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Invidentes relajan con masajes a los habitantes de la Ciudad de México

Los terapeutas profesionales emplean acupuntura, fisioterapia y quiropráctica en el Centro Histórico de la Ciudad de México
dom 23 enero 2011 10:41 AM
Masajistas invidentes del centro Dr. Alfonso Herrera
EFE. Masajistas invidentes 1 Masajistas invidentes del centro Dr. Alfonso Herrera

Una pequeña clínica de masajes de la capital mexicana, compuesta íntegramente por profesionales ciegos, proporciona desde hace 50 años alivio a los dolores musculares y el estrés que provoca una metrópoli de 20 millones de personas.

Diariamente, entre 20 y 30 personas de todas las edades acuden al Centro Histórico en busca de alivio y curación para luxaciones, parálisis faciales, tensión emocional y problemas menores de columna.

"Lo hacemos de manera profesional y a bajo costo para niños, jóvenes y personas adultas", explicó el masoterapeuta Guillermo Frías, que trabaja desde hace seis años en el centro Dr. Alfonso Herrera.

Ocho son los masajistas que se afanan en su labor, orgullosos de desempeñar un empleo digno y no tener que pedir limosna, como muchos otros con deficiencias visuales graves.

A sus puertas llegan principalmente jóvenes "para relajarse de las molestias que les provoca el estrés del trabajo, el tráfico y las presiones de esta caótica ciudad", añadió. Problemas que derivan ocasionalmente en parálisis faciales, y que las expertas manos de los invidentes se ocupan de curar.

La clínica, que cuenta con cuatro pequeños cubículos, requiere que sus terapeutas tengan título de Técnico Profesional en Masoterapia (rehabilitación mediante masaje), que imparte la Escuela Nacional de Ciegos.

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Quiropráctica, acupuntura y fisioterapia son algunas de las técnicas que emplean, según otro de los profesionales, Leonardo Guayuca Peralta, quien alguna vez fue vendedor ambulante, pero que decidió estudiar la carrera por motivos de superación personal.

Don Justo es uno de los masajistas más antiguos del centro. Actualmente atiende a un solo paciente por día, aunque tiene un grupo de clientes fieles desde hace más de 20 años.

"La mayoría de los pacientes quedan contentos; se les complace en todo. Se curan desde dolores de cabeza hasta el mal humor", sostiene el veterano terapeuta, a quien en ocasiones le duelen ya las manos cuando realiza sesiones de más.

Don Justo tiene sus propias técnicas con calor húmedo, especialmente para los pacientes que buscan "un poco de relajación" o con un pequeño motor antiguo para aquellos que manifiestan algunos dolores mínimos de espalda. También se apoya con aceites, cremas, talco y lámparas para realizar su trabajo.

Aurelia Ortiz es la única mujer terapeuta en este lugar al que llama “centro de la esperanza y curación", pues "aquí se encuentra el alivio de muchas molestias que no dejan comer, dormir o caminar".

La Ciudad de México alberga unas 15 asociaciones de ciegos , concentradas en el Centro Histórico y que realizan principalmente actividades culturales.

También se encuentra allí la Escuela Nacional de Ciegos, que imparte carreras de humanidades y masoterapia y está dotada con la mayor biblioteca en braille del país, con 1,500 volúmenes y 700 grabaciones.

Las últimas cifras oficiales, publicadas en 2005, muestran que en el Distrito Federal hay 31,576 personas con alguna discapacidad visual (0.36 % de la población capitalina).

La mayoría de los invidentes que deambulan por el Centro Histórico de la capital mexicana son comerciantes ambulantes, muchos de ellos vendedores de piratería musical en vagones del Metro .

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