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Los singulares métodos del turismo de rehabilitación en Tailandia

Sea en 'templos del vómito' o cabañas de lujo, cada vez más adictos buscan 'limpiarse' en el país asiático
mar 19 julio 2011 06:03 PM
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En el templo Tham Krabok en la provincia de Saraburi, hombres y mujeres que luchan contra algún tipo de adicción esperan a un monje tailandés que les dará una poción medicinal que les inducirá el vómito.

Tailandia es conocida por su industria de turismo médico, con viajeros que buscan remedios para todo, desde cirugías dentales hasta cambios de sexo. Pero un número creciente de visitantes llega en busca de una solución también a cuestiones relacionadas a la adicción , un nicho que se ha denominado 'turismo de rehabilitación'.

Esta novedosa industria está creciendo constantemente y muchos ex adictos citan un viaje a Tailandia como un factor importante para limpiarse y, más importante, para mantenerse desintoxicados.

Tailandia es un país con una enorme desigualdad económica, donde los ricos disfrutan de un lujo opulento mientras los pobres subsisten con un puñado de monedas al día. En ninguna parte es esto más evidente que en las instalaciones de desintoxicación y tratamiento para adictos.

Para aquéllos con un presupuesto limitado, los templos budistas —que típicamente ofrecen un tratamiento de naturaleza espiritual en vez de médica—, les proporcionan la única salida disponible a la adicción . Si el dinero no es un impedimento, los programas de rehabilitación de lujo pueden costar más de 30,000 dólares estadounidenses al mes.

Una serie de retiros lujosos y exclusivos dan la bienvenida a los adictos ricos de todo el mundo.

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El 'templo del vómito'

Entre los ex pacientes del templo Tham Krabok está el rockero británico Pete Doherty, ex novio de Kate Moss y probablemente más famoso por sus choques con la ley que por su música.

Tham Krabok ha obtenido notoriedad en los medios de comunicación occidentales por un régimen que incluye sesiones diarias forzosas de vómitos. 

A pesar de que el músico Doherty no logró rehabilitarse, y aparentemente tampoco quedó encantado con la calidad del tratamiento, hay una serie de historias de éxito de ese lugar.

Hans Derix, por ejemplo, agradece a Tham Krabok por ayudarle a poner fin a una adicción de 13 años a la cocaína.

“Fui a rehabilitación en Holanda, pero recaí después de unos seis o siete meses y mis padres, que pasan mucho tiempo en Tailandia, se enteraron de Tham Krabok y ellos sabían que estaba interesado en la meditación, por lo que pensaron que sería perfecto para mí”, dice.

Muchos se refieren frecuentemente a Tham Krabok simplemente como el templo de vómito, porque todos están obligados a participar en una ceremonia diaria que consiste en la ingestión de una bebida elaborada específicamente para inducir el vómito. El abad del templo se niega a divulgar el contenido de la mezcla.

Para Derix esa fue la parte más difícil del tratamiento.

“El ritual de desintoxicación, la medicina que dan todos los días a las 6 de la tarde, es la parte más difícil con la que todo el mundo batalla. Los primeros son difíciles, son siete días como mínimo, y se llevan todas tus pertenencias, tu ropa, tu pasaporte y tu dinero, así que no tienes posesiones”.

Tham Krabok se encuentra a unos 130 kilómetros al norte de Bangkok, capital del país, y ha estado ofreciendo servicios de desintoxicación de drogas desde hace más de 50 años. El mayor atractivo para los adictos es que cobra una miseria por el tratamiento residencial, pero su enfoque punitivo basta para que muchos se arrepientan de haber entrado al programa.

Éxitos y fracasos

Doherty fue un invitado renuente, que finalmente acudió al lugar luego de ser  chantajeado emocionalmente por su madre . He aquí un extracto de una entrada del diario en línea que escribió durante su breve estancia:. “Yo tuve una (censurado) crisis. Pero no había manera de salir. Me había inscrito por una semana y son inflexibles en no darte tu pasaporte o tu dinero”.

Pocos días de régimen en Tham Krabok fue lo más que Doherty, un notorio adicto, pudo soportar, y pronto salió, supuestamente para ir en busca de drogas.

Derix completó tres semanas y media en el mismo lugar, una estancia inusualmente larga, y se ha mantenido libre de drogas desde entonces.

En La Cabaña Chiang Mai los pacientes tratan sus problemas de adicción en un entorno parecido a un complejo turístico.

