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Antalya, un destino turístico que busca ser un imán para los ecoturistas

Una de las playas más visitadas de Turquía impulsa el uso de energías renovables para aprovechar la cantidad de rayos solares que recibe
mié 02 noviembre 2011 12:41 PM

Rodeado de las aguas cristalinas del Mediterráneo, la ciudad costera de Antalya atrae a millones de turistas que buscan sus soleadas playas y coloridos paisajes.

La abundancia de luz solar —Turquía recibe al año más radiación solar que España y Alemania, de acuerdo con estimaciones del Centro de Investigación de la Comisión Europea— ha motivado a las autoridades a aprovechar su potencial solar.

"Queremos que Anatalya sea líder en generación de energía solar en Turquía, para promoverla como la ‘Ciudad solar’”, explica el alcalde de la ciudad, Mustafa Akaydin.

La ciudad, localizada a unos 700 kilómetros al sur de Estambul, ya ha comenzado a emular los ejemplos de generación de energía solar como Barcelona, en España, que ha establecido regulaciones para que las grandes construcciones tengan paneles solares.

En abril fue inaugurada la Casa Solar de Antalya, un centro ecológico de investigación diseñado por el despacho de arquitectura Tamiz Dunya, que busca hacer consciencia sobre los beneficios de la energía renovable y promover el ecoturismo.

El edificio de ‘cero emisiones’, que fue construido con materiales ecológicos, produce gran parte de la energía que consume con paneles fotovoltaicos, molinos de viento y extractores de calor.

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Además, cuenta con un sistema de tratamiento de aguas grises y calefacción solar para los meses invernales, usando una estructura de invernadero.

"El edificio también es significativo porque es el primero en Turquía con energía positiva", dijo el arquitecto Mehmet Bengu Uluengin, el diseñador detrás de la Casa Solar. "De hecho produce más energía de la que consume".

Los arquitectos dicen que la estructura ha fascinado a los habitantes locales y han cambiado la idea de que los edificios son grandes consumidores de energía.

"La idea de tener un edificio que no solo produce la energía, sino que ofrece un excedente es un nuevo fenómeno para los habitantes turcos”, dice Uluengin, quien también es profesor universitario en la Universidad Bahcesehir de Turquía. 

Las autoridades locales esperan unas mil visitas mensuales a la Casa Solar, incluidos estudiantes, inversionistas interesados en la ecología y hoteleros.

Dijeron que esta iniciativa es parte de un proyecto mayor para convertir Antalya en una ciudad ecoamigable. Otras propuestas incluyen el manejo integral de la basura para que se aproveche el biogás que producen los desperdicios. 

Además de educar a la población local sobre la eficiencia energética, Uluengin dice que la tecnología usada en la Casa Solar puede ayudar a la zona turística de Antalya para convertirse en un imán de vacacionistas ecológicos.

Sin embargo, la soleada Antalya aún se encuentra lejos de ser etiquetada como un balneario verde, ya que las autoridades estiman que sólo el 1% de los visitantes son ecoturistas.

El alcalde Akaydin dice que Turquía aún debe buscar una manera de explotar su capacidad ecológica.

“Turquía tiene un gran potencial en energía eólica y solar. Desafortunadamente las políticas públicas han sido incorrectas e insuficientes, lo que impide su promoción como destino ecológico”, dice.

Sin importar la cantidad de rayos solares que reciben las costas turcas, el país se ha mostrado lento para generar un industria solar. Turquía aún depende demasiado en fuentes fósiles de energía y gas natural que importa.

En 2008, el petróleo abasteció el 37% del consumo energético de Turquía; el gas natural, un 18%; 17% provino del carbón; la biomasa y los desperdicios aportaron un 7%, y otras fuentes, el 3%, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía.

Además, los subsidios y apoyos del gobierno no han sido suficientes para compensar los altos costos del equipo de generación de energía de fuentes renovables.

Aún así, Uluengin se muestra optimista.

Ha subrayado que la falta de apoyos han incentivado la creación de un movimiento en el sector industrial turco, que ha apoyado un crecimiento horizontal que contrastaba a la antigua visión de ‘arriba hacia abajo’ del gobierno.

“La manera en la que estamos avanzando en Turquía ene energía renovable es dolorosa pero a la vez saludable porque crece acorde con una demanda real”, detalla Uluengin.

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