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Aprovechemos todo el valor del momento de la IA

El reto de hoy en día es estratégico y organizacional. Por lo mismo, apuntamos a acciones que pueden ayudar a los líderes a convertirse en los impulsores de IA.
IA
Para finales de 2026 veremos compañías con automatización agéntica expandida en sus principales cadenas de valor, equipos híbridos humano-agente y nuevas arquitecturas organizacionales. (iStock by Getty Images)

La inteligencia artificial (IA) ¿ya dejó de ser una conversación sobre productividad incremental? En el segundo trimestre de 2026, el debate estratégico para los líderes empresariales está en ¿qué empresas serán capaces de rediseñar su modelo de negocio antes de que sus industrias cambien de forma irreversible?

“La IA es 10 veces el tamaño de la Revolución Industrial y avanza 10 veces más rápido”. Esta cita de Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, resume la naturaleza revolucionaria de la IA generativa y la IA con agentes; en apenas 18 meses, la evolución ha sido radical. En 2025, menos del 1% del código publicado en GitHub era generado por IA y las herramientas reducían la productividad de muchos desarrolladores. Para inicios de 2026, el número escaló al 20%, mientras la productividad aumentó aproximadamente 20 por ciento. Más importante, los agentes de IA pasaron de resolver tareas de minutos a ejecutar flujos de trabajo equivalentes a entre 10 y 12 horas de programación humana.

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Ese salto explica por qué este momento resulta tan decisivo. Las organizaciones no experimentan únicamente con asistentes digitales porque enfrentan la posibilidad real de automatizar procesos completos, rediseñar cadenas de valor y modificar la estructura del trabajo corporativo. Sin embargo, 62% de las organizaciones continúan atrapadas en fases de experimentación. El problema es estratégico y organizacional. Por lo mismo, apuntamos a acciones que pueden ayudar a los líderes a convertirse en los impulsores de IA.

Siete principios que impulsan la transformación

El primer principio consiste en entender que la oportunidad está en capturar nuevas fuentes de ganancias. Muchas empresas concentran sus esfuerzos en automatizar tareas administrativas o elevar eficiencia operativa. Esa aproximación tiene beneficios limitados y se vuelve un estándar accesible para todos. El verdadero valor surge cuando la IA redefine productos, servicios, modelos comerciales y experiencias del cliente. Un banco que automatiza procesos internos ahorra costos. Un banco que transforma la forma de evaluar riesgos y entregar asesoría financiera cambia su posición competitiva.

El segundo es aún más contundente. Los mayores impactos provienen de reinventar flujos de trabajo completos y las experiencias de clientes. El 95% de los esfuerzos de IA generativa fracasan en producir un impacto medible en el estado de resultados porque se quedan en herramientas superficiales. Las empresas que están avanzando más rápido son aquellas que replantean cómo se realiza el trabajo y quién lo ejecuta, ya sea un humano, un agente o ambos.

El tercero redefine la ventaja competitiva. Los modelos se están convirtiendo en commodities. La verdadera barrera defensiva será la calidad de los datos y el contexto institucional que las organizaciones sean capaces de capturar y proteger. Nuestra Firma sostiene que muchos proyectos se estancan alrededor de 70% de precisión debido a que el conocimiento tácito de las organizaciones jamás fue estructurado en América Latina, donde numerosas compañías todavía operan con procesos dependientes de relaciones personales y conocimiento informal.

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El cuarto principio destaca el papel de los usuarios avanzados. La transformación más efectiva no suele comenzar con programas masivos y lentos, empieza con pequeños grupos capaces de reconstruir procesos desde cero. El enfoque células de innovación permite crear nuevas formas de operar a gran velocidad y retirar gradualmente los modelos antiguos.

El quinto implica repensar el modelo operativo alrededor de equipos híbridos. Las empresas más avanzadas están evolucionando hacia equipos pequeños donde humanos y agentes trabajan juntos alrededor de resultados concretos.

El sexto aborda la transición laboral: aproximadamente 30% de las actividades actuales podrían automatizarse hacia 2030 utilizando tecnologías ya disponibles. Esto generará ansiedad organizacional, aunque también abrirá nuevas funciones y aumentará el valor de habilidades humanas como juicio, empatía, creatividad e inspiración. El reto para los líderes empresariales será gestionar al mismo tiempo productividad y legitimidad social.

CEO, como agentes de cambio en la IA

El séptimo principio nos habla que los CEO se están convirtiendo, de facto, en directores de transformación de IA. Las organizaciones con mejor desempeño tienen tres veces más probabilidades de contar con un liderazgo fuerte del nivel directivo sobre IA.

¿Cómo luce el panorama? Para finales de 2026 veremos compañías con automatización agéntica expandida en sus principales cadenas de valor, equipos híbridos humano-agente y nuevas arquitecturas organizacionales. Durante 2027 comenzará una separación más visible entre empresas que utilizan IA como herramienta de eficiencia y empresas que la utilizan para redefinir industrias completas.

La historia empresarial rara vez recompensa a quienes esperan claridad total antes de actuar. En la era de la reinvención de la IA, esa demora puede llevar a la irrelevancia. Lo más importante: la dimensión humana siempre será un requisito fundamental del liderazgo en esta era.

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Tracy Francis es socia Senior y Managing Partner en América Latina, y Lucho Salcedo, socio Senior y Managing Partner en Monterrey, de McKinsey & Company.

Nota del editor: Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a Tracy Francis.

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