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El mercado negro de cuernos de rinoceronte incentiva su extinción

Ya sea para fines medicinales o curativos, los cazadores furtivos obtienen grandes ganancias por este producto
sáb 19 noviembre 2011 11:43 AM

Autoridades de turismo y medio ambiente quieren terminar con la caza furtiva. Para ello han contratado seguridad privada y colaboran además con el ejército de Sudáfrica. Sin embargo, los rinocerontes siguen siendo presa de los cazadores, a una tasa de uno por día en el territorio sudafricano. 

Esta tendencia ya llevó a que una de las especies haya sido declarada extinta en África y otras dos estén bajo amenaza.

Las autoridades seguran que tanto los rinocerontes negros como los blancos están al borde de la extinción por la caza furtiva, debido a la alta demanda en Asia por la creencia de las cualidades curativas de sus cuernos ; y también en el Medio Oriente, donde son usados como objetos decorativos.

Los precios son difíciles de calcular, pero algunos aseguran que un kilo de cuerno de rinoceronte es mucho más valioso que un kilo de oro. Algunos otros lo ponen en duda al buscar un poco en el mercado negro.

En 2011, más de 340 rinocerontes han sido cazados en Sudáfrica hasta el momento, superando ya las cifras de 2010 que de por sí ya habían sido récord, de acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza.

En fecha reciente, el rinoceronte negro del occidente de África fue oficialmente declarado extinto en un reporte que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés).

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Ahora, las autoridades han puesto mucha más atención al problema de la caza furtiva.

Uno de los dueños de un parque natural había sugerido envenenar uno de los cuernos para que los compradores cayeran enfermos. La medida nunca fue aplicada.

Otra sugerencia es la de legalizar la venta de cuernos de rinoceronte, ya que a diferencia del marfil de los elefantes, es posible remover el cuerno sin matar a los rinocerontes.

Andrew Parker, director de la reserva Sabi Sand Game, cree que el comercio ilegal pudo haber sido una consecuencia no prevista por las duras regulaciones a la caza legal.

En el Parque Nacional de Kruger de Sudáfrica, elementos militares se encuentran en la frontera con Mozambique para detener a los cazadores.

Aunque la estrategia ha tenido éxito para detener la matanza de rinocerontes, los cazadores ahora tienen como blanco los parques privados, que no siempre tienen los recursos necesarios para contratar seguridad privada.

Los parques privados de mayor tamaño tienen su propia seguridad y cuentan incluso con cercas electrificadas; y Parquer adelanta que la Reserva Sabi Sand Game busca monitorear su territorio con aviones no tripulados, pero los terratenientes menores no podrán costear este tipo de equipo de protección.

“Debemos deshacernos del tráfico hacia Asia. Estamos gastando tiempo y recursos al enfocarnos sólo aquí. Tal vez estemos retrasando la extinción de los rinocerontes, pero no hacemos nada por detenerla definitivamente”, dijo el doctor Brett Gardner, un veterninario del zoológico de Johannesburgo.

En Asia, el tráfico de cuernos de rinoceronte está presuntamente dominado por pandillas de países como Vietnam, dicen las autoridades de vida salvaje de Sudáfrica.

Algunas culturas tienen la creencia de que los cuernos de rinoceronte tienen propiedades curativas. Algunos sitios de internet incluso afirman que son una cura contra el cáncer.

De regreso en Sudáfrica, activistas como Parker y organizaciones como WWF quieren que se impongan sentencias más severas para los cazadores y quienes los contratan.

Pero casi todos los involucrados en la lucha contra la caza de rinocerontes dicen entender la situación de los cazadores desesperados que ingresan al mercado ilegal por encontrar ingresos para mantener a sus familias.

Sin embargo, algunas reservas también buscan educar a los habitantes con menos ingresos, sobre las ganancias que pueden recibir al atraer a varios turistas curiosos que buscan ver a los rinocerontes.

Pero oficiales de medio ambiente como Ken Msggs, director de la unidad anticaza de Kruger, en Sudáfrica, tiene la preocupación de que otros cazadores, aparentemente con recursos detrás de ellos, están contratando helicópteros y armas de alto poder para cazar a los rinocerontes.

Andrew Parker asegura que estos cazadores necesitan ser combatidos con todo el peso de la ley, con mayores sentencias de cárcel, antes de que sea muy tarde para los rinocerontes.

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