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'México Ciudad Futura' busca regenerar la identidad ecológica del DF

‘Vuelta a la ciudad lacustre’ plantea que el DF puede volver a ser una capital más ecológica con la regeneración del lago de Texcoco
lun 07 febrero 2011 12:00 AM
mexico ciudad futura
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Hacia finales del siglo XV, en medio de cinco grandes lagos ubicados a lo largo de lo que es hoy el Valle de México, se encontraba la gran Tenochtitlán, uno de los centros de poder más importantes de Mesoamérica.

Largos canales navegados por chinampas y cinco calzadas que funcionaban como diques para regular el nivel del agua del lago de Texcoco, configuraban un urbanismo lacustre que fue perfeccionado en 1468 por el emperador Nezahualcóyotl. Así es como describe el arquitecto Teodoro González de León el panorama de la Ciudad de México en el libro México Ciudad Futura, que fue presentado la semana pasada.  

“Los españoles no entendieron el delicado equilibrio que el urbanismo azteca había conseguido entre la ciudad y el conjunto de lagos (…) Cien años después de la conquista, quedaban muy pocos canales, y el lago de agua dulce y las chinampas que rodeaban la isla, habían desaparecido”, explica González de León en el libro.

Más de 500 años después de esa pintoresca imagen del imperio Azteca, sólo permanecen algunos vestigios. Existen150 kilómetros cuadrados de terreno seco de lo que alguna vez fue el lago de Texcoco, junt con una zona de 320 kilómetros cuadrados de deforestación, rodeados de una densa mancha urbana que compone el hogar de casi 20 millones de personas.  

Ante este panorama, el proyecto México Ciudad Futura plantea la construcción de un nuevo sistema de lagos alimentados por el 15% de las aguas residuales que se producen en la capital y que busca dar una solución al problema de la degradación del ecosistena natural de la Ciudad de México.

“Hoy todavía puede ser un lago con una superficie tres veces mayor que la bahía de Acapulco, y un litoral de 80 kilómetros para desarrollo urbano. Es una ciudad futura que va a descontaminar parte de la atmósfera y creará un nuevo futuro para las zonas depauperadas de la ciudad de México”, explica el arquitecto Teodoro González de León en entrevista con CNNMéxico.

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Sin embargo, es un plan que ya se ha propuesto pero que ha quedado en el tintero.

A mediados de la década de los años 60, el doctor Nabor Carrillo comenzó a trazar los primeros planes de rescate de la cuenca hidrológica del Valle de México. Como resultado de este esfuerzo, logró rescatar un lago de unas 1,000 hectáreas, que redujo la contaminación y controló las inundaciones de la zona.

El proyecto de Nabor Carillo fue tomado después por el ingeniero Gerardo Cruickshank, pero no se pudo concretar el rescate total de lo que alguna vez fue el gran lago de Texcoco. El problema era que ciudad y su área conurbada crecía año con año.

A finales de los noventa, el incremento en el número de usuarios del aeropuerto internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, llevó a la agenda la planeación de una nueva terminal aeroportuaria. Así fue como el proyecto Vuelta a la ciudad lacustre, impulsado por Teodoro González, Alberto kalach y Gabriel Quadri, apareció como una alternativa.

El proyecto fue desde un inicio polémico. Se encontró ante la oposición de los habitantes del lugar, de ambientalistas y con intereses políticos.

“Tenemos el apoyo de algunas autoridades pero a veces se les olvida el compromiso, porque no tienen pensamiento a largo plazo. En México, tenemos esa falla tan terrible con los políticos. Sus compromisos son a corto plazo, durante el periodo de su administración o a veces menos”, añade González de León en la entrevista.

Otro de los retos de México Ciudad Futura, es el terreno sobre el que el proyecto está contemplado. La salinidad de la tierra y la suave topografía complica el desarrollo del proyecto: hay que traer materiales de otros lados para construir los bordos de los lagos.

El proyecto Vuelta a la ciudad lacustre ha estado luchando por casi 14 por concretarse. Desde entonces, a pesar de haber superado algunos obstáculos, también tuvo que aprender de sus errores.

En 2002 fue presentado durante la administración del entonces presidente Vicente Fox Quezada, pero los ejidatarios de San Salvador Atenco y las autoridades se enfrentaron por el anuncio de la expropiación de sus tierras y terminaron por volver a detener el proyecto.

“Los tropiezos (del proyecto) son los de toda nuestra sociedad. Hemos transitado a una democracia pero necesitamos aprender a ponernos de acuerdo, a construir un país. En los últimos años que se ha discutido construir o no el aeropuerto en Texcoco, en China se construyeron 120 aeropuertos”, aseguró Alberto Kalach a CNNMéxico.

La restauración de la ciudad lacustre en pleno siglo XXI, que fue en un principio meticulosamente desarrollada por las culturas indígenas hasta finales del siglo XV, cuando los españoles conquistaron la gran Tenochtitlán y desecharon el proyecto, tiene como otra de sus metas democratizar los espacios públicos.

“Que la arquitectura sea democrática depende de cómo está distribuido el espacio urbano y de cómo invita a una mezcla de ingresos que no sea excluyente de zonas de pobres, de zonas de clase media. Cómo se puede hacer un urbanismo que enlace diferentes ingresos y cree una sociedad mezclada. No es fácil, pero hay que buscarlo”, Añadió González de León.

El arquitecto Kalach, otro de los pilares del proyecto, lo describe además como una búsqueda por mejorar el aprovechamiento de los recursos naturales e hidráulicos de la región, es volver a empatar a la ciudad con su identidad ecológica y geográfica.

Con la publicación del libro México Ciudad Futura, editado por RM y Block, los arquitectos esperan encontrar más apoyos para que la ciudad lacustre ‘emerja’ de entre la apatía y la poca visión política de las autoridades.

“Nuestro trabajo es mejorar y organizar los espacios físicos, nuestro entorno. Todo el tiempo estamos imaginando cómo organizar mejor la ciudad y sus espacios. No tengo duda de que una ciudad más armónica ayuda a tener una mejor vida entre los habitantes”, concluyó Kalach.

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