Centros de tratamiento de lujo como éste proporcionan una opción mucho más suave para los adictos en recuperación.

“Se enfoca mucho más en el aspecto del tratamiento”, dice Derix. “Está el programa de 12 pasos, está la terapia cognitivo-conductual, el ejercicio físico y la plenitud de conciencia; hay más énfasis en analizar la mente y las raíces del deseo.

“La estancia mínima en Tham Krabok es de siete días, mientras que en La Cabaña es de cuatro semanas y la gente puede permanecer hasta cuatro meses”, dice.

Se reporta que La Cabaña admite a 15 extranjeros por mes, lo que equivale a alrededor de 180 por año. Un portavoz de Tham Krabok dijo que ingresan aproximadamente 120 extranjeros al año. “Tenemos a gente de todo el mundo, pero los países más comunes son probablemente Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda y Australia”.

En Tham Krabok, los adictos son obligados a hacer un voto de abstinencia y si lo rompen, no se les permite regresar. El templo ve su programa de tratamiento como una oportunidad única en la vida y sólo se permite un intento para limpiarse allí.

Debido a esto, no hay cifras disponibles en cuanto a la tasa de recaída entre los adictos que se tratan ahí.

'No se puede seguir a esta gente durante el resto de sus vidas'

Alastair Mordey es un consejero de adicciones certificado y acreditado que ha trabajado en instalaciones de tratamiento desde hace más de una década. Él es el responsable de echar a andar el programa de La Cabaña.

“Tenemos un equipo multidisciplinario de médicos, psiquiatras y psicólogos clínicos”, dice. “La gente siempre respeta a los profesionales médicos, pero cuando se trata de consejería, valen su peso en oro si los consejeros son adictos en recuperación, y la mayoría de los nuestros lo son”.

El alojamiento en La Cabaña es similar a las suites de un prestigioso destino turístico de Tailandia.

Mordey también cree que la desintoxicación es sólo un pequeño paso en el camino hacia la recuperación, La Cabaña utiliza mentores y modelos a seguir para tratar de ayudar a asegurar el bienestar a largo plazo de sus clientes.

“No hay una investigación efectiva en cuanto a qué porcentaje de ex adictos recae ”, dice.

"No se puede seguir a esta gente por el resto de sus vidas, por lo que toda la evidencia que tenemos es anecdótica, pero la adicción parece ser una condición crónica con recaídas, de la que mucha gente nunca sale. Si un adicto ve frente a él a un consejero que ha estado limpio desde hace 10 años, esa es la imagen más convincente que puede tener, la cosa más poderosa que va a tener un significado para ellos”.

A pesar de que La Cabaña lidia con la desintoxicación, lo hace en conjunto con un hospital local. El objetivo principal de este retiro rural en las afueras de Chiang Mai no es conseguir que los adictos se limpien, sino ayudarlos a mantenerse limpios.

Mordey, también un adicto en recuperación, se adhiere a la filosofía que se ha implementado en La Cabaña: “Cuando los adictos están dispuestos a recibir tratamiento, su rehabilitación es facilitada por la atención y orientación, y un enfoque más amoroso. La idea de que ellos no son culpables y no es culpa de ellos, que tienen una enfermedad o trastorno, parece que les permite tener un espacio mental para obtener control”.

Este estilo comprensivo está en contraste con el enfoque disciplinario más favorecido en Tham Krabok, cuyo sitio web proclama que: “En el budismo, nosotros creemos que uno es totalmente responsable de sus acciones y sus consecuencias. Por lo tanto, debes tener la oportunidad de enfrentarte a tí mismo, con el fin de reorganizar tu vida. Esta es una de las razones por las que la abstinencia en Tham Krabok es una 'abstinencia fría'”.

La elección entre los dos tipos opuestos de instalación es una que pocos adictos tendrán que hacer por la sencilla razón de que una estancia en La Cabaña cuesta 12,000 dólares al mes, lo cual está muy por debajo de los costos estándar de la industria, pero significativamente arriba que la estancia en Tham Krabok que sólo espera que la gente contribuya con 200 baht al día (unos siete dólares).

Tailandia no es un destino que se asocie tradicionalmente con la abstinencia, pero la gente de todos los ámbitos está empezando a mirar al país como un santuario y una posible solución a los problemas de adicción.

Para más información sobre Tham Krabok visita: www.thamkrabok-monastery.org . Para contactar con La Cabaña: www.thecabinchiangmai.com . Lee más historias de Asia en CNNGo .

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