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La joya verde de Tioman, ante la paradoja del desarrollo y contaminación

Los planes para impulsar el desarrollo económico de la isla e incrementar el turismo pueden dañar al medio ambiente y su hábitat marino
lun 01 noviembre 2010 04:41 PM
Tioman malasia
Tioman malasia Tioman malasia

Tioman es una joya verde en una isla que se ha convertido en una leyenda entre los buzos. Aquel que no haya escuchado hablar de ella seguramente la ha visto sin saberlo.

Las playas de Tioman se utilizaron como locación para la película clásica de 1958 South Pacific. El abuelo del buceo, Jacques Cousteau, también la visitó para clasificar sus arrecifes y fue elegida en 1970 por la revista Time entre las 10 islas más bellas de todo el mundo.

Actualmente, Tioman está en medio de una encrucijada crítica, según cuentan aquellos que han dedicado su vida a preservar su hábitat marino y selvático.

Katie Yewdall dirige Blue Ventures, una empresa de ecoturismo que ofrece a voluntarios la oportunidad de trabajar para la isla con la finalidad de dejarla en mejores condiciones de como la encontraron.

"Tioman es parte de un triángulo de coral que se extiende desde las Filipinas, hasta Papúa Nueva Guinea a través de la costa de Malasia, en donde los arrecifes de coral son unos de los más diversos en el mundo", dice.

"Existen alrededor de 700 géneros de coral en esta zona. El turismo ha estado aquí por 30 años, pero definitivamente está creciendo. Está en un punto en el que se puede ir en dos direcciones: por el camino netamente comercial y convertirse en algo parecido a los países vecinos como Tailandia o puede optar por tomar otra dirección e ir por un turismo más responsable".

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Hay que visitar una isla como Koh Samui, en Tailandia, para comprender por qué los ambientalistas de Tioman están tan preocupados. En Samui se han construido centros comerciales, cientos de hoteles, casas para vacaciones y hay tráfico pesado en sus estrechas carreteras.

En 2009, Samui tuvo 650,000 visitantes, comparados con los 200,000 que tuvo Tioman. Pero ahora el gobierno federal de Malasia y empresarios locales quieren construir un nuevo aeropuerto en Tioman, sustituyendo la pequeña pista de aterrizaje que solamente permite la entrada a aviones de hélice pequeños.

El nuevo aeropuerto permitiría que jets mucho más grandes aterrizaran y abriría las posibilidades de que aerolíneas de bajo costo formaran nuevas rutas.

Líderes locales, como Kamarulzaman Bin Ismail, dicen que el crecimiento de la isla es vital para la economía, pero ellos están convencidos de que aún pueden preservar el medio ambiente de Tioman pues la mayoría de los turistas buscan un lugar limpio y arruinarlo podría detener a futuros visitantes.

Dan Pedraza es voluntario de Blue Ventures, y está convencido de que el turismo y la ecología pueden coexistir. Su propio viaje representa justo el tipo de cambio de pensamiento que es necesario en Tioman: Dan era un ingeniero para la Formula 1, pero optó por salirse de la "carrera de ratas", para llevar una vida más verde.

"Creo que el turismo no necesariamente debe tener un impacto negativo en el lugar y además, los turistas pueden traer algo positivo", dice.

Tioman es un parque marino protegido, lo que quiere decir que no se puede construir en el mar, no se puede pescar a dos kilómetros de la costa y hay fuertes controles en el desarrollo. Sin embargo, las reglas no han logrado detener la construcción de un polémico puerto.

Abdul Manap Abdullah del Departamento de Parques Marinos dice: "Nos preocupamos del puerto por el medio ambiente, pero no podemos hacer nada, porque esto es de las autoridades, si lo permiten, no podemos hacer nada".

Cuando pregunto cómo fue permitida una marina con los reglamentos tan estrictos que prohíben las construcciones, él se muestra cauteloso. Sabe que el gobierno federal y estatal junto con la poderosa familia real local apoyan el plan, a pesar de su aparente incompatibilidad con la protección que se les da a los parques marinos.

Pero el resto de Tioman apenas se ha tocado, todavía se puede disfrutar de sus aguas cristalinas del Mar del Sur de China. El interior es montañoso y está cubierto por impenetrables selvas.

Se rumora que sólo cuatro personas en la isla saben cómo escalar el pico más alto, un viaje que toma tres días. Gigantes de selva crecen en la empinada ladera, justo el tipo de árboles que fueron talados en otras islas hace cientos de años, pero que han sobrevivido aquí en parte porque, por momentos, la isla ha estado despoblada gracias a la presencia de piratas o enfermedades.

Ahora el nuevo reto es el turismo, que si no se maneja cuidadosamente, puede convertir irrevocablemente este edén tropical en un olvidable centro vacacional común.

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