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Mujeres que actúan como hombres para conseguir un ascenso, ¿funciona?

Las mujeres que adoptan comportamientos 'masculinos' en las situaciones adecuadas tienen más oportunidades de ser ascendidas
lun 25 abril 2011 11:05 AM
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Tilia Wong trabajaba en el rubro de la construcción antes de entrar a la facultad de negocios. Se acostumbró a pensar en ella misma como una mujer de negocios que debía tener un comportamiento autoritario bajo presión.  

“Soy una chica asiática de 24 años que debía decirle a un hombre blanco de 55 años qué hacer. Tuve que bajar el tono”, dijo respecto a su experiencia laboral.

Con el paso del tiempo, Wong comenzó su MBA (Maestría en Administración de Negocios) en la Universidad de Stanford y tuvo que reinventarse porque sus compañeros le dijeron que era agresiva con el grupo.

Una investigación muestra que los cambios salariales y los ascensos pueden depender de tu forma de actuar en el trabajo, pero como Wong ha aprendido, nadie parece saber en qué parte del espectro debe estar una mujer de negocios para encontrar el punto medio entre actuar como una dama y desenvolverse como un hombre.

“A las mujeres que son más delicadas, más gentiles, todos les dicen que deben ser más firmes y más agresivas ”, cree Wong.

“Y si te muestras agresiva, te dirán que debes bajar el tono, ser más delicada. Yo no he encontrado a alguien que me diga que tengo la actitud correcta”.

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Pero las nuevas investigaciones sugieren que el frustrante acto de equilibrio que Wong describe puede ser más efectivo que encontrar el punto medio en el espectro y aferrarte a él.

En ocasiones necesitas ser más extrema, dependiendo de la situación. No es que las mujeres agresivas necesiten dar un paso atrás y actuar como damas, pero en ciertas situaciones necesitan adoptar esos comportamientos”, dice Olivia O'Neill.

O'Neill es profesora de la Facultad de Administración George Mason y autora de un estudio que está por publicarse en el Diario de Psicología Ocupacional y Organizacional. Ella descubrió que saber cómo aplicar actitudes asociadas a los hombres suele ser más importante que perfeccionar una personalidad que se ajuste a cualquier situación.

“La clave es tener un repertorio expandido o una caja de herramientas de rasgos que puedas aplicar en situaciones profesionales”, dijo. “La gente se lleva la impresión errónea de que hay algo deseable con ser consistente en todos los contextos”.

O'Neill estudia las expectativas culturales asociadas al género, y cómo entran en conflicto con las exigencias de un puesto corporativo.

Ella y su coautor, Charles O'Reilly, de la Facultad de Negocios de la Universidad de Stanford, estudiaron durante ocho años a 132 graduados de MBA, grupo en el que casi la mitad estaba conformada por mujeres.

Después evaluaron la feminidad o masculinidad relativa de todos los graduados al tratar los valores laborales, utilizando medidas estereotípicas de masculinidad (agresividad, actitud enérgica y confianza) y feminidad (compasión, sumisión y sensibilidad).

Descubrieron que “aunque una mujer masculina es vista como más competente que una mujer femenina, también son vistas con menos habilidades sociales y por consecuencia, menos deseables o menos propensas a recibir un ascenso”.

Pero ésta arma de doble filo no fue el fin de la historia. O’Neill dijo que un grupo de mujeres en el estudio resultó el más exitoso al no intentar cumplir con todas las expectativas. El auto-monitoreo, la capacidad de adaptar el comportamiento según la situación, marcó toda la diferencia para estas mujeres.

Su investigación descubrió que las mujeres masculinas que eran buenas para cambiar de comportamiento recibían más aumentos que los hombres, y recibían tres veces más ascensos que las mujeres con las mismas cualidades masculinas que no variaban su rutina.

“No es cuestión de suerte. Mucho depende de los comportamientos y de las decisiones que tomas a la larga”, dijo. “Necesitas ser un antropólogo amateur, entrar a la situación y prestar mucha atención a lo que está ocurriendo”.

“Cuando tengas dudas, imitar el comportamiento de otras personas hace que éstas tiendan a mostrar más agrado por ti”, dijo O’Neill.

“En las organizaciones en las que hay contacto directo con los clientes, todos deben aprender a adoptar este comportamiento camaleónico para poder quedar bien”.

Según Alice Eagly, psicóloga social en la Universidad Northwestern cuya investigación en roles sociales ayudó a identificar los estereotipos masculinos y femeninos que estudia O’Neill, las mujeres necesitan ver las expectativas de género como un laberinto que puedan descifrar con un poco de experimentación y retroalimentación.

Saber es poder. Si entiendes más sobre esto, lo harás mejor”, dijo.

“La metáfora del techo de cristal ya no es la adecuada —esta sugiere que hay barreras absolutas a un nivel muy alto—, pero no es así, pues las mujeres tienen menos progreso laboral que los hombres a todos los niveles, incluyendo el principio”, dijo.

Al estudiar a graduados de la facultad de negocios a lo largo de sus carreras, a O’Neill encontró que este proceso de ir un paso adelante o quedarse atrás comienza desde el principio y no se detiene. La clave es saber cuándo aplicar la agresión selectivamente desde el principio, dijo.

“La mejor forma de conseguir un aumento es comenzando con un buen sueldo. Eso definirá lo que tendrás el resto de tu carrera”, dijo O’Neill. “Querrás que esa negociación sea ruda”.

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