada vez pesan más la capacidad de aprender, adaptarse, colaborar y resolver problemas en un entorno cambiante.

Publicidad

La inteligencia artificial generativa y la IA agéntica están redefiniendo la forma en que trabajamos, y el reclutamiento refleja ese cambio. Las organizaciones están replanteando los criterios con los que evalúan al talento y dan mayor importancia a la adaptabilidad, el pensamiento crítico y la capacidad de colaborar con la inteligencia artificial.

Las entrevistas ya no buscan únicamente comprobar cuánto sabe una persona. También evalúan su enfoque cognitivo, estructura de pensamiento, inteligencia emocional, capacidad de adaptación, comunicación y habilidades interpersonales.

Cuando un candidato explica su razonamiento, cuestiona supuestos, incorpora retroalimentación o adapta su enfoque frente a nueva información, ofrece señales más valiosas sobre su potencial de crecimiento que una respuesta memorizada.

Muchos estudiantes y recién egresados creen que una experiencia profesional limitada los coloca automáticamente en desventaja. Aunque la experiencia continúa siendo relevante, cada vez vemos más candidatos que sobresalen por su potencial, curiosidad intelectual y capacidad para aprender y adaptarse rápidamente.

Publicidad

No interesa solamente dónde ha trabajado una persona, sino qué aprendió de sus experiencias y cómo lo traduce en habilidades transferibles. Quien organizó un evento universitario probablemente aprendió a coordinar equipos y gestionar imprevistos. Quien participó en un hackathon mejoró sus habilidades técnicas y entendió el valor de la colaboración. Quien trabajó en atención al cliente desarrolló empatía, comunicación y capacidad para resolver problemas bajo presión.

En un entorno donde la tecnología evoluciona rápidamente, esas experiencias pueden ser tan relevantes como conocimientos técnicos que cambiarán con el tiempo.

También observamos el interés por aprender. Los proyectos personales, certificaciones, cursos en línea, la participación en comunidades profesionales o la forma en que una persona utiliza plataformas como LinkedIn pueden revelar algo que valoramos profundamente: iniciativa. Porque el conocimiento se puede adquirir. La curiosidad es mucho más difícil de enseñar.

En los últimos años, hemos visto crecer una generación de profesionales mexicanos competitivos. En las empresas globales existe un reconocimiento hacia el talento mexicano por razones concretas: capacidad de ejecución, resiliencia, compromiso, adaptabilidad y disposición para aprender.

He trabajado con profesionales de distintas regiones del mundo y estoy convencida de que México cuenta con una de las reservas de talento más prometedoras para la economía digital. Sin embargo, también debemos ser honestos respecto a los desafíos.

Con frecuencia encontramos candidatos técnicamente preparados que tienen dificultades para comunicar sus ideas con claridad, presentar sus logros con confianza o participar en conversaciones donde se espera cuestionar, proponer y debatir.

Durante mucho tiempo, nuestros modelos educativos privilegiaron las respuestas correctas sobre las preguntas inteligentes. Nos enseñaron a ejecutar, pero no siempre a influir; a resolver, pero no necesariamente a comunicar.

Estas son precisamente las capacidades que adquieren mayor valor. Conforme la inteligencia artificial transforma la forma en que trabajamos, las organizaciones buscarán profesionales capaces de colaborar con estas tecnologías, aportando criterio, pensamiento crítico, empatía, creatividad, capacidad de generar confianza y de trabajar con otros para resolver problemas complejos.

México llega a esta etapa con ventajas importantes: una base técnica sólida, una ética de trabajo valorada por empresas globales y una creciente capacidad para colaborar en entornos internacionales. Nuestro talento combina preparación académica, habilidades prácticas y disposición para aprender y adaptarse.

A ello se suma una mayor cercanía cultural y económica con mercados estratégicos. Pero quizá la ventaja más importante del talento mexicano no reside únicamente en su preparación técnica, sino en su capacidad para aprender, adaptarse y ejecutar. En un entorno donde las organizaciones compiten por innovación, esa combinación permite convertir ideas en soluciones y estrategias en resultados.

El siguiente paso consiste en fortalecer aquellas capacidades que durante años llamamos “habilidades blandas” y que hoy son habilidades de negocio: comunicación, pensamiento crítico, inteligencia emocional, influencia, liderazgo y aprendizaje continuo.

Las empresas tecnológicas del futuro no estarán integradas únicamente por quienes dominen la tecnología; estarán formadas por quienes sepan trabajar junto a ella para tomar mejores decisiones, crear mejores productos y alcanzar mejores resultados.

A quienes hoy se preparan para su primera entrevista en tecnología les diría algo sencillo: no se concentren únicamente en demostrar lo que saben. Demuestren también cómo aprenden, colaboran y enfrentan la incertidumbre.

Porque en un mundo donde el conocimiento se actualiza constantemente, el potencial de crecimiento puede convertirse en la credencial más valiosa de todas.

Delfina Stabile es directora de Reclutamiento de Capital One México, donde lidera la estrategia de atracción de talento para el Hub de Tecnología de la compañía en la Ciudad de México. Cuenta con más de 12 años de experiencia en reclutamiento, gestión de proyectos y marca empleadora, y se ha especializado en la creación y expansión de equipos para empresas tecnológicas globales. Es licenciada en Psicología por la Universidad Católica Argentina y cuenta con estudios en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y el ITAM.

Nota del editor: Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a Delfina Stabile .

Publicidad

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